Fran Llorente se enfrenta a la cúpula de Prisa por el plan estratégico de la SER
La emisora se debate entre una hoja de ruta con cambios profundos y otra con pequeños retoques puntuales

Fran Llorente, director de contenidos de Cadena SER.
Fran Llorente no termina de encajar en el organigrama de la Cadena SER… ni en el del grupo Prisa. El que fuera parte fundamental del equipo del cesado director de contenidos de Prisa Media, José Miguel Contreras, mantiene diferencias con la plantilla y también con el equipo directivo de la compañía. El principal punto de discordia es el nuevo plan estratégico que prepara la cúpula y que afectará a las emisoras. Una nueva hoja de ruta que, en principio, no incluye las recomendaciones y los proyectos que quiere poner en marcha el ex director de informativos de Televisión Española (TVE).
El pasado mes de mayo Llorente era el elegido para encabezar una nueva era en la Cadena SER. Joseph Oughourlian acababa de sofocar el golpe de los accionistas rebeldes cercanos a Moncloa y ponía en marcha una nueva estructura en la que el periodista era —sorprendentemente— una de las piezas más importantes. Su cometido era asegurar las esencias de la emisora, mantener su liderazgo y hacer los cambios necesarios para asegurar su éxito y su viabilidad en el medio y largo plazo. El nuevo director Editorial y de Contenidos de Radio y Negocio Audiovisual debía aprovechar también su experiencia en el mundo televisivo para llevar a la primera emisora de España al siguiente nivel.
No obstante, pocos entendieron el movimiento. En primer lugar, Llorente era una figura muy cercana a Contreras y al CEO de Prisa Media, Carlos Núñez, los dos directivos que fueron forzados a abandonar Prisa —según Oughourlian— por su participación en el proyecto para montar una televisión de TDT que finalmente fue rechazado por el consejo de administración y que fue el punto de partida de la guerra contra los accionistas rebeldes liderados por Global Alconaba.
Llegada de Llorente
De hecho, Llorente fue uno de los que estuvo más involucrado en la puesta en marcha del proyecto en su condición de jefe del área de Vídeo de Prisa Media desde noviembre de 2021. Y en segundo lugar, no parecía que el directivo pudiese dar un golpe de timón a la gestión de su antecesora, Montserrat Domínguez, con la que siempre estuvo muy cerca ideológica y estratégicamente.
Es así como, con el paso de las semanas, su relación con la redacción y algunos presentadores se fue deteriorando. La principal crítica era que Llorente intentaba controlarlo todo, lo que ha terminado por asfixiar a los equipos y a los programas. En sus esfuerzos por lograr sinergias, crear nuevos formatos y poner en marcha una hoja de ruta basada fundamentalmente en el mundo audiovisual, se ha encontrado con la resistencia frontal de una parte importante de la plantilla.
Pero no ha sido lo único. En los últimos meses, las diferencias se han trasladado al propio equipo directivo. Fuentes de la emisora consultadas por este diario indican que Llorente lleva varios meses advirtiendo que la cúpula actual frena sus proyectos y que el plan estratégico «no se podrá cumplir». El directivo ha manifestado su desconfianza en Pilar Gil, CEO de Prisa Media, directora financiera y mano derecha de Oughourlian; y con Jaume Serra, director general de la SER y que fue designado en la misma oleada de nombramientos que situó al ex de TVE en la emisora.
Cambios en la SER
El caso es que Llorente nunca ha terminado de encajar con Serra, precisamentepor la visión que cada uno tiene de la velocidad con la que tienen que avanzar los cambios en la emisora. En la SER hay un grupo de directivos que quiere empezar una profunda renovación de los presentadores y programas en todas las franjas —en especial en deportes— para asegurar el éxito de los próximos diez años. Algo que implica tomar decisiones dolorosas, ya que muchos quieren empezar ya la próxima temporada. Aunque, por otro lado, hay otra parte que prefiere hacer modificaciones lentas y quirúrgicas en los espacios que siguen marcando récords de audiencia.
Tampoco gusta la idea de generar sinergias y nuevos programas que apuesten por el mundo audiovisual, algo que en parte de la cúpula es considerado como una aventura sin futuro que puede hacer perder el foco del negocio radiofónico, el core y el secreto del éxito de Cadena SER y de sus cadenas musicales.
Y así quedó patente en una reunión que se produjo hace dos fines de semana en la que la cúpula de Prisa se desplazó a un hotel de Guadalajara. Allí se intentó avanzar en un plan estratégico a cuatro años, pero bajo la presión de unas cuentas que no terminan de cuadrar. En el encuentro, se airearon las dudas ante un futuro repleto de retos que nadie sabe cómo resolver. Y la SER no fue la excepción. Los números económicos de las emisoras son incontestables y —paradójicamente— éste es el argumento para realizar ajustes que puedan hacer cuadrar los balances de todo el resto de la empresa.
