El Pentágono contradice las amenazas de Trump sobre bloquear Ormuz
El mando militar limita la operación a puertos iraníes horas después de que el presidente ordenara cerrar el estrecho

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth. | Reuters
El Pentágono ha contradicho al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la estrategia naval sobre el estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones con Irán. Mientras el mandatario anunció el bloqueo total del paso, el Centcom —responsable de las operaciones militares en Oriente Próximo— se desmarcó de esta amenaza y planteó una intervención más limitada, centrada en puertos iraníes. El mando militar propone aplicar un bloqueo al tráfico marítimo que entre o salga de estos puertos, sin afectar a la navegación en el corredor estratégico.
Trump comunicó su decisión tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Islamabad. «Con efecto inmediato, la Armada de Estados Unidos comenzará a bloquear a todos los buques que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz», afirmó el presidente en redes sociales. En el mismo mensaje, añadió que había ordenado «buscar e interceptar a todos los buques en aguas internacionales que hayan pagado un peaje a Irán» y advirtió de que «nadie que pague un peaje ilegal tendrá paso seguro en alta mar».
Sin embargo, horas después, el CENTCOM ofreció una versión diferente de la primera operación anunciada por el presidente de EEUU. En su comunicado, el mando militar indicó que «las fuerzas comenzarán a implementar un bloqueo de todo el tráfico marítimo que entre o salga de los puertos iraníes», pero subrayó que «no se impedirá la libertad de navegación de los buques que transiten por Ormuz hacia puertos no iraníes».
El Pentágono introduce así una limitación clave: la operación no implicaría el cierre del estrecho, uno de los puntos más sensibles del comercio mundial de petróleo, sino un control concretamente dirigido a Irán y los buques que tengan contacto con puertos iraníes. «El bloqueo se aplicará de forma imparcial a buques de todas las naciones que entren o salgan de puertos iraníes», añade el comunicado, que también precisa que se ofrecerán instrucciones a los marineros a través de canales oficiales y comunicaciones navales. Esta diferencia en el alcance de la operación muestra una discrepancia evidente entre el mensaje político de la Casa Blanca y el planteamiento militar. Mientras Trump elevó el tono al hablar de un bloqueo total de Ormuz, el Pentágono parece optar por una medida más contenida, que evita interferir directamente en la principal vía energética del Golfo Pérsico.
Tras esta, Trump ha tenido que rectificar en Truth Social la estrategia inicial que planteaba un bloqueo absoluto y se ha alineado con los dichos del CENTCOM de bloquear «los buques que entren o salgan de los puertos iraníes» a partir del 13 de abril a las 10:00 (hora del este en EEUU).
Negociaciones fallidas y puntos de choque
El cruce de mensajes se produce tras el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán, que se prolongaron durante más de 20 horas en Pakistán sin lograr un acuerdo definitivo. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, aseguró que Estados Unidos había presentado su «mejor oferta final», pero reconoció que Irán no la aceptó.
Según fuentes iraníes citadas por medios internacionales, tres cuestiones bloquearon el acuerdo, entre las cuales se encuentran la reapertura de Ormuz, la entrega o venta de casi 408 kilos de uranio altamente enriquecido y la exigencia de Teherán de liberar unos 27.000 millones de dólares (más de 23.000 millones de euros) en ingresos petroleros congelados en el extranjero.
Washington exigía la apertura inmediata del estrecho a todo el tráfico marítimo, mientras que el régimen pretendía mantener ese control como herramienta de presión hasta alcanzar un acuerdo definitivo. A ello se sumaban las demandas iraníes de compensaciones por los daños sufridos durante semanas de bombardeos y la negativa estadounidense a aceptar dichas condiciones. Otro punto crítico fue la exigencia de Trump de que Irán entregara o vendiera sus reservas de uranio cercano a grado armamentístico, una condición que tampoco logró consenso entre ambos países.
El contraste entre las declaraciones del presidente y el comunicado militar refleja la complejidad de la estrategia estadounidense en la región. Mientras la Administración Trump opta por un discurso de máxima presión y constantes amenazas desde el inicio de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero, el Pentágono parece limitar el alcance de las operaciones para evitar un impacto directo en el tráfico global.
La falta de coordinación en el mensaje público llega en un momento de alta tensión, con el estrecho de Ormuz convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Estados Unidos e Irán. Por este corredor marítimo transita el 20% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier intento de bloqueo en una medida de alto riesgo geopolítico que podría afectar a todo el mundo. En este contexto, la divergencia entre ambos planteamientos no solo genera incertidumbre sobre la estrategia de Washington, sino que añade presión a un escenario ya marcado por el fracaso diplomático y el aumento de las amenazas en la región.
