The Objective
Fuera de micrófono

Paloma del Río: «Hasta Barcelona 92, el deporte femenino no existía en España»

Si hubiera que ponerle un nombre al deporte minoritario en TVE, ese nombre, sin lugar a duda, sería el suyo.

Vive entre Madrid y Bilbao y procura mantenerse en forma, tanto física como intelectualmente. En su palmarés profesional figuran 65 premios y reconocimientos en los que se subraya su gran pasión por el deporte y, muy especialmente, su incansable labor de promoción del deporte femenino y los deportes minoritarios.

Su voz siempre estará ligada a la gimnasia rítmica, al patinaje y a esos deportes olímpicos que solo adquieren cierto protagonismo cada cuatro años. Acostumbrada a luchar contracorriente y a decir lo que piensa, esta madrileña de 65 años comparece en Fuera de Micrófono, con jersey de cuello alto, dispuesta a denunciar el machismo y la discriminación de género en el deporte. No reconoce abiertamente que odie el fútbol, pero sí le preocupa que acapare toda la atención en televisiones y radios.

Desde sus inicios en TVE, en el año 1986, hasta su jubilación, en septiembre de 2023, Paloma del Río ha estado presente en 16 Juegos Olímpicos, entre los de verano e invierno, y ha vivido los cambios producidos en el deporte español desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 hasta ahora. «En mis inicios —dice— era muy raro que una mujer quisiera ser periodista deportivo. Era una actividad masculina, hecha por hombres y consumida por hombres, con un lenguaje muy andrógino».

Con más de 37 años de servicio en el área de Deportes de TVE, ha visto pasar por la televisión pública a más de una decena de directores generales, lamentado que solo un par de ellos le dieran la importancia que se merece a la información deportiva. «Cómo vamos a conseguir que crezca el deporte femenino —afirma—, si no lo damos por televisión».

Medalla de Plata y de Oro al Mérito Deportivo, entre otros galardones, no se explica por qué razón al final de los telediarios y otros espacios informativos se anuncian «los deportes», cuando solo se habla de fútbol. Conoce por experiencia la pelea infructuosa de antiguos compañeros y compañeras de TVE para que los editores de Telediarios incluyeran alguna noticia que no fuera de fútbol.

PREGUNTA.- Te veo en plena forma.

RESPUESTA.- Me cuido mucho físicamente e intelectualmente, leyendo y siguiendo los deportes como espectadora. La curiosidad no la pierdes, aunque te jubiles.

P.- Hay que seguir dando pedales…

R.- La vida es movimiento de cabeza y de cuerpo. Tiene que haber desgaste de materiales.

P.- Hiciste la última retransmisión para TVE en septiembre de 2023, Mundial de Gimnasia Rítmica celebrado en Valencia, siendo ovacionada por todo el pabellón. ¿Cómo lo recuerdas?

R.- Fue una salida de madre de cuidado. Me iba a jubilar unos días después. Almudena Cid y yo sabíamos que era la última retransmisión. Preparamos muy bien el Mundial, clave para la clasificación de muchas gimnastas del equipo español en los Juegos Olímpicos del año siguiente, en París. Un Mundial previo a unos Juegos es importantísimo porque todo el mundo busca una plaza. Había mucha materia que tratar y queríamos que saliera bien. Además, era en España, lo que le daba un plus añadido. Todos los días teníamos nuestro grupo de gente siguiéndonos. Íbamos protegidas por los voluntarios hacia la posición de comentaristas, porque si no, no llegábamos. Que si una foto, que si un autógrafo… Era tremendo. Sabíamos que era la última y Almudena me decía: «¡Ay!, Paloma, no quiero ni pensarlo; no quiero ni pensarlo». Yo le decía: «Almudena, es un campeonato más. No podemos estar pensando que es un fin de ciclo».

«Mi despedida fue muy emocionante, con toda la gente del pabellón gritando ‘Paloma, Paloma, Paloma’»

P.- La última etapa…

R.- Exacto. La gente fue superamable. Subíamos a la posición de comentarista y nos encontrábamos con flores, regalitos y cartas de despedida. «Hemos venido desde Brasil. Nosotros desde México». Almudena decía: «vienen por ti». «No —le decía—, vienen para ver el campeonato». La Federación me hizo un homenaje en el pabellón, en uno de los descansos. Y luego, el último o el penúltimo día, un espectador llevó una cartulina en la que ponía «Paloma del Río» y el realizador pinchó esa cartulina. Esas imágenes se veían en el marcador central de pabellón, con 6.000 personas, y empezó la gente a gritar «Paloma, Paloma, Paloma». Fue muy emocionante. Y las palabras de despedida que me dedicó Almudena Cid también fueron muy emocionantes.

«En mis inicios, el periodismo deportivo era una actividad hecha por hombres y consumida por hombres»

P.- La primera retransmisión que hiciste fue un campeonato de tenis de mesa celebrado en Sevilla. ¿Te costó mucho llegar a donde querías?

R.- Los jóvenes de ahora no saben que en el año 1986 solo había una televisión y que a las 12 de la noche oración, despedida y cierre. Se acababa la emisión. Había solo dos canales: La 1 y La 2, o VHF y UHF. Ahora, ves canales e imágenes por todos los sitios y a todas las horas. Era muy raro que una mujer entonces quisiera ser periodista deportiva. Ahora menos, pero era una actividad masculina, seguida por hombres, hecha por hombres y consumida por hombres, con un lenguaje muy andrógino. Cuando llegué de becaria a TVE, el 1 de julio del 1986, el tutor que nos asignaron dijo: «¿información nacional, internacional…?» Yo dije: «deportes». Se sorprendió, pero no le pareció mal. Entré en Deportes y allí tuve la suerte de que ya había varias mujeres, entre ellas Mari Carmen Izquierdo

P.- ¿Mari Carmen Izquierdo fue la pionera?

R.- En televisión, sí. Fuera de Madrid había mujeres que escribían sobre deportes, algunas veces con seudónimo, para que no pareciera que era una mujer quien lo había escrito. Para que tuviera más credibilidad su texto. Porque había esa mentalidad entonces. «¿Esto lo ha escrito una mujer? ¿Qué va a saber una mujer de fútbol o de lo que fuera?». Cuando llegué a TVE, ya estaban allí Mari Carmen Izquierdo, Elena Sánchez, María Antonia MartínezMaría Escario. Luego, en Barcelona, trabajaban Olga Viza y Mercedes Milá. Mercedes hacía Motor, Fórmula 1, y Olga, Estadio 2. Estábamos ese grupito de mujeres. La televisión te da más visibilidad que la radio y la prensa, pero yo fui a lo que me dijeran. ¿Pieza de fútbol? Pues, pieza de fútbol. De natación, de baloncesto, vete a cubrir las elecciones del COE [Comité Olímpico Español]… Iba a lo que me mandaran. 

P.- Si hubieras hecho fútbol, tu trabajo habría tenido mucha más notoriedad que las retransmisiones de gimnasia rítmica.

R.- Seguramente. Pero, ten en cuenta que tú llegas a una redacción que no es virgen. Estaban Valentín Requena, haciendo motos; Luis Miguel López, con el balonmano; Frederic Porta, presentando los fines de semana, José Ángel de la Casa narrando el fútbol, etc. No llegas y te dicen: «¿qué quieres hacer, bonita?» Aquello estaba ya repartido. A los seis meses de estar en TVE, ya con contrato, mi jefe me dijo: «prepárate que dentro de dos meses vas a hacer una retransmisión de tenis de mesa». Casualidad que yo había estado federada, por la Federación de Madrid de Tenis de Mesa, y jugaba en el Palacio de los Deportes a ese deporte. Por lo menos, me sabía el reglamento, aunque una cosa es saber el reglamento y otra cosa hacer una retransmisión. Eso lo vas aprendiendo a medida que va pasando el tiempo. Vas mejorando, vas perfilando. Vas quitando cosas que no debes hacer e incorporando otras. Te vas dando cuenta de cómo tienes que moldear las narraciones para que la gente lo entienda. 

«Mediaset perdió 28 millones de euros con el Mundial de Fútbol que ganó España»

P.- ¿Cómo lograbas captar la atención del telespectador por una modalidad deportiva que apenas conocía? ¿Cuál es tu secreto?

R.- Lo primero que tienes que hacer es conocer ese deporte intensamente, profundamente. La gimnasia es uno de los pocos deportes, si no el único, que cada ciclo olímpico —cada cuatro años— cambia el reglamento. Eso no toda la gente lo sabe. Como hay gimnasia masculina, gimnasia femenina y gimnasia rítmica, yo me tenía que empollar tres reglamentos diferentes, tres códigos diferentes, con unas puntuaciones diferentes. Algunos cambios eran tan grandes que no los entendía ni yo. Entonces, pedí permiso a la Federación Española e hice los cursos de juez. Tenía un conocimiento profundísimo del código para poder explicar a la gente lo que estaba viendo. Porque, si yo no lo entendía, ¿cómo se lo iba a explicar a la gente? A Juan de Dios Román, seleccionador de balonmano, le decía: «Juan, baja el tono, que no estás hablando para eruditos. El erudito de balonmano ya sabe. Tienes que hablar para el que no tiene ni idea. Para que quien está jugando a las cartas en un bar se enganche con esto». En la primera retransmisión de gimnasia rítmica, que hice con Susana Mendizábal, un Campeonato de España, utilicé mucho lenguaje técnico, mucha fruslería. Le pregunté a mi madre: «¿qué tal?». Me dijo: «muy bien, pero no me he enterado de nada». Claro, si mi madre, que está a mi favor, no se ha enterado de nada, es que estoy haciendo las cosas mal. Tienes que utilizar un lenguaje accesible a la gente, a todo el mundo, no solo al erudito, al que conoce bien ese deporte. ¿Cuántos españoles saben de gimnasia y conocen el código? ¿5.000? Entonces, ¿qué hacemos con los otros 47 millones? Hay que utilizar un lenguaje mucho más de casa. Y emocionarse a la vez que se emocionan ellos. Lorenzo Milá me decía: «parece que te tengo sentada al lado de casa; te emocionas tanto como me emociono yo».

P.- El deporte minoritario no existe en las televisiones privadas.

R.- No les interesa.

P.- Y las televisiones públicas apenas le prestan atención. ¿Por qué?

R.- Es una cuestión de rentabilidad. Ni siquiera el fútbol es rentable. El Mundial de Fútbol del 2010 que compró Mediaset, lo repartieron entre Telecinco y Cuatro. Se dio la mejor de las circunstancias posibles: España llega a la final y la gana. Fueron siete partidos de España, más los que dieron de otras selecciones, y recuerdo que llegaba el descanso y metían los 15 minutos de publicidad. Aun así, Mediaset perdió 28 millones de euros con el Mundial de 2010 que ganó España. Entonces, ¿qué haces? ¿Quién quiere los Juegos Olímpicos? No los quiere nadie. Nunca vas a ver los Juegos Olímpicos en una televisión privada. Tienes que pagar 60 o 70 millones de euros por los derechos y no vas a tener publicidad suficiente para amortizar ese gasto. ¿Qué quería Juan Antonio Samaranch? Que los Juegos Olímpicos llegaran a todo el mundo y que se distribuyeran por las televisiones públicas. Los compraba para Europa, Eurovisión; para Asia, Asiavision, y para Sudamérica, la OTI. Sabes que los Juegos no van a ser rentables. Y menos en TVE, que desde 2010 no tiene publicidad.

P.- Hubo un tiempo en que los españoles ganábamos a todo. Recordarás la broma aquella de «soy español, ¿a qué quieres que te gane?».

R.- Lo que más ha cambiado es el deporte femenino. Desde 1896, año en que se inauguraron los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, hasta 1992, pasaron 96 años, y solo 96 deportistas españolas participaron en ellos. Solo en Barcelona 92, hubo casi el doble. El deporte minoritario y el deporte femenino no existían en España. Pero, claro, cuando eres el país anfitrión de unos Juegos Olímpicos, quieres hacerlo bien. Desde el 17 de octubre del 1986, cuando Juan Antonio Samaranch dijo aquello de «À la ville de…», el Consejo Superior de Deportes y el Comité Olímpico Español, dicen: «oye, tenemos que hacer un buen papel y, con este planteamiento del deporte que tenemos en España, no vamos a conseguirlo». Entonces, se pusieron en marcha las becas ADO, entre el Consejo Superior de Deportes, el Comité Olímpico Español y Televisión Española. Se profesionaliza a los deportistas, gracias al patrocinio de una serie de marcas, para que se dediquen únicamente a entrenar. Ese modelo funciona y, cuando una cosa funciona, no tienes que cambiarla. Ha ido variando, pero las becas para los deportistas siguen existiendo. Me acuerdo que a mi madre y a mi tía les encantaba el fútbol, y hasta 2010 no vieron ganar a España un Mundial. De repente, desde el 2008, en que ganan la Eurocopa, hasta seis o siete años después, lo ganan todo.  Pero España no va a ganar siempre. Esto ha sido una cosa extraordinaria, fruto o coleo de lo que fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona.

«Cuando escucho el himno de los Juegos Olímpicos me harto de llorar»

P.- Has estado presente en 16 Juegos Olímpicos. ¿Si tuvieras que elegir entre ellos, te quedarías con Barcelona 92?

R.- A mí me hubiera gustado tener unos Juegos Olímpicos en MadridOlga Viza me decía: «es que tener los Juegos Olímpicos, y en casa, es lo más». Yo sí tenía esperanza en Madrid 2012, 2016, y luego en 2020. Pero, menos mal que los de 2020 no nos los dieron, que se los dieron a Tokio, porque con la pandemia hubieran sido un desastre. He estado en nueve Juegos de verano y siete de invierno. Al hacer la gimnasia y el patinaje, los alternaba unos con otros. Los Juegos de Barcelona son un punto y aparte. Mi gran conocimiento del mundo del olimpismo fueron los primeros Juegos en los que estuve, los de Seúl 88. Allí me di cuenta que los Juegos son mucho más de lo que vemos en televisión. En televisión vemos la competición, pero no vemos la trastienda, la logística, las grandes empresas y cómo se mueve el dinero. El supernegocio que son los Juegos Olímpicos. El supernegocio para el Comité Olímpico Internacional, que se mantiene callado y, cuando llegan los Juegos, le da al botón y sale un espectáculo grandioso. Todo eso lo aprendí. Me picó el gusanillo en Seúl y a lo largo de los años me fui especializando.

P.- Has confesado en alguna ocasión que se te saltan las lágrimas cuando escuchas el himno de los Juegos Olímpicos. 

R.- Me harto de llorar. Cuando hacía las retransmisiones de las ceremonias de inauguración, con Amat Casteller, le advertía: «cuando llega el himno, me descompongo. Lloro. Luego, me recompongo y sigo. Pero no te preocupes, que estoy bien». Le avisaba. Son muy emocionantes para mí los Juegos Olímpicos y oír el himno. 

P.- ¿En el deporte hay más o menos machismo que en otras actividades?

R.- El ser humano no cambia.  A veces, nos ponemos un barniz de buenistas, pero es lo mismo. Está el fútbol y luego el resto. En el fútbol es donde se generan todo ese tipo de comportamientos que luego, lamentablemente, se pasan a otros deportes en los que no existe eso. Los gritos de «¡vete a fregar!» o «¡qué hacéis aquí niñas!». Hace un mes, vimos en Instagram una publicación de un equipo de chavales de Cantabria, de 12 o 13 años, que ganan 8-0 a un equipo femenino y ponen un hashtag en el que dicen #afregar. Estamos hablando de chicos de 12 y 13 años. ¿Qué han aprendido? ¡Qué falta de respeto! Cuando doy alguna charla y hablo con estudiantes o con personas adultas, les digo: «¿os gustaría que le dijeran eso a tu hermana o a tu hija? Entonces, ¿por qué consentís que se lo digan a otra mujer, a otra niña o a otra jugadora?». Es una cuestión de educación y de una falta de respeto considerable hacia el 50% de la población, que son las mujeres que practican deporte o son árbitras. Les digo: «¿esta barbaridad, esta obscenidad y esta vulgaridad que acabas de decir, te gustaría que se la dijeran a tu hija? ¿Por qué se lo dices tú a esta árbitra?». Lo acerco a su entorno personal, a ver si así se sienten un poco concernidos, conmovidos. El problema es que, cuando estás rodeado de masa, te animas, te envalentonas y dices cosas que, seguramente, en el cara a cara no dirías.

«Los puestos de responsabilidad se los dan a varones sin la preparación suficiente»

P.- ¿El hecho de ser mujer te ha dificultado llegar más arriba en tu profesión?

R.- He dejado que la vida me sorprendiera. Estudié Periodismo mientras trabajaba en una UVI, cerca de aquí, en la calle Juan Bravo. Trabajaba de 10 de la noche a 8 de la mañana, dormía cuatro horas por la mañana y por la tarde iba a la Facultad. Estuve así 7 años, incluidos los 5 de la carrera. Cuando estás entre los 19 y los 26 años en una UVI, con personas que están sufriendo, con niños, con personas que se aferran a la vida y la pierden, o que la ganan, con dolor, con sufrimiento de ellos y de su familia, aprendes mucho. La vida te enseña mucho. En ese escenario de personas tan vulnerables, todos se olvidan de los relojes, de las casas o de los yates. Y todos tienen un deseo común: quieren más tiempo. Cuando la vida te pone en esa tesitura, aprendes muy rápido. Muy rápido. Apartas las fruslerías y las tonterías. Procuro que la vida me vaya poniendo donde me tenga que poner. No he sido especialmente ambiciosa en el mundo laboral. Quería ser periodista deportivo y lo conseguí. Luego, a través de mi trabajo, me fueron dando más responsabilidad. La única vez que rechacé un puesto, mi jefe me dijo: «ponte como quieras, pero lo vas a hacer». Por real decreto. Tuve que dirigir el programa Cerca de las Estrellas, con 28 años, algo para lo que yo no me creía capacitada. En aquel momento, era director de Deportes Julio Bernárdez y me dijo que hiciera lo que me pareciera. Te tienes que enfrentar también a tus compañeros veteranos que están aspirando a ese puesto que te han dado a ti. Mi experiencia me dice que muchas veces los puestos de responsabilidad se los dan a chicos, a hombres, a varones, que no tienen la preparación suficiente, cuando hay mujeres más preparadas.

«El fútbol, que es una narración a gritos, me perturba; pongo el sonido ambiente»

P.- ¿Consideras que sigue habiendo discriminación por razón de sexo?

R.- No hemos adelantado nada. Basta con ver la pirámide. Saca estadísticas: el Consejo General de Poder Judicial, las empresas, presidentas de Federaciones Deportivas. En 66 federaciones, solo hay una presidenta. No hablo solo del mundo del deporte, sino de las Universidades, empresas del IBEX, bancos… ¿Qué pasa, que las mujeres somos tontas? ¿Que no valemos para estar en esos puestos? Se produce una endogamia. Como conozco a Pepito, tiro de Pepito, pero a lo mejor resulta que tienes a María al lado, que es tan buena como Pepito. Creo que, si las mujeres estuvieran en los puestos de responsabilidad, organizarían sus equipos también con muchas más mujeres. Sería bueno empezar a cambiar un poco la rutina de esto, a ver cómo funciona. 

P.- ¿Sigues viendo el deporte en televisión? ¿Sientes nostalgia o ya has pasado página? 

R.- Ahora, soy espectadora y no siento nostalgia.

«No entiendo cómo las televisiones dicen ‘Deportes’, si dedican todo el tiempo al fútbol»

P.- ¿Qué deportes te gusta ver?

R.- En deportes de equipo, me gusta mucho, muchísimo, el rugby. Estoy deseando que empiece, en la última semana de este mes de enero, el Torneo 6 Naciones. Normalmente, son dos partidos el sábado y otro el domingo, y me suelo ver los tres. Me gusta también mucho el snooker. No me gustan nada las estridencias. Entonces, claro, el fútbol, que es una narración a gritos —más en radio, pero también en televisión—, me perturba. Lo que hago, a veces, es poner el sonido ambiente. Lo veo como si estuviera en el campo, sin gritos de personas que me chillan. Me encanta el atletismo, del que soy una apasionada. Había veces que me cogía vacaciones en agosto para ver por las mañanas el Mundial o el Europeo de Atletismo; las sesiones de clasificación de pentatlón. No te digo ya la carrera de 100 metros. Me gustaba verlo con tranquilidad, sin tener que estar trabajando sobre ello. Me gusta ver el ciclismo, las grandes rutas; los Juegos Olímpicos… Y me gustan los que hacía yo: la gimnasia y el patinaje. Especialmente, el patinaje. 

P.- ¿Alguna vez has llegado a odiar el fútbol? 

R.- Odiarlo, odiarlo, no, pero tengo una dicotomía en la cabeza. Por un lado, pienso que el fútbol es lo que mueve el mundo del deporte, y, por otro, no entiendo cómo las cadenas de televisión dicen «Deportes», si los 5, 8 o 9 minutos del informativo solo es fútbol. Llámale «fútbol» y ya está. En TVE hay una pelea permanente con los editores del telediario para incluir noticias que no sean de fútbol. Porque todos los fines de semana hay baloncesto, balonmano y ligas femeninas de todo. Las noticias de hoy [lunes 29 de diciembre] eran fútbol y NBA. Nada más. Bueno, y el partido de tenis entre Sabalenka y Kyrgios. Excepcionalmente, porque ahora no hay competiciones. Los responsables de Deportes tienen que hablar con los editores de los telediarios para incluir deporte femenino. Todos los días vamos a dar una noticia de deporte femenino y de otra especialidad que no sea fútbol, porque sí.

P.- En los deportes minoritarios tiene que haber una motivación especial, que no sea la de ganar dinero.

R.- Después de los Juegos Olímpicos, se produce una subida de licencias en muchos deportes que han aparecido en imagen. Yo no he conocido, nunca jamás, a ningún deportista que no haya tenido un referente que ha visto en televisión. ¿Cuántos niños y niñas han empezado las actividades extraescolares de una manera tonta, con la gimnasia, el baloncesto, el kárate o el taekwondo, y las han convertido en su profesión?  Todos han tenido un referente en televisión. Yo quiero ser como Javier Fernández, como Rafa Nadal, como Mireia Belmonte

P.- O como Paquito Fernández Ochoa, cuando nadie aquí practicaba el esquí.

R.- ¡Qué esquiadores íbamos a tener, si somos el país más meridional de Europa! Nieve permanente para poder esquiar en verano solo la tienen Suiza y Alemania. Los españoles se tendrían que ir a la Patagonia [Argentina] para entrenar en verano. Todos han querido imitar a ese chico y a esa chica. Por ahí se encarrila el deporte. Pero, en España, es fútbol todo lo que vemos. Por eso la mayoría de los niños quieren ser futbolistas.

«El Deporte en España es el tercer apellido de un Ministerio»

P.- Tenemos grandes deportistas. ¿Se puede decir lo mismo de nuestros dirigentes deportivos?

R.- Cuando era directora de Contenidos de Teledeporte, me tenía que reunir con todos los presidentes de Federaciones. Porque Teledeporte no puede emitir lo que quiera. Tiene que emitir lo que pueda, porque las Federaciones son dueñas de los derechos y me he tenido que reunir con hombres, la mayoría de ellos, y alguna mujer. Tenían una mentalidad muy antigua. Pero, muy antigua. No conozco ningún deporte, salvo la gimnasia rítmica, que solo lo practiquen mujeres. Pero, en Federaciones que tienen entre sus deportistas a hombres y mujeres, su presidente —la máxima autoridad de esa Federación— te dice que emitas la competición de los hombres. ¿Y las mujeres? No, las mujeres no… Las mujeres, sí. Si tú tienes un hijo y una hija, ¿solo le das de comer al hijo? Dame una razón. ¿Cómo vamos a conseguir que crezca el deporte femenino, si no lo damos por televisión? Afortunadamente, eso pasó hace ya tiempo. Ahora hay nuevos dirigentes.

«Siendo del mismo equipo, los hombres viajan en avión y las mujeres en autobús»

P.- ¿A los políticos les interesa realmente el deporte o es más solo la foto cuando ganamos campeonatos y medallas?

R.- Igual que en Francia o en Italia hay, específicamente, un Ministerio de Deportes; aquí es el tercer apellido de uno de los Ministerios: Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Es el tercer apellido de un Ministerio. La gente se llena la boca con nuestros deportistas, pero no se le da al deporte el peso y la prestancia que se le da a la educación o a la cultura. El deporte siempre sale perdiendo de todo eso. Es el tercero. Es el olvidado.

P.- Has recibido muchos premios y reconocimientos. ¿Cuál de ellos te ha emocionado más?

R.- Los conté un día y llevo 65. Tengo la Medalla de Plata al Mérito Deportivo, primero, y luego la de Oro; el Premio Ondas… El Premio Ondas me gustó mucho, porque suele darse a periodistas que salen en imagen y yo estaba haciendo locución. El verano pasado me hicieron doctora honoris causa por la Universidad Miguel Hernández, de Elche. La Academia de Televisión me ha dado el Premio Talento y el Premio Iris. Estoy muy agradecida porque siempre he intentado apoyar al deporte, y al deporte femenino especialmente. No puede consentirse que en un mismo equipo de fútbol los hombres viajen en avión y las mujeres en autobús. Yo digo: «¿por qué esta semana el avión, en vez de utilizarlo los hombres, no lo utilizan las mujeres?». O, como decía Dori Ruano, «a los hombres en el Mundial de Ciclismo les daban chuletones y a nosotras filetes empanados». En el mismo equipo y en el mismo mundial. Empiezas a enumerar estas cosas y parece mentira que hayan pasado.

«En las tertulias todos saben de todo y nunca veo a periodistas deportivos»

P.- Además del deporte, te interesa el resto de la actualidad. ¿Sigues con atención lo que está pasando en España y en el mundo?

R.- Me leo 15 periódicos al día, de todo pelo.

P.- ¿Qué opinas de los acosos sexuales y de la situación política española?

R.- Cuando veo las tertulias en televisión y escucho a los periodistas —que suelen ser siempre los mismos—, todos saben de todo. Y nunca veo a periodistas deportivos, como si solo supiéramos de deportes. Sigo la actualidad y los debates en el Congreso; la subida de la Bolsa, lo que ha subido el oro y cuánto vale un barril de petróleo. Eso también me interesa. Soy periodista. No solo periodista deportivo. Por las mañanas me paso hora y media leyendo los periódicos. Me interesa saber lo que pasa, cómo van las cosas. Me gusta estar al tanto de todo. Oigo diferentes radios, veo diferentes televisiones… Si te informas solo por un periódico, por una radio y por una televisión, vas a tener solo un punto de vista y, a lo mejor, hay otros puntos de vista que te interesaría conocer. Procuro tener la mayor cantidad posible de fuentes, incluso las que no debería, como Twitter, que es un estercolero, un horror. En Twitter [ahora X], bajo el anonimato, se permiten cosas que son vulgaridades… La gente, con seudónimo, se permite insultar, meterse en tu vida y decirte groserías. Yo lo que hago, directamente, es bloquearla. No permito que vengan a mi casa a insultarme.

«El Deporte siempre ha sido secundario, lo último de la escaleta del Telediario»

P.- Tu otra casa siempre ha sido TVE. ¿Qué opinión tienes de ella en estos momentos?

R.- Los periodistas de TVE somos los mismos. Lo único que cambia es el 2% del equipo directivo. La misma periodista que hacía Congreso en el año 1990 lo sigue haciendo ahora. Cuando dicen: «te mandan consignas políticas». Deportes es un oasis comparado con lo que pasa en Nacional o Internacional.

P.- Para los directivos de televisión, el deporte es un asunto menor.

R.- Algo residual.

P.- No ha habido ninguno que prestara atención al deporte.

R.- Santiago González, que ahora está en Antena 3. Santiago sí consideraba Deportes como una pieza fundamental. En 38 años en TVE he tenido 13 o 14 directores generales, si no he perdido la cuenta. El Deporte siempre era secundario, lo último de la escaleta del telediario. Y lo primero que se caía cuando los que van delante se han pasado de tiempo. Van eliminando piezas y lo primero que se cae es el Deporte. Con eso te he dicho todo.

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