Moncloa se solidariza con la periodista de Europa Press a la que Albares quiso apartar
La secretaria de Estado de Comunicación llama a la corresponsal diplomática de la agencia para darle su apoyo

El ministro de Asuntos Exteriores y Unión Europea, José Manuel Albares, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Foto: Pool Moncloa
La polémica decisión del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, de llamar a la agencia de Europa Press para quejarse de que una periodista le hubiese recordado que era la primera rueda de prensa en su ministerio en ocho meses, se ha seguido con gran preocupación en Moncloa y no deja en buen lugar al jefe de la diplomacia española. La secretaria de Estado de Comunicación, Lydia del Canto, llamó por teléfono a principios de la semana a Leyre Guijo, la corresponsal diplomática a la que se apartó durante unas horas de su puesto tras las presiones de Albares, para solidarizarse con ella, según revelan fuentes gubernamentales consultadas por THE OBJECTIVE.
Del Canto trasladó a Guijo el apoyo de la Presidencia del Gobierno al trabajo que viene realizando desde hace años como informadora de los temas de Exteriores y política internacional del Ejecutivo, tiempo en el que le ha tocado viajar con Pedro Sánchez en varios desplazamientos al extranjero. La periodista ha seguido escribiendo de ambas áreas con normalidad después de que la dirección de Europa Press diese marcha atrás a la decisión de sustituirla por una compañera de la sección de Internacional.
Todo ello a las pocas horas de la mencionada rueda de prensa de la que Albares salió enfadado tras despachar las tres preguntas de la prensa española en apenas 21 segundos. Su portavoz en la Oficina de Información Diplomática, Antonio Asencio, fue el primero en llamar al director de la agencia, Javier García, para expresar su malestar por la observación que le había hecho Leyre Guijo al ministro antes de las preguntas. Minutos después, el propio titular de Exteriores telefoneó en persona al presidente del medio, Asís Martín de Cabiedes, para quejarse por lo mismo.
A raíz de la llamada del ministro, la dirección de la agencia decidió cambiar de puesto a la periodista. Eligió a una redactora del área de Internacional para empezar a seguir la información de Exteriores y así se lo comunicó a las afectadas. La decisión fue tan firme que se trasladó a la sustituta de Guijo que en los próximos días iría junto a Martín de Cabiedes y García al despacho de Albares para presentarla como la nueva corresponsal diplomática de la agencia y zanjar la polémica que tanto había molestado al jefe de la diplomacia.
Sin embargo, esta decisión interna provocó «malestar» entre los compañeros de la agencia, y la sección de Nacional exigió una reunión inmediata con el director para que explicase el relevo. Javier García defendió la decisión adoptada al inicio de la reunión porque, a su juicio, un periodista de Europa Press no puede hacer comentarios de ese tipo en una rueda de prensa, pero algunos compañeros de Leyre Guijo afearon la decisión adoptada contra ella con el argumento de que la agencia no puede plegarse a las presiones de un miembro del Ejecutivo por una pregunta que no le guste.
Además, varios de ellos advirtieron de que suponía un grave precedente. Al ver que los periodistas de Nacional se solidarizaban con la corresponsal diplomática y cerraban filas con ella, el director dio marcha atrás al relevo en el área de Exteriores. Una decisión que Moncloa respaldaría días después con la llamada de la secretaria de Estado de Comunicación a Guijo.
El intento de control por el Gobierno de las informaciones de Europa Press ha tenido más episodios en el pasado. Uno de ellos se produjo en 2024 después de que Moncloa elaborase un dosier con una decena de noticias, cuyos titulares y la información escrita no eran del agrado de Félix Bolaños. En especial, varios teletipos sobre la presencia o no del ministro de la Presidencia en los actos del 2 de mayo organizados por la Comunidad de Madrid un año después del veto que sufrió por parte del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso. Aquel dossier elaborado por el equipo de Bolaños fue remitido a la dirección de la agencia y provocó una visita de Martín de Cabiedes y García a Moncloa para reunirse con el ministro. Meses después se produjo la salida del director adjunto de la agencia, Paulino Guerra.
Rifirrafe entre Albares y Álvarez de Toledo
La polémica sobre Albares no ha remitido después de su rifirrafe este miércoles con Cayetana Álvarez de Toledo en el hemiciclo. La diputada popular le afeó que la Asociación de Periodistas de Madrid (APM) le haya condenado «sus vetos y coacciones» a la prensa. «Usted pidió la cabeza de la corresponsal diplomática de Europa Press, usted se refugia en las redes para no rendir cuentas. Al final, resultará que el verdadero tecnodéspota no está en Silicon Valley, sino en el Palacio de Santa Cruz», dijo refiriéndose a la sede histórica del ministerio.
El titular de Exteriores lamentó que Álvarez de Toledo se sumase «a los bulos» tras el pronunciamiento de la APM. «Eso es una cosa natural con usted. Usted fue una impulsora del bulo del 11-M, usted ha sido impulsora del bulo y la calumnia al servicio exterior diciendo que los embajadores torturan. Y hoy se ha sumado a uno más, que ha sido desmentido oficialmente por el ministerio. En el Ministerio de Asuntos Exteriores no se veta a nadie. Sin embargo, los periodistas sí la condenaron a usted tajantemente por sus intimidaciones a la prensa», replicó desde la bancada del Gobierno en la Cámara baja.
El gabinete de Albares negó al día siguiente de la polémica que el ministro hubiese vetado a la periodista en el ministerio tras su conversación con el presidente de la agencia. «Desde Exteriores no se ha pedido ni la retirada ni el cambio de sección de ningún periodista en ningún medio. Las convocatorias de Exteriores son, han sido y serán siempre abiertas y libres para el profesional que quiera acreditarse», subrayó un portavoz de la Oficina de Información Diplomática (OID) a THE OBJECTIVE, si bien los jefes de Leyre Guijo justificaron en todo momento el relevo de la periodista porque Exteriores no iba a acreditarla en más ruedas de prensa.
