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Patricia Ramírez (54), psicóloga: «Para mejorar la concentración es clave controlar el sueño, la actividad física y practicar la meditación»

Estas prácticas, naturales y accesibles, actúan como cimientos sobre los cuales se puede construir una atención sólida

Patricia Ramírez (54), psicóloga: «Para mejorar la concentración es clave controlar el sueño, la actividad física y practicar la meditación»

Concentración | Canva pro

Patricia Ramírez, psicóloga especializada en bienestar y rendimiento mental, sostiene que para mejorar la concentración es fundamental atender tres pilares esenciales: el sueño, la actividad física y la meditación. Según Ramírez, aunque existen múltiples técnicas y ejercicios para fortalecer la atención, no hay nada que reemplace el cuidado básico de estas tres áreas, que funcionan como un verdadero «fondo de armario» para el cerebro.

Tu fondo de armario: actividad física, descanso y meditación

Para poder enfocarnos y mantener la atención en lo que estamos haciendo, explica la especialista, es imprescindible que el descanso sea de calidad. Dormir entre siete y ocho horas no es suficiente si al despertar sentimos cansancio o falta de energía. «Hay gente que dice: he dormido siete horas, pero me levanto muerta», comenta Ramírez, y subraya que en esos casos es necesario revisar la higiene del sueño o incorporar técnicas de relajación muscular antes de dormir. Dormir bien no solo evita la fatiga, sino que también regula los neurotransmisores implicados en la atención, aumentando la agilidad mental y la frescura durante el día.

Por otro lado, la actividad física ocupa el segundo lugar en esta triada de concentración. Según Ramírez, el ejercicio regular no solo mejora la salud física, sino que también tiene un impacto directo en la capacidad de atención y memoria. «El ejercicio es un fondo de armario, algo que debemos practicar de manera constante», indica, y aclara que no se trata necesariamente de entrenamientos extremos, sino de mantener el cuerpo activo, ya que esto ayuda a oxigenar el cerebro y facilita el enfoque.

La meditación, el tercer y último pilar, a menudo genera dudas entre quienes consideran que es algo artificial o complejo. Sin embargo, Ramírez recuerda que meditar es una práctica natural que el ser humano ha realizado durante siglos, aunque de manera informal. «Hace 20 años, uno se sentaba en la parada del autobús y, mientras esperaba, se dedicaba a observar. Solo observar. Ahora estamos siempre en el scroll infinito, saltando de una actividad a otra, y eso nos lleva a la multitarea constante», explica. Antes, meditar podía ser simplemente sentarse frente a la puerta de casa, a conversar o mirar pasar a la gente, sin teléfonos ni distracciones, un ejercicio que fomentaba la atención plena de manera natural.

Los beneficios de estas tres prácticas, según Ramírez, se reflejan en la regulación de los neurotransmisores y la mejora de la atención sostenida. Cuando dormimos bien, ejercitamos nuestro cuerpo y dedicamos tiempo a la meditación, nuestra mente responde con mayor agilidad, capacidad de concentración y claridad mental.

La monotarea, clave para mantener la atención

Sin embargo, el trabajo consciente sobre la concentración no termina ahí. Patricia Ramírez enfatiza la importancia de la monotarea, es decir, enfocarse en una sola actividad a la vez. «Si me pongo a contestar correos electrónicos, solo son correos electrónicos. Si cocino, solo cocino. Si leo, solo leo», ejemplifica. La multitarea, explica, es uno de los mayores enemigos de la atención. Leer con el móvil al lado o interrumpir constantemente una actividad para atender otras cosas rompe el nivel de concentración que requiere cada tarea y disminuye la eficacia de la mente.

Monotarea

Para fomentar la monotarea, Ramírez recomienda trabajar por bloques de tiempo, dedicar períodos específicos a cada tarea y luego descansar antes de pasar a la siguiente. Además, sugiere eliminar o minimizar todas las distracciones posibles: notificaciones del teléfono, alertas de correo electrónico o cualquier otro estímulo que interrumpa el flujo de trabajo. «Todo lo que nos puede distraer hay que quitarlo del medio», afirma, insistiendo en que la atención plena es tanto un hábito como una práctica que requiere disciplina.

Concentración y calidad de vida

La psicóloga también hace hincapié en que la concentración no se trata únicamente de rendimiento, sino de calidad de vida. Una mente entrenada para enfocarse reduce la ansiedad, mejora la productividad y permite disfrutar plenamente de cada actividad, ya sea laboral o personal. Por eso, recomienda incorporar estas rutinas de manera progresiva, empezando por establecer horarios de sueño consistentes, incorporar paseos o ejercicio diario y practicar la meditación, aunque sean unos minutos al día. Con el tiempo, estas prácticas fortalecen la capacidad de concentración y facilitan la gestión de tareas sin agotamiento mental.

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