Faride: la marca de moda que nació en un garaje y que hoy celebra 60 años de historia
Los sueños se hacen realidad, como bien sabe la directora creativa Pamela Acosta: ya van por la tercera generación familiar

Pamela Acosta y Fernando Acosta | Cedida
Sesenta años después de su fundación, FARIDE se ha consolidado como una de las casas de moda más longevas y coherentes del panorama colombiano. Nacida en un garaje de Cali como un proyecto familiar impulsado por la intuición, el trabajo manual y una profunda escucha de las mujeres, la marca ha atravesado transformaciones económicas, cambios generacionales y revoluciones estéticas sin perder su identidad. Su historia es también la de una industria que ha aprendido a adaptarse a la velocidad de las tendencias sin renunciar al valor del tiempo, la calidad y la permanencia. Hoy, FARIDE vive una nueva etapa marcada por la incorporación de la tercera generación, una apuesta decidida por la sostenibilidad y una estética atemporal que dialoga con el presente sin someterse a él. THE OBJECTIVE habla con Pamela Acosta, directora creativa, y con su padre, Fernando Acosta, fundador de la marca. Juntos reflexionan sobre el recorrido de la firma, los aprendizajes de su expansión internacional, los periodos de silencio y resistencia, y el significado de ver cómo un legado familiar se proyecta hacia el futuro con una mirada contemporánea y consciente.
PREGUNTA.- ¿Qué representa para usted alcanzar seis décadas de historia con FARIDE en un sector tan cambiante como el de la moda?
RESPUESTA.- Llegar a los sesenta años con FARIDE es un orgullo inmenso y el resultado del trabajo de toda una vida. Empecé este camino con mi familia, con apenas un par de máquinas y muchas ganas de salir adelante. Han sido décadas de esfuerzo, de aprender a prueba y error y de sostener la empresa con constancia, incluso en los momentos más difíciles. La moda es un sector que no da tregua, cambian las tendencias, los mercados, las clientas y las formas de vender. En FARIDE hemos sabido adaptarnos a cada época sin perder la esencia, el cuidado por el detalle, la calidad y una estética femenina y romántica.
«Desde el principio entendimos que lo más importante era escuchar a las mujeres, comprender cómo querían verse, cómo querían sentirse y traducir eso en prendas»
P.-¿Cómo recuerda los inicios en el garaje de Cali y de qué manera ese origen sigue definiendo la identidad de la marca?
R.-Recuerdo sobre todo las ganas de salir adelante y la ilusión de construir algo propio en familia. Desde el principio entendimos que lo más importante era escuchar a las mujeres, comprender cómo querían verse, cómo querían sentirse y traducir eso en prendas que realzaran su feminidad con elegancia. Esa cercanía con las clientas, ese diálogo directo y el deseo de hacerlas sentir especiales a través del diseño siguen siendo hoy parte fundamental de la identidad de FARIDE.
P.- ¿Qué aprendizajes le dejó la expansión internacional a ciudades como Milán, París y Madrid en los años noventa?
R.- En ese momento éramos una empresa enfocada en el mercado local y esa experiencia fue como abrir una ventana al mundo. Ver que FARIDE destacaba en capitales clave de la moda nos demostró que nuestras ideas podían dialogar más allá de nuestras fronteras. Fue un salto transformador para la marca y para mí, me permitió entender la moda desde una perspectiva global y confirmar que, con identidad, calidad y una propuesta clara, era posible competir en escenarios internacionales con conceptos que se salían de los parámetros convencionales de la época. Esa vocación por lo diferente, siempre pensada para la mujer real, quedó integrada en nuestro ADN.
«La reactivación comenzó cuando mis dos hijas decidieron vincularse al proyecto»
P.- ¿Cómo vivió el periodo de silencio provocado por las dificultades económicas y qué fue determinante para la posterior reactivación?
R.- Fue una etapa de contención en la que mantuve la marca operando con recursos mínimos. El objetivo era preservar el nombre, el legado y la posibilidad de retomarlo en el momento adecuado. La reactivación comenzó cuando mis dos hijas decidieron vincularse al proyecto. A partir de ahí iniciamos un proceso de reinvención y reestructuración, revisamos procesos, actualizamos el modelo de negocio y definimos nuevas metas. La recuperación fue posible gracias a la experiencia acumulada, una visión estratégica renovada y una estructura más sólida, capaz de responder a las exigencias del mercado actual sin perder la esencia.
«No es común que las empresas familiares lleguen a la tercera generación, en Colombia apenas alrededor del cinco por ciento lo consigue»
P.- ¿Qué ha significado para usted ver a la tercera generación asumir la dirección creativa y empresarial?
R.-Ha sido uno de los mayores logros y motivos de orgullo. Que mis hijas hayan querido continuar con este legado, que se hayan preparado académicamente y que hoy lideren un producto bien estructurado y con visión de futuro es algo que valoro profundamente. No es común que las empresas familiares lleguen a la tercera generación, en Colombia apenas alrededor del cinco por ciento lo consigue. Haberlo logrado con una marca que además se ha reinventado y fortalecido le da un valor especial a este momento.
«Elegancia serena, romántica y refinada, con una atención extrema a los detalles hechos a mano»
P.- ¿Cómo definiría el nuevo lenguaje estético que han impulsado sus hijas y su relación con la esencia histórica de FARIDE?
R.- El nuevo lenguaje se caracteriza por una elegancia serena, romántica y refinada, con una atención extrema a los detalles hechos a mano, a la calidad de los materiales y a la estructura de cada prenda. Han sabido incorporar una sensibilidad contemporánea sin borrar el carácter de la marca. FARIDE siempre fue una firma que se atrevió a romper esquemas, fuimos pioneros en el uso del índigo y de los tejidos naturales cuando aún no eran tendencia. Hoy esa esencia se mantiene, pero evoluciona con una especialización clara en el lino como tejido principal y la continuidad del índigo desde un enfoque eco friendly. La filosofía sigue siendo crear piezas distintas, bien hechas, funcionales y elegantes, que hagan sentir únicas a las mujeres.
«La sostenibilidad no es una tendencia para nosotros, es una responsabilidad que se refleja en toda la cadena»
P.- ¿Por qué el lino, la sostenibilidad y la estética atemporal se han vuelto pilares centrales de esta etapa?
R.- Porque representan una manera de hacer moda con propósito y visión de largo plazo. El lino es una fibra natural, noble y duradera, que encaja con nuestra idea de crear prendas que trasciendan temporadas y respeten el entorno. La sostenibilidad no es una tendencia para nosotros, es una responsabilidad que se refleja en toda la cadena, desde materiales biodegradables y etiquetas sembrables hasta la reutilización de residuos para empaques y ediciones limitadas. La estética atemporal es una decisión consciente frente a un sistema que privilegia lo inmediato, diseñamos para la permanencia, para una elegancia que no necesita imponerse y para una mujer que valora la calidad y la coherencia.
P.- ¿Qué hace que una prenda de FARIDE conserve su encanto con el paso del tiempo y pueda convertirse en una pieza de herencia?
R.- Creo que el encanto está en la intención con la que se hace cada prenda. No respondemos a lo efímero, sino al deseo de crear algo que acompañe a quien lo lleva en distintas etapas de su vida. Unimos belleza, funcionalidad y cuidado por el detalle, utilizamos materiales nobles como el lino puro o el denim eco friendly que envejecen bien y ganan carácter, y una confección precisa, pensada para durar. A eso se suma el valor emocional de los acabados hechos a mano y una estética atemporal que permite que una prenda pase de una generación a otra. Esa posibilidad de trascender es el mayor elogio para nosotros.
P.- ¿Cómo recibe el reconocimiento de Fashion Week LATAM en este momento de su trayectoria?
R.- Lo recibo con alegría y con un profundo agradecimiento. Es el reconocimiento a muchos años de esfuerzo, compromiso y constancia. Que llegue en un escenario internacional como Fashion Week LATAM y en un momento en el que FARIDE vive una nueva etapa junto a la tercera generación lo hace aún más significativo. No lo veo como un cierre, sino como una validación de que creer, resistir y evolucionar ha valido la pena.

P.- ¿Qué legado espera dejar a su familia y a la industria latinoamericana de la moda?
R.- A mi familia quiero dejarle una empresa sólida, con bases firmes y proyección a futuro. A la industria latinoamericana, el ejemplo de un modelo que valore lo local, que genere empleo digno, impulse el trabajo manual y fomente una moda más consciente. Desde esta región tenemos mucho que aportar, no solo en diseño, sino en formas más humanas y sostenibles de entender la moda.
«El foco está en la consolidación internacional, especialmente en Europa»
P.- ¿Hacia dónde imagina el futuro de FARIDE y qué sueños siguen pendientes tras sesenta años de historia?
R.- El foco está en la consolidación internacional, especialmente en Europa, queremos llevar una propuesta hecha desde Colombia con calidad, diseño y propósito a nuevas audiencias sin perder nuestra esencia. El gran sueño sigue siendo construir un universo de marca sólido y coherente, capaz de ofrecer experiencias memorables, innovar desde lo artesanal y seguir demostrando que la moda puede trascender la prenda.
