La Policía usa cañones de agua por primera vez para disolver a los manifestantes en Hong Kong

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La Policía usa cañones de agua por primera vez para disolver a los manifestantes en Hong Kong
Foto: Tyrone Siu| Reuters

Hong Kong ha vuelto a vivir una jornada de tensas protestas en la que, por primera vez desde que comenzaron las manifestaciones hace tres meses, la Policía ha usado cañones de agua para disolver a los manifestantes. Además, también por primera vez, un policía ha disparado su arma de fuego.

La marcha más multitudinaria ha arrancado a las 15:00 hora local, una protesta que inicialmente había sido prohibida por la Policía pero que finalmente fue autorizada, después de que los organizadores se comprometieran a mantener la ruta. Este tipo de tratos se han vuelto más frecuentes en las últimas semanas a medida que las protestas de han vuelto más violentas.

Aunque estaba previsto que la marcha continuara en una concentración en un parque cercano, algunos manifestantes han creado barricadas improvisadas, tras lo que los antidisturbios se han desplegado y han comenzado a lanzar gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

La Policía asegura que los manifestantes han tirado ladrillos y bombas de gasolina. Por su parte, los agentes, tras lanzar gases lacrimógenos que no han tenido el efecto deseado, ha utilizado por primera vez cañones de agua contra los manifestantes. Esta acción era previsible, pues hace un mes se supo que la Policía había completado las pruebas de equipos en tres vehículos de cañones de agua que serían desplegados en agosto para controlar las protestas.

Por otra parte, 29 personas han sido detenidas por participar en una marcha el sábado en la que se desarrollaron varios episodios violentos. Los arrestados están acusados de delitos como reunión ilegal, posesión de armas ofensivas y agresión a agentes de policía.

Además, al menos diez personas fueron atendidas en hospitales públicos y dos de ellas se encuentran en “condiciones serias”, según ha informado la autoridad hospitalaria de la ciudad.

Las multitudinarias protestas callejeras, que están suponiendo la mayor crisis política en décadas para Hong Kong, se han sucedido desde principios de junio, y algunas de ellas han terminado en violentos enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes.

Cuando las protestas comenzaron, los ciudadanos mostraban su rechazo a un proyecto de ley de extradición presentado por las autoridades locales que permitiría la entrega de sospechosos a jurisdicciones sin acuerdos previos como la China continental, algo que los opositores al texto consideran como el fin de las garantías judiciales que ofrece el sistema hongkonés.

Sin embargo, las manifestaciones han ido evolucionando en las últimas semanas hacia demandas más amplias sobre los mecanismos democráticos de la ciudad y hacia el rechazo a la creciente influencia de Pekín en los asuntos locales.