Los disturbios en Irlanda del Norte anticipan un fin de semana de violencia

Política y conflictos

Los disturbios en Irlanda del Norte anticipan un fin de semana de violencia
Foto: Jason Cairnduff| Reuters

La presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, ha advertido este viernes de que Irlanda del Norte afronta un fin de semana «muy difícil» ante la posibilidad de que extiendan por la provincia británica los disturbios que azotan Belfast desde hace más de una semana. Después de otra noche de enfrentamientos con la Policía en zonas protestantes y católicas de la capital, McDonald ha asegurado que la violencia callejera está «organizada deliberadamente» para «aumentar al máximo» la tensión y ha pedido a los políticos unionistas que demuestren «liderazgo» para cancelar las protestas previstas para los próximos días.

Más detalles: la presidenta del Sinn Féin, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), ha alertado sobre el riesgo de que estos disturbios se alarguen y «preparen el terreno» para un verano de violencia, coincidiendo con el comienzo de la controvertida temporada de marchas orangistas protestantes por la región.

Por primera vez en siete años, la Policía norirlandesa (PSNI) recurrió anoche a los cañones de agua (prohibidos en el resto del Reino Unido) para repeler los ataques con piedras, petardos y cócteles molotov protagonizados por grupos de individuos, en su mayoría jóvenes, de ambas comunidades. Las fuerzas del orden trataban de evitar que los dos bandos se enfrentaran directamente en una zona del oeste de Belfast, donde las llamadas «líneas de paz» separan barrios protestantes y católicos.

La PSNI ha informado de que los disturbios de anoche no alcanzaron la virulencia de los ocurridos el miércoles, que califica como los «más violentos en años», y aún no ha confirmado si hay heridos o detenidos. Esta nueva ola de protestas, en la que participan grupos paramilitares lealistas (leales a la corona británica) comenzó hace más de una semana en zonas protestantes de Belfast y desde entonces ha causado cuantiosos destrozos y 55 policías han resultado heridos.

La implicación ahora de la comunidad nacionalista ha hecho saltar las alarmas entre las autoridades y los principales partidos de la región, que ayer presentaron un frente común para condenar la violencia y efectuar un llamamiento a la calma. El ministro británico para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, viajó este jueves a Belfast para conversar con los líderes políticos y religiosos norirlandeses, en una ofensiva diplomática que prevé intensificar hoy con más reuniones.

Los actuales disturbios empezaron en parte por el descontento de la comunidad protestante con el protocolo para Irlanda del Norte del acuerdo del Brexit , que impone controles comerciales fronterizos entre esa región, integrada en el mercado único comunitario, y el resto del Reino Unido, lo que perciben como una amenaza a la integridad territorial. Los unionistas también están indignados por la decisión de la Fiscalía norirlandesa de no imputar a miembros del Sinn Féin que asistieron el pasado junio al funeral de un antiguo líder del IRA pese a las restricciones por la pandemia.