Italia, Alemania, Francia y Países Bajos firman un acuerdo para suministrar la vacuna contra el coronavirus a la población europea

Sociedad

Italia, Alemania, Francia y Países Bajos firman un acuerdo para suministrar la vacuna contra el coronavirus a la población europea
Foto: DADO RUVIC| Reuters

Los cuatro países europeos firmaron el pasado sábado un acuerdo contrato con la sociedad AstraZeneca para el suministro de hasta 400 millones de dosis de vacunas destinadas a toda la población europea, que podrían estar preparadas a finales de año.

Por qué es importante: España tendrá acceso a este acuerdo con la farmacéutica británica, que ya ha comenzado a producir la vacuna, mientras espera los resultados definitivos sobre su eficacia. Prevén tenerlos en septiembre.

En palabras del ministro de Sanidad italiano, Roberto Speranza, la vacuna se encuentra en un «estado de experimentación avanzado y que finalizará en otoño con la distribución de las primeras de dosis a finales de año”.

AstraZeneca firmó el pasado jueves 4 de junio otro acuerdo de 750 millones de dólares con dos organizaciones internacionales especializadas, CEPI y GAVI, para la fabricación y distribución de 300 millones de dosis, con entrega a partir de finales de año.

Los países de la Unión Europea (UE) se habían mostrado favorables a que la Comisión Europea (CE) diseñase un sistema para la adquisición temprana y centralizada de vacunas contra el COVID-19 y que, una vez disponibles, se distribuyan simultáneamente en función de los Estados miembros.

Los británicos fueron los primeros en llegar a un acuerdo para la compra de 30 millones de dosis y la compañía había anunciado que estaba trabajando en acuerdos paralelos, también con otros gobiernos europeos, para garantizar «un suministro amplio y equitativo de la vacuna en el mundo, con un modelo sin fines de lucro, durante la pandemia».

Los ensayos clínicos con humanos de la vacuna de AstraZeneca comenzaron a finales de abril en el Reino Unido y lo harán este mes de junio en Brasil, que es ahora el epicentro de la epidemia. Ante la disminución de los casos en el Reino Unido, los científicos necesitan un lugar con más alta infección del virus para demostrar si es o no efectiva.