Alejandro Entrambasaguas: «Zapatero es el jefe de Sánchez. Él maneja los hilos de Moncloa»
El periodista de investigación pone nombre y apellidos a los ‘arquitectos’ de la corrupción del Gobierno
Alejandro Entrambasaguas (Madrid, 1998) siempre llega puntual, como sus informaciones, y así ha llegado también a la redacción de THE OBJECTIVE. A sus 28 años, el jefe de investigación de El Debate se ha convertido en un azote del poder. Es un periodista que prefiere el asfalto de la calle al confort del escritorio. En esta charla, el autor de libros como La Sagrada Familia reivindica la vigencia de una profesión que no se limita a transcribir autos judiciales, sino que se arriesga a desenterrar aquello que los protagonistas de la actualidad preferirían mantener bajo llave.
Entrambasaguas conecta los puntos de los grandes escándalos nacionales: desde la influencia de Zapatero y José Bono en las sombras del Ejecutivo hasta las aristas judiciales que rodean a Begoña Gómez y al hermano de Pedro Sánchez.
PREGUNTA.- Alejandro Entrambasaguas, bienvenido a El purgatorio. ¿Cómo estás?
RESPUESTA.- ¿Qué tal? Encantado de estar aquí, tenía muchas ganas. Hoy vamos a prender fuego a internet.
P.- Jefe de investigación del periódico El Debate, autor de dos libros ya. Todavía no llegas a los 30 años. Enhorabuena, vas por muy buen camino. ¿Te han preguntado alguna vez si eres un agente secreto del CNI?
R.- Me lo han preguntado, sí, y me entró la risa. Lo único que tengo que decir es que no, simplemente soy un periodista de investigación. Entiendo que me lo han dicho por el alto voltaje de las informaciones y las exclusivas tan sensibles que he publicado en los últimos años y el impacto que han tenido, porque han sido informaciones que han servido para sentar a muchos presuntos corruptos en el banquillo y hasta llevarles a prisión. Para mí es un motivo de alabanza, porque claro, el CNI es uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo y que me comparen con uno de los 3.500 agentes de esta institución es un motivo de enorme satisfacción. Pero no, lamento tumbar ese mito que corre por algunos sitios; no soy un agente del CNI.
P.- Oye, ¿cómo es esto de ser periodista de investigación? Porque yo creo que para mucha gente es algo complicado de entender.
R.-Vivimos en un momento en el que estamos viendo cómo el periodismo de investigación es más necesario que nunca, porque la gente de a pie está viviendo en primera persona el impacto de nuestro trabajo. En muchas ocasiones, lo que el tiempo demuestra es que todas las investigaciones que estamos llevando a cabo, nosotros en El Debate, vosotros aquí en THE OBJECTIVE y otros medios de comunicación, se ven reflejadas en informes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en informes de la Policía Nacional y multitud de resoluciones judiciales. Es decir, que las personas que consumen los medios de comunicación están viendo la eficacia y sobre todo, la eficiencia de todos los periodistas. En muchas ocasiones nos adelantamos. Pero estamos en un momento en el que, a consecuencia de la cantidad de causas judicializadas, la policía judicial —bien sea la Guardia Civil o la Policía Nacional— elabora un informe, notifica al juez de turno, este notifica a las partes que están personadas en el procedimiento y esos informes acaban en manos de muchísimos de nosotros. Nosotros los estudiamos y desgranamos en nuestros respectivos medios. Eso no es periodismo de investigación, sino «periodismo neutro», es decir, a mí me llega un auto judicial y yo, de alguna manera, cuento a los lectores cuál es la resolución que ha adoptado un juez o qué es lo que ha descubierto la Policía o la Guardia Civil. Eso no es periodismo de investigación. Eso es algo muy distinto. Pero los que llevan muchos años en esto dicen con razón que el periodismo que se vivió en los años noventa era el verdadero periodismo de investigación, que no les quito absolutamente ni una coma a eso. Pero yo creo que en estos momentos el periodismo de investigación está viviendo una segunda edad de oro y a la vista está.
P.- Hombre, a la vista está, y lo complicado que tiene que ser poder conseguir material que está totalmente blindado por un montón de tipos de ciberseguridad. De hecho, te iba a preguntar, ¿cómo de difícil es conseguir la información, por ejemplo, que recibes tú día a día de tus fuentes?
R.- Es muy complicado, pero yo soy un periodista que, por cómo he desarrollado mi labor profesional durante los últimos años, no estoy anclado a la redacción. Por supuesto que voy, pero los temas al final están en la calle, y yo nunca he tenido la suerte de que una fuente me llame y me facilite una gran exclusiva. Habitualmente es al contrario. Hay que estar en la calle, hay que ir al lugar de los hechos, entrevistarse con muchas de las personas que han podido estar implicadas en tramas de corrupción. Por eso, mi último libro, La Sagrada Familia, donde desgrano muchos de los escándalos de corrupción que actualmente acorralan al entorno tanto político como familiar de Pedro Sánchez, se lo dedico a mis fuentes porque sin ellas no solo no hubiera podido sacar adelante el libro, sino que sería imposible desarrollar mi trabajo diario. Al final son las fuentes las que confían en nosotros para facilitarnos un dato que pueden pensar que es anecdótico, pero eso puesto en manos de un periodista de investigación… nosotros estamos en la obligación de guardar la confidencialidad de esas personas. Es lo que nos permite tirar del hilo y, en muchas ocasiones, poder desentrañar los grandes escándalos de corrupción.
«José Luis Rodríguez Zapatero es la persona que verdaderamente manejaba los hilos del Gobierno, lógicamente en la sombra, y del propio Pedro Sánchez»
P.- Vamos, que tienes una de las agendas más valoradas y cotizadas de este país, posiblemente.
R.- Bueno, a lo mejor no. A lo mejor esos contactos no los tengo en la agenda y me los sé de memoria o puede que los tenga anotados de otra manera porque, claro, en estos momentos en los que en el teléfono todos tenemos todo… pues es muy fácil, vivimos a la orden del día de los hackeos, incluso de los robos —aquí sufristeis uno—. Por eso hay que tener mucho cuidado con el soporte en el que guardamos la información, cuidar la identidad de todas esas fuentes y sobre todo mantenernos en ese pacto que tenemos con todas esas personas que deciden poner en nuestro conocimiento esa información sensible para no dar ninguna pista de quiénes son. No te imaginas la cantidad de veces que me han intentado «preguntar» de manera un poco edulcorada: «Oye, ¿quién te facilitó la información de El Pardo, de que José Luis Rodríguez Zapatero se iba a reunir con este empresario de Plus Ultra que fue detenido casualmente 72 horas después?». Como comprenderás, se ha escrito mucho, se ha dicho mucho sobre la procedencia de esas imágenes. Yo me río porque he vivido en primera persona la captación de toda esa información y jamás podré revelar de dónde provienen todos esos datos.
P.- ¿Cuántas horas trabajas al día?
R.- Siempre digo lo mismo: para sacar buenos temas y buenas historias, lo único que hay que hacer es trabajar mucho. Intentar trabajar más horas que el de al lado y solo hay un secreto: mucha disciplina, esforzarse mucho en el trabajo diario. Y esto, como decía un gran jefe que tuve, es una carrera de fondo, una maratón. Es un día a día de pico y pala para hacer tu trabajo con la mayor de las honestidades posibles y, un poco, desconfiar del poder. Porque al final es nuestra labor como periodistas de investigación intentar sacar a la luz lo que otros quieren mantener en la oscuridad.
P.- O sea, que tiempo para parejas poco, me imagino.
R.- Es bastante complicado, porque el periodismo en general y el de investigación en particular es un modo de vida. Eso te obliga a estar permanentemente al tanto, en estado de alerta de manera continua, y es algo que elegimos voluntariamente. Es una profesión que, por un lado, tiene ese tipo de, no sé cómo decirlo, de desavenencias e incomodidades personales en algún momento. Pero luego tiene también la gran satisfacción y el enorme chute de energía que te provoca el ver cómo tu trabajo tiene un efecto real y, en muchas ocasiones, lapidario sobre las personas a las que investigas. Y es que vivir en primera persona como tu trabajo sirve para que quien ha cometido un delito pague por ello. Al final, es también un trabajo para la sociedad, porque de alguna manera con nuestro trabajo contribuimos a crear una sociedad mejor.
P.- Hablando de pagar, de causas judiciales, de escándalos y de líos, vamos ya a meternos en materia. Vamos a hablar un poquito de José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora mismo es uno de los nombres que más suena en todos lados y claro, la duda que tenemos todos es si es el verdadero arquitecto de toda la red de influencia de todo lo que está ocurriendo dentro de la Moncloa.
R.- Sin ningún tipo de dudas ni de rodeos: sí. En uno de los últimos informes que remitió la Guardia Civil al Tribunal Supremo sobre la trama de Koldo, situaban a Pedro Sánchez como «el uno», pero no en palabras de los investigadores, sino en palabras de miembros de la red de corrupción, que era el nombre en clave con el que se referían al presidente del Gobierno.
P.- O sea, como Mister X, ¿el uno?
R.- Efectivamente. La realidad es que es un ser muy superior al propio Pedro Sánchez. Así lo acreditan las investigaciones periodísticas que estamos llevando a cabo y, sin ir más lejos, una persona nada sospechosa —o que en teoría debería ser nada sospechosa— para el entorno de Pedro Sánchez como es el hijo de José Luis Ábalos. La información que yo tengo es que el Tribunal Supremo no va a tardar en imputarle, porque los agentes de la Guardia Civil consideran que es uno de los testaferros de su padre y lo nombran como el custodio de las comisiones ilegales de Ábalos en el extranjero. Víctor Ábalos dijo públicamente en varias entrevistas que José Luis Rodríguez Zapatero era la persona que verdaderamente manejaba los hilos del Gobierno y del propio Pedro Sánchez, lógicamente en la sombra. Nuestras investigaciones periodísticas han servido para dar luz y aflorar los verdaderos motivos por los cuales Zapatero —él vende que es mediador, que lleva más de una década siendo mediador en Venezuela, que todo lo que hace lo hace por el bien común— actúa como lo hace. La realidad es que las últimas acciones que ha llevado a cabo, como las presiones al Gobierno para que el Consejo de Ministros aprobara el rescate de 53 millones de euros para la aerolínea Plus Ultra se han traducido en una alta remuneración económica en el expresidente del Gobierno: más de medio millón de euros cobrados en facturas a través de una persona interpuesta, el empresario Julio Martínez Martínez, con el que se reunió de manera clandestina en El Pardo. Lo que vemos es eso: que todo lo que ha estado haciendo Zapatero en los últimos años se ha traducido en dinero. ¿Esos pagos van a ser objeto de investigación policial? Ya lo están siendo. Es secreta, pero los agentes de la UDEF encargados del caso, por la información que yo tengo, están llevando a cabo su labor con una máxima profesionalidad a pesar de las grandes presiones que están sufriendo y no me cabe ninguna duda de que al final el rastro de Zapatero va a acabar siendo reflejado en todos estos informes.
P.- ¿No crees que hay algo más allá del dinero en el caso de Zapatero? ¿Que haya una fuerza mayor todavía? Porque si decimos que Zapatero controla a Sánchez, ¿quién controla a Zapatero?
R.- Por la información que tengo, lo que Zapatero está haciendo es por dinero. Lo de Plus Ultra y el pago de más de 550.000 euros en facturas —que ahora mismo la tesis de los investigadores es que se trataba de trabajos simulados—, todo se traduce en dinero. La información que nosotros manejamos es que al final lo de Plus Ultra con respecto al expresidente del Gobierno ha sido tan solo como abrir la caja de Pandora y que los agentes se están encontrando multitud de operaciones que comparten con Zapatero el hecho de que quien figura ahí es este empresario con el que se reunía en secreto en medio del campo, en una zona sin cobertura telefónica, y que hay mucho más aparte de Plus Ultra y que todo se traduce en dinero y que hay muchas más empresas que han pagado a Zapatero por su labor de intermediario. Traducido: usar el tráfico de influencias como moneda de cambio.
P.- ¿Cómo fue el momento de la reunión cuando llega esa información?
R.- Quiero empezar diciendo que llevábamos varios meses detrás de esto, que no hay solo una reunión, que hay varias y que lo primero que dijo una de las personas afines al Gobierno —que de alguna manera se dedica a trasladar la opinión del Gobierno en los medios de comunicación, lo que ordinariamente se conoce como el «equipo de opinión sincronizada»— es que estábamos ante un jubilado que estaba haciendo deporte y que qué malos éramos los que formábamos parte de ese manifiesto contra el golpismo mediático que firmaron algunos que decían que nuestras investigaciones periodísticas formaban parte de una confabulación para tumbar el Gobierno de Sánchez. Que Zapatero, un simple jubilado, iba a El Pardo a hacer deporte. La realidad es que no iba a hacer deporte: iba a despachar con varias personas, entre las que se encontraba Julio Martínez Martínez. Fue 72 horas antes de que la policía lo engrilletara y lo relevante de toda esa operación son dos cuestiones: por un lado, que la sospecha que pesa ahora sobre Zapatero es si fue él el que le facilitó la información de que estaba siendo investigado; porque la realidad es que los agentes de la Policía Nacional tenían previsto desarticular esta trama de corrupción, llevar a cabo las detenciones después de las fechas navideñas y tuvieron que adelantarlo porque detectaron que había investigados que sabían que les estaban investigando. Y teniendo en cuenta los vínculos de Zapatero con altos cargos jubilados de la Policía Nacional, pero que mantienen conexiones con el Ministro del Interior, lo normal es pensar —según la tesis de los investigadores— que Zapatero pudiera facilitar ese chivatazo. Y que Zapatero vaya a correr, pues yo no me meto en la rutina deportiva del expresidente del Gobierno, pero parece un poco complicado que tras ver la reunión de la que nosotros publicamos esas pruebas gráficas —determinantes, añadiré, porque no existía hasta el momento ninguna red documental que acreditara la implicación de Zapatero en todo esto—, que uno piense que Zapatero fuese allí a hacer deporte con este señor en lugar de a despachar… ¡Además con mocasines! Correr con mocasines, que Julio Martínez, este empresario, posteriormente fue detenido, se presentara con una bolsa llena de documentos, pues parece un poco complicado hacer deporte con papeles y mocasines.
«Begoña Gómez tiene todavía que explicar muchas cuestiones y lo tiene que hacer en sede judicial. Está imputada por cinco delitos y va a tener que enfrentarse a un juicio donde hay muchas pruebas en su contra»
P.- Es de película de espías. Es como Kingsman, pero mal hecho, o sea, es terrible. Hay un nombre dentro del caso, o nombres dentro del caso de Zapatero, que son sus hijas. Causa mucha curiosidad el tema de sus hijas. ¿Cómo se encuentra el nexo documental que explique cómo jóvenes con trayectorias profesionales no muy amplias pueden acceder a residencias de lujo?
R.- Pues es muy complicado. También, parece marcar un paralelo con lo que ha ocurrido con Zapatero en los últimos años. De alguna manera, en todas las tramas de corrupción, cuando a alguien le acusan de ser corrupto, él lo niega, dice: «Oiga, yo no tengo dinero». Ocurrió en los años noventa, por ejemplo con Luis Roldán, el ex director general de la Guardia Civil que se fugó a París con 1.500 millones de pesetas —algo más de 10 millones de euros al cambio— y que cuando pasó una temporada en la cárcel —10 años, si mal no recuerdo— dijo: «Oiga, se dice que yo sigo con el dinero aunque el dinero se lo quedaron otras personas», pero no hay más que mirar el modo de vida que llevó a cabo. Y efectivamente, este señor vivía en un piso de protección oficial en Zaragoza propiedad de su madre y, desde fuera, podía parecer que efectivamente no tenía dinero. Lo mismo ocurre ahora con José Luis Ábalos, que dijo que la única manera por la cual no dejaba el acta en el Congreso de los Diputados era porque quería cobrar ese dinero que le correspondía como diputado, porque era la única manera que tenían de sobrevivir él y su familia, lo que demostraba que eso de que tenía dinero en el extranjero en paraísos fiscales era totalmente falso. Eso es lo que pasa con José Luis Rodríguez Zapatero ahora: el incremento patrimonial ha sido lo que ha hecho que nosotros, los periodistas de investigación, saltemos todas las alarmas con respecto a ese enriquecimiento que ha tenido durante los últimos años. Es una persona que, al poco de dejar de ser presidente del Gobierno renunció al sueldo que le correspondía como tal porque dijo que se iba a dedicar a hacer negocios y se dedicó a hacer trabajos de consultoría para diversas empresas, y lo que hemos visto ha sido cómo eso le ha repercutido en su patrimonio inmobiliario. Comenzó teniendo un piso de poco más de 200.000 euros y en 2019, coincidiendo con el momento en el que comenzó a ejercer como intermediario de países como Venezuela, se compró una vivienda en Aravaca de más de un millón de euros.

P.- Que, por cierto, ha blindado con cámaras hasta arriba, por lo que tengo entendido.
R.- Pero lo relevante de esa vivienda es que vendió justo cuando la Guardia Civil citó su labor como intermediario en países como Venezuela y que pagó prácticamente al contado cuando empezó a hacer ese tipo de negocios con el entorno de Nicolás Maduro. Se compró también prácticamente al contado una villa en Canarias de 1.200.000 euros. Ahora reside en una vivienda en Las Rozas de tres millones de euros, también blindada con seguridad —que, por cierto, tiene nombre de una tercera persona—. Se compró también una casa en Puerta de Hierro, una zona muy exclusiva de Madrid, por poco más de medio millón de euros, ¡una ganga para la zona! Y volviendo al inicio de la pregunta que me hacías, sus hijas siguen exactamente la misma estela: dos personas con una trayectoria laboral más bien corta, pero estamos viendo cómo cada una de ellas se está comprando pisos.
P.- Enchufadas en una empresa de Venezuela era, si no me equivoco.
R.- Sí, tienen una consultora de publicidad y de marketing que está haciendo negocios con Venezuela; que casualmente sus redes sociales —las que usaban como escaparate de sus negocios— cerraron en dos momentos clave: cuando la policía detuvo a Julio Martínez Martínez —el empresario vinculado a Plus Ultra— y cuando Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, ordenó la extracción de Nicolás Maduro. En ese momento cerraron las redes sociales de su empresa con la que han ganado más de un millón y medio de euros en los últimos años, y una de las conexiones radica precisamente en la figura de Julio Martínez Martínez. Una de las tesis de los investigadores es que es el presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero, porque mientras este señor pagaba a su padre más de medio millón de euros, también figura como cliente de la empresa de las hijas de Zapatero.
P.- O sea que se puede decir que las hijas de Zapatero quizás son un poco el búnker fiscal del expresidente del Gobierno.
R.- Lo que podemos decir es que son el talón de Aquiles del expresidente del Gobierno y que parece que una de las cuestiones que más preocupa a Zapatero ahora no es ya que él acabe sentado en el banquillo —desconocemos en calidad de qué, aunque como mínimo como testigo porque va a tener que dar explicaciones sobre el motivo real de ese medio millón de euros que ha cobrado casualmente de una empresa que el único cliente que tenía era Plus Ultra y casualmente en fechas que coinciden con la resolución del Gobierno de conceder este rescate—, sino que sus hijas acaben teniendo problemas con la Justicia y tengan que explicar qué trabajos llevaron a cabo para este empresario de Plus Ultra.
P.- El Pollo Carvajal ha señalado directamente a Zapatero. ¿Has hallado o han hallado rastros de esas concesiones mineras o petroleras que habrían sido el pago por el blanqueamiento internacional del régimen venezolano?
R.- Pues sí, eso existe. Hay un enorme rastro documental y la gran incógnita ahora es si la causa en la que está inmerso en Estados Unidos el Pollo Carvajal —que fue jefe del servicio de inteligencia militar de Venezuela— es objeto de la investigación. Hay dos aspectos que quiero explicitar: para empezar, estando en prisión el Pollo Carvajal aquí en España, hizo varios manuscritos donde desarrollaba no solo la información que él tenía sobre la presunta mina de oro de la cual es propietario José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela, sino la ubicación exacta de la mina. Eso está en soporte documental y figura entre los archivos que está estudiando la justicia estadounidense, objetivamente. Y hay algo que es muy importante: entre la información que estamos desgranando —después de la famosa cita escondida en el Pardo con este empresario—, uno de los capítulos del serial que publicamos contamos como Zapatero le confesó a Julio Martínez Martínez —y este a su vez a un exdirigente del PSOE que a día de hoy es un alto cargo en Telefónica— que Zapatero usaba aviones de Pdvsa [Petróleos de Venezuela SA], de la petrolera venezolana pública, para llegar a Venezuela y que no le rastrearan otros países como Estados Unidos. ¿Qué hacía Zapatero? Volaba en avión de línea regular hasta República Dominicana, donde le esperaba personal militar venezolano para trasladarle a Caracas en aeronaves de Pdvsa. Y te contaba esto porque nosotros en El Debate facilitamos la matrícula de al menos dos de estas aeronaves y Estados Unidos tenía pruebas de que una de ellas, que Delcy Rodríguez había dado la orden de dejar que Zapatero usara una de esas aeronaves de manera habitual para extraer oro de Venezuela y así comercializarlo de manera ilícita en países africanos como, por ejemplo, Guinea Ecuatorial.
«José Bono representa a la perfección el sentimiento de impunidad. Está implicado en al menos una de las tramas de corrupción y en los próximos días podremos acreditarlo»
P.- Quizás no estaba yo tan informado, pero es impresionante. Hay otra persona, otro nombre, que es José Bono.
R.- José Bono representa a la perfección el sentimiento de impunidad, uno de los hilos narrativos de todas las tramas de corrupción que salpican a Pedro Sánchez. El otro día vi un reportaje sobre el caso Roldán y una de las personas que participaba en él era José Bono. De alguna manera le sorprendió el escándalo de corrupción que supuso la huida y que Luis Roldán se apropiara de más de 10 millones de euros en comisiones ilegales. Lo que decía José Bono es que era un caso que le hizo mucho daño al Partido Socialista —que en efecto fue así—, pero que a él le dejó estupefacto. Palabras literales. Y llama la atención que José Bono, que ha disfrutado durante todos estos años de un enorme sentimiento de impunidad, se escandalice por otros escándalos de corrupción.
Es una persona que, siendo presidente del Congreso de los Diputados, se compró un ático en la calle Velázquez de más de tres millones de euros y, para que no saltaran las alarmas, lo puso a nombre de su hija, menor de edad en aquel momento; ático que ha vendido recientemente por una cantidad muy superior al precio de compra. Y aunque el sueldo de presidente del Congreso de los Diputados esté en torno a 200.000 euros anuales —puede que no llegue a esa cifra—, unos 8.000 al mes, dependiendo de la cotización, no da para tener ese patrimonio inmobiliario. Lo que sí que puedo decir es que parece que esté asomando la patita de muchos escándalos de corrupción en el mundo de José Bono, pero hay que recordar esto: José Bono está implicado de lleno en al menos una de las tramas de corrupción que en estos momentos están encima de la mesa. Al igual que Zapatero, ha cobrado dinero y en los próximos días, la labor de los periodistas de investigación nos permitirá acreditarlo y habrá que ver explicaciones que están obligados a dar.
P.- ¿Qué está pasando con República Dominicana? Porque parece que todo el mundo quiere ir a República Dominicana. ¿Quién está ahí? ¿Qué hay ahí? ¿Por qué República Dominicana?
R.- Para empezar, porque es un país muy opaco en cuanto a las empresas. No tienen la transparencia que tenemos en países como España. Salvo que sobornes a algún funcionario, que entonces sí puedes tener acceso a determinados datos. En primer lugar, es un país muy alejado de España y con kilómetros y océanos de por medio. Todo se distrae y olvida. Además, es un país con un Gobierno afín al Partido Socialista y aunque no haya secreto bancario —es decir, si un juez español decide tirar del hilo con respecto a una cuenta bancaria de un corrupto en República Dominicana, al final accederá a todos esos datos—, estamos hablando de un país con unos estándares democráticos bastante bajos y donde se pueden hacer todo tipo de trampas; la clase de territorio que atrae a muchos personajes inmersos en tramas de corrupción, como miembros de la trama de Koldo o personajes como José Bono con un patrimonio injustificable. Este último es un político que esto que voy a contar es motivo más que suficiente para que todo esto chirríe y se hagan muchas preguntas. Siendo él Ministro de Defensa con José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo un secretario de Estado llamado Francisco Pardo Piqueras que, con la connivencia de Bono, se dedicó a enriquecer a una empresa recién constituida: Tecnove Sociedad Limitada. Enriquecieron esta compañía con contratos públicos de más de 100 millones de euros. Una empresa del sector de la defensa. Después, José Bono deja el Ministerio de Defensa, lo colocan como presidente del Congreso de los Diputados, Francisco Pardo Piqueras —el secretario de Estado de Defensa— dice dejar la política cuando siempre se había dedicado a ella, porque le había llegado una importante oferta de una empresa privada: Tecnove. Vicepresidente de una compañía cuyo presidente está condenado en firme por sobornar a altos cargos del Ministerio de Defensa a cambio de amañar contratos y de comisiones ilegales. Pues Francisco Pardo Piqueras estuvo en esta compañía ocho años. Cuando Sánchez llega al Palacio de la Moncloa, separa a Marlaska como ministro del Interior, y él designa a este señor director de la policía —es el actual Director General de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras—. De las primeras cosas que hace cuando toma posesión es adjudicar contratos a su anterior empresa. Pero es que Tecnove es una sociedad que tiene sus oficinas en la zona de Cuzco, en el centro financiero de la capital, y casualmente es el lugar donde las cuatro sociedades de Bono tienen su domicilio: todo está ultraconectado.

P.- ¿Y Pedro Sánchez y los cientos de viajes que tiene a Dominicana, qué pasa con eso? ¿Se sabe algo?
R.- Se sabe que nosotros estamos siguiendo el rastro de todos esos viajes. Mucha gente piensa que usan el Falcon como vete tú a saber un poco para qué, pero el problema es que los Falcon del Estado son rastreables, es muy sencillo saber dónde han estado y quiénes iban en su interior, porque a pesar de que Sánchez pone siempre muchas trabas cada vez que preguntamos, al final hay un organismo, el Consejo de Transparencia, que obliga al Gobierno a hacer públicas resoluciones que alegan ser materia de seguridad nacional y quetienen que estar bajo secreto por el bien de España. Pero el Consejo les obliga a poner esos datos encima de la mesa. Lo hacen con el Falcon, así que ahora la estrategia es no usar el Falcon, sino que el Gobierno, a través del Partido Socialista, alquile —a través de empresas de alquiler— aviones. De esa manera entorpecen el precio de los viajes, quién los paga y, sobre todo, el origen. Pero el Consejo de Transparencia obliga al Gobierno a hacer públicos muchos datos que mantiene bajo secreto. Uno de esos datos va a ser, por ejemplo, los días exactos que David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, pasó oculto viviendo en el Palacio de la Moncloa; una información que desvelé en El Debate, que desarrollé en mi libro y que es fundamental para entender no ya la broma que nos pueda suponer o un poco el chismorreo que nos pueda suponer el hecho de que el hermano del presidente viviera de gorrón en el Palacio de la Moncloa. No.
P.- Por eso se dice también que tiene un piso en Madrid, ¿puede ser?
R.- Esa es la clave: ¿por qué todo esto es importante? Porque el hermano de Sánchez, enchufado en la Diputación de Badajoz —Miguel Ángel Gallardo, posteriormente candidato del PSOE en las elecciones en Extremadura, le hizo un puesto amañado a medida— teóricamente vivía ahí, pero mudó su residencia fiscal a Portugal para pagar menos impuestos y, al final, no vivía ni en Badajoz ni en Portugal, sino en Madrid, en el Palacio de la Moncloa. Y lo relevante de esto es precisamente eso: vivía no solo en territorio español, sino en el complejo presidencial, mientras simulaba que lo hacía en Portugal simple y llanamente para pagar menos impuestos.
«Todo lo que ha estado haciendo Zapatero en los últimos años se ha traducido en dinero. El rastro de Zapatero va a acabar siendo reflejado en todos estos informes policiales»
P.- A mí me ha llegado información de que residía en un piso en el centro de Madrid, que se le veía constantemente salir y entrar, como si fuera su vivienda habitual. ¿Cómo está el caso Air Europa? ¿Hay alguna actualización, alguna actualización acerca de todo este lío con Begoña, de los pagos?
R .- Ese caso se ha intentado judicializar en varias ocasiones: estudiar el rescate de Air Europa, la intrahistoria de esa inyección multimillonaria del Gobierno… Estamos hablando de 450 millones de euros; al final, el rescate de Plus Ultra —53 millones— se queda en algo anecdótico teniendo muchísima gravedad. Lo que hay que entender es que la poca luz que hay sobre ese tema se debe, por un lado, a la labor de los periodistas de investigación y, por otro, a las pesquisas de la Guardia Civil; porque en uno de los informes se hace alusión a Air Europa —que sí es una aerolínea estratégica que, a diferencia de Plus Ultra, cumplía todos los requisitos para el rescate—. Pero aquí lo que se dirime es si se sobornó a altos cargos del Gobierno o al entorno del presidente, como puede ser su mujer, Begoña Gómez, para acelerar ese rescate. Eso es lo que importa, porque ahí sí que estamos hablando de delitos. Y en documentos policiales se cita que el propietario de Air Europa recurrió a través de varios miembros de la trama a Begoña Gómez para acelerar ese rescate. Eso sí que podría ser constitutivo de delito, porque de ser así —cosa que desconocemos—, es que al final el rescate se concedió y que Begoña Gómez jugó un papel clave. La pregunta del millón es: ¿todo esto fue gratis o Begoña Gómez recibió algún cobro de Air Europa? Porque José Luis Ábalos, que también figuró en esa labor de intermediación, sí que recibió remuneración económica en especie: a través de Globalia, Air Europa le pagó unas vacaciones en un chalet en Marbella —chalet de lujo en una urbanización en Marbella que colindaba con un prostíbulo—. Eso está acreditado judicialmente. Así pues: ¿recibió Begoña Gómez alguna contraprestación económica? Poniendo un ejemplo, nosotros publicamos una información clave de una íntima amiga de Begoña Gómez que trabajó en Globalia. En ella se difundió que hay una investigación de Hacienda de la Agencia Tributaria donde figura una denuncia que señala que esta señora, llamada Leticia Lauffer, cobró 2.400.000 euros tras concederse el rescate. ¿Ese dinero se cobró? ¿Ese dinero lo cobró ella o lo hizo como persona interpuesta de Begoña Gómez? Un dinero que presuntamente está en la República Dominicana, según figura en esta investigación de Hacienda. Por lo tanto, el episodio de Air Europa todavía tiene muchas zonas oscuras.
P.- Del uno al diez, ¿cuánto crees que está pringada de barro Begoña Gómez?
R.- Diez. Por los elementos que ya hemos puesto encima de la mesa y por lo que se conoce. Además, todavía tiene que explicar muchas cuestiones, y en sede judicial. Está imputada por cinco delitos, va a tener que enfrentarse a un juicio donde hay muchas pruebas en su contra. No solo eso, sino que tenemos que pensar que no es solo Air Europa, sino que tenemos otros muchos: ¿cuáles fueron las labores reales que Begoña Gómez hizo de cara a presionar a importantes empresarios del IBEX 35 para que financiaran sus propios negocios? Eso lo hemos publicado y lo desarrollo yo en mi libro. Tengo un episodio en el que relato cómo ella contaba con varias personas en el Palacio de la Moncloa que la ayudaban en sus labores privadas. Eso ya chirría de por sí; por eso se está investigando a una de estas secretarias por un delito de malversación. Como una de estas personas que la ayudaban llamaba desde el Palacio de la Moncloa. Nosotros tenemos acreditado que, al menos, a dos importantes empresarios del IBEX 35 se les pedía que recibieran a Begoña Gómez. Y lo hicieron. Ella explicó a qué se dedicaba profesionalmente y pedía cantidades económicas para financiar sus proyectos. Cantidades económicas siempre por debajo de los 100.000 euros, que era la alarma interna —por temas de compliance — que tenían estas empresas para que estos pagos no llamaran la atención. Estos dos empresarios en concreto le pagaron 60.000 euros cada uno. Lo relevante de todo esto es que, tras finalizar estos encuentros, estos empresarios recibieron una segunda llamada del Palacio de la Moncloa donde se agradecía que recibieran a Begoña Gómez en nombre de Sánchez. Esto es crucial, porque lo que demuestra es que Sánchez era plenamente consciente de lo que estaba haciendo su esposa, ahora objeto de escrutinio judicial. No solo eso: le prestaba todo el apoyo público —que era el Palacio de la Moncloa— para llevar a cabo sus negocios.
P.- ¿Y los prostíbulos? ¿Los famosos audios de los prostíbulos, qué pasa con eso?
R.- Bueno, yo aquí la pregunta que me hago es cuando se dice que Leire Díez —la fontanera del PSOE de alguna manera—, bueno, pues iba por ahí con…
P.- Ahora se ha hecho un personaje de televisión Leire Díez. He visto que está arrasando.
R.- Dijo que lamentaba ser un personaje público, que quería ser anónima. En teoría, ella era una periodista de investigación que, como cualquiera de nosotros, estaba llevando a cabo su labor. Cuando nos ponemos a investigar, nos ponemos a descubrir que de periodista de investigación, nada. Pero preguntabas por los prostíbulos. La gran pregunta ahora es si las grabaciones que Leire Díez dice tener y que puso en conocimiento de altos cargos del Partido Socialista, son las conversaciones del comisario José Manuel Villarejo hablando de esas grabaciones, de esas cintas, o si son las grabaciones de las cámaras y de los micrófonos escondidos que había en el interior de las supuestas saunas, que en realidad eran prostíbulos camuflados —que está acreditado—. La Policía Municipal de Madrid entró en varios de estos organismos cuando Sánchez era concejal en el Ayuntamiento de Madrid en los años 2009 y 2010 y descubrió que había micrófonos y cámaras escondidas en el interior de todos estos locales, que se estaba grabando a clientes sin conocimiento ni consentimiento. Esto acabó en la Agencia Española de Protección de Datos, que misteriosamente reconoció en sus resoluciones la existencia de estos dispositivos, pero decidió archivarlo todo. ¿Quién dirigía la Agencia Española de Protección de Datos que, en último término, dependía del Gobierno y en aquel momento estaba presidida por José Luis Rodríguez Zapatero? Un dirigente del PSOE llamado Artemi Rallo. Cuando Sánchez llega años después a la secretaría general del Partido Socialista, premia con un puesto privilegiado a Artemi Rallo, al que enterró una década antes los negocios turbios de su suegro. ¿Era una manera en la que Sánchez le estaba devolviendo el favor de no haberse cargado su carrera política cuando era un simple edil en Madrid? Posiblemente.
P.- Con todo esto encima de la mesa, con todo el lío que tenemos, el huracán de escándalos y casos de corrupción, llamémoslo X llamémoslo Y, ¿qué es lo que más preocupa a Pedro Sánchez?
R.- Lo que todavía no ha salido. No me cabe ninguna duda. Estamos siguiendo varias pistas que acorralan a nuevas personas de su entorno político y familiar cuyas acciones aún no han trascendido.
P.- ¿Hay más todavía?
R.- Mucho más. El único motivo por el cual Sánchez sigue aferrado al poder es porque está usándolo para protegerse de declarar frente a un juez. Es que ese es el único motivo.
P.- ¿Qué pasará en 2027 si a este señor, el presidente del Gobierno, no le eligen como presidente del Gobierno de nuevo?
R.- Que le veremos sentado en un banquillo. No me cabe ninguna duda. Al final, Sánchez va a tener que dar explicaciones porque todas las tramas de corrupción que abren los informativos y periódicos tienen dos cuestiones en común: la primera es que el punto de partida, la sede social de todas las tramas, siempre está en el Palacio de la Moncloa, siendo su máximo exponente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y la segunda es que todas las personas implicadas —tanto de su entorno político como familiar— acaban en Pedro Sánchez. Como mínimo, tendrá que declarar como testigo y no me cabe ninguna duda de que, aunque el momento tarde en llegar, Sánchez tendrá que dar explicaciones. Esas explicaciones que ahora no da, esas explicaciones que ahora dice son todo bulos de la ultraderecha… Aquí en España, gracias a Dios, a los periodistas de investigación no se nos quita de en medio pegándonos un tiro, de momento, y Dios quiera que eso siga siendo así.
«El único motivo por el cual Sánchez sigue aferrado al poder es porque está usando el poder para protegerse de ser llamado a declarar frente a un juez»
P.- Pero sí un tiro mediático.
R.- Ahí le has dado. ¿Qué hace el Gobierno? Atentar contra nuestro honor profesional y tachar nuestro trabajo de bulos, de desinformación. Pero al final será el tiempo el que nos dé la razón. Por eso a mí nunca me han preocupado este tipo de señalamientos.
P.- Vámonos a aquella noche en Barajas, que te he visto hablando del tema cuando estuviste con Jordi Wild en su momento. ¿Se sabe ya o se puede más o menos entender o saber qué llevaban esas 40 maletas que bajaban de un avión privado que estaba con Delcy en ese momento? ¿Qué había?
R.- Pues mira, a Ramón Bermejo, periodista portavoz del empresario Víctor de Aldama, le preguntaron en su momento por este hecho y dijo que en las maletas había ropa, enseres porque Delcy venía…
P.- ¿40 maletas?
R.- Sí, sí, pues traía ropa, traía ropa… A lo mejor esta señora tiene una tintorería aquí en Madrid y no lo sé. Por la información que yo tengo, Ramón Bermejo es una persona que vale más por lo que calla que por lo que dice. Ahora bien, que Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Venezuela, trajera 40 maletas llenas de ropa, pues yo cuanto menos lo pongo en duda. Lo que es muy llamativo es que esto ocurrió en enero de 2020. A finales de 2019, Air Europa recurre primero a José Luis Rodríguez Zapatero y luego al empresario Víctor de Aldama para cobrar una deuda que Venezuela había contraído con la aerolínea. Esta le reclamaba 200 millones de dólares a Nicolás Maduro que el país caribeño les debía por una serie de acuerdos comerciales. ¿Qué es lo que ocurre? Air Europa primero recurre a Zapatero para intentar cobrar esa deuda, aprovechando que el expresidente del Gobierno tenía una gran relación con Nicolás Maduro. No lo consigue. Air Europa recurre en ese momento al empresario Víctor de Aldama y, misteriosamente, días después de fichar a Víctor de Aldama se produce el Delcygate: su llegada a Barajas cargada de maletas y, misteriosamente, la contabilidad del año siguiente de Air Europa refleja un aumento de capital que coincide al menos en su importe con lo que Venezuela le debía. ¿Había oro? Lo desconozco. ¿Dinero en metálico? Esa es una versión que puede cuadrar más o menos con toda esta cronología, pero aún no conocemos la verdadera historia detrás de este oscuro episodio. ¿Que el presidente del Gobierno conoce qué es lo que hay detrás? Por supuesto que sí, como Ábalos. Cuando Ábalos llega a Barajas, entra al avión porque Delcy Rodríguez tenía miedo a bajar de la aeronave…
P.- Porque entraron en la zona Schengen, ¿no?
R.- Efectivamente. Ella tenía mucho miedo porque era consciente de que la podían detener, que es lo que debería haber ocurrido. En algún momento entenderemos qué fue lo que ocurrió con el máximo responsable de la Policía Nacional —que ya no lo es— esa noche. Pero Delcy estaba tan nerviosa que le pidió a José Luis Ábalos que subiera a la aeronave para intentar tranquilizarla y José Luis Ábalos se pone de rodillas delante de Delcy y le dice: «Oye, estate tranquila, que no se te va a detener», a lo que Delcy Rodríguez responde: «Llama a tu jefe y quiero escuchar a tu jefe diciendo que no se me va a detener». Y José Luis Ábalos llama a Pedro Sánchez, José Luis Ábalos pone en manos libres el teléfono y escucha Delcy Rodríguez cómo el propio presidente del Gobierno le dice: «Tranquila, baja del avión que no se te va a detener».
P.- ¿Es Aldama una de las figuras más peligrosas para el Gobierno de Pedro Sánchez?
R.- Sí, todo lo que ha dicho Aldama ha sido cierto, ha presentado pruebas y a mí me consta que sigue negociando con la Fiscalía Anticorrupción. Es una persona que si bien estuvo en el pasado implicado en temas de corrupción —porque él mismo ha reconocido que al menos pagó 450.000 euros en metálico a José Luis Ábalos, además de otros pagos en especie como por ejemplo el pago de un piso a una prostituta entre otras dádivas— bueno pues Aldama está colaborando con la justicia, ahora guarda como oro en paño ese famoso sobre donde figuran cupos de petróleo de importes multimillonarios donde según él esos cupos sirvieron para financiar la Internacional Socialista y el propio Partido Socialista con la connivencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Víctor de Aldama está deseando que los tribunales le pidan ese sobre, y la información que yo tengo es que lo va a aportar y vamos a ver qué figura en esa documentación.
P.- ¿Quién es más importante, Santos Cerdán o Ábalos?
R.- El más importante es Pedro Sánchez, que es el que está más arriba. Y tanto Santos Cerdán como José Luis Ábalos nos llevan a Pedro Sánchez. José Luis Ábalos nunca pensaba que acabaría en la cárcel, porque sostenía equivocadamente que con la información judicializada no había materia suficiente. Se equivocó, porque él está en prisión. Y Santos Cerdán está en silencio, sigue en silencio, al igual que José Luis Ábalos; aún no ha tirado de la manta. Porque creen que Pedro Sánchez va a forzar la maquinaria para intentar salvarlos del lío judicial, del torbellino mediático en el que están metidos. Yo tengo mis dudas, porque por mucho que Pedro Sánchez consiga presionar a jueces y fiscales con sus tentáculos, al final en España vivimos en un Estado de derecho y se puede intentar presionar a jueces y fiscales como lo han hecho con el juez Peinado, con la magistrada Beatriz Biedma, pero al final la gran mayoría de servidores públicos que hay en este país —jueces y fiscales, miembros de la Policía Nacional, de la Guardia Civil— son profesionales honestos cuyo único objetivo es trabajar por su país gobierne quien gobierne. Les da igual el color político; la mochila ideológica se queda fuera cuando se ponen la toga, cuando se ponen el uniforme de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Y al final los corruptos acabarán pagando.
P.- ¿Cuál sería el nombre actual al que tuviéramos que estar más pendientes en las próximas semanas?
R.- José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono.
P.- ¿Los que más?
R.- Sí. Pero como todo también radica en Sánchez, también de manera colateral, Pedro Sánchez. Pero yo me quedaría con José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono. Sobre todo José Bono.
P.- Hablando del tema de los fiscales. El fiscal general, ¿cómo afecta esto a la protección de las investigaciones que tú y otros periodistas tenéis que hacer en el día a día?
R.- Lo que hemos visto con el caso del juicio del fiscal general del Estado; que eso ya debería de tumbar cualquier Gobierno; el mero hecho de que un fiscal representante del Ministerio Público designado por el ministro de justicia —a su vez es designado por el Gobierno y justo además después de que Sánchez dijera que él presumía de colocar al fiscal general del Estado— filtrara información tributaria secreta sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, treta gestada en el Palacio de la Moncloa, y que se usaran recursos públicos para perjudicar a una rival política que es lo que es Ayuso para Sánchez. Ahora bien, en este juicio hemos visto cómo se ha citado como testigos a varios periodistas que han usado su secreto profesional —el secreto de tener que mantener en el anonimato a una fuente— no como una herramienta de ética periodística, por decirlo de alguna manera, sino para encubrir a una persona que finalmente ha sido condenada: para encubrir a un delincuente. Y eso es un uso torticero por parte de periodistas que, en vez de velar por el interés general a la hora de publicar sus informaciones, están velando por proteger a una persona que depende de un Gobierno, en este caso el de Pedro Sánchez. Delante de un juez jamás voy a revelar a una fuente, pero no para proteger a ningún corrupto ni para proteger a una persona que en ese momento estaba siendo juzgada por unos delitos gravísimos y que finalmente ha acabado siendo condenada —es decir, para proteger a un delincuente—, sino para proteger a personas que son las fuentes que se juegan no solo su prestigio profesional —poder perder su trabajo—, sino que en muchas ocasiones se juegan mucho personalmente. Por eso hay que poner el foco en esos periodistas que han usado una herramienta brillante que tenemos a nuestra disposición para proteger a un delincuente.
P.- Estando en tantos sitios, hablando con tanta gente, manejando información tan sensible, ¿duermes tranquilo por las noches?
R.- Sí, la verdad es que duermo, y aunque presumo de muy poco, presumo de dormir mucho, muy bien, profundamente y, sobre todo, con la conciencia tranquila. Al final, la televisión para nosotros los periodistas de investigación, es un arma de doble filo, porque, por un lado, te permite poner en el escaparate tus temas y que lleguen a mucha más gente, porque hay mucha más difusión. Pero también tiene la contraparte de que cuando voy a hacer investigaciones de campo —que a mí me gustan mucho—, pues la gente te reconoce por la calle y eso puede perjudicar nuestro trabajo, porque cuando la gente te ubica fuera de Madrid, pues dice: «Joder, si este tío anda por aquí, algo turbio hay…». Así que voy disfrazado, pero no voy a detallar cómo me disfrazo. Digo esto porque eso nos permite tener mucho contacto con personas que se nos acercan a facilitarnos información, que estoy encantado de que eso ocurra, te lo decía antes. Al final, nosotros vivimos de nuestras fuentes y cuando las personas anónimas —como son la mayoría de las fuentes; que hay gente que se cree que son grandes políticos, importantes empresarios, pero que son gente de a pie que han tenido conocimiento de hechos de corrupción de manera casual— se acercan a nosotros para compartir información, yo celebro que se pongan en contacto con nosotros. Lo digo para entender que siempre la gente nos suele decir: «Tened mucho cuidado porque estáis sacando cosas que perjudican a gente muy mala», yo siempre contesto lo mismo: «Quienes tienen que tener cuidado son ellos, que son los que están inmersos en tramas muy turbias, en hechos de corrupción gravísimos». Y mientras tanto, la sociedad reconoce nuestra labor investigativa de una manera brillante, porque muchos de estos personajes están sentados en el banquillo y también en prisión.

P.- Si tuvieras que enviar a alguien al infierno, ¿a quién sería? Alguien que tú sientas que no hace las cosas como debe de hacerlas y que tuviese que irse al infierno.
R.- Hombre, es que ir al infierno es una condena. ¿No puede ser al purgatorio? Yo soy católico y creo que las personas pueden arrepentirse y reconocer sus errores, así que no te sabría decir. Ahora que están tan de actualidad algunos miembros de la banda terrorista ETA que están saliendo de prisión, que no se arrepienten, pues a cualquiera de todos estos líderes que se están beneficiando de las políticas penitenciarias en las que yo creo —porque creo en la reinserción—. Porque estamos ante personas que han sido condenadas en muchas ocasiones por asesinatos y que no solo no se arrepienten de sus hechos, sino que se pasean con total impunidad por la calle, desafiando a las víctimas, casi. Lo que pasa es que vivimos en unos momentos —todo esto legitimado desde el Gobierno en muchas ocasiones, que es lo que me parece más peligroso— donde al final las víctimas parecen ser los verdugos y los verdugos las víctimas. Por lo tanto, mandaría al infierno a cualquiera de estas personas que han cometido estos hechos y que no se arrepienten.
P.- Si tuvieras que enviar a alguien al purgatorio…
R.- Pues a cualquier corrupto. Que al final es lo que es la cárcel de alguna manera: la soledad y los barrotes —estar privado de libertad— hacen que se tenga que dar muchas vueltas a la cabeza. Al final lo decía el escritor Fernando Sánchez Dragó en su libro La canción de Roldán: al final, todos somos seres humanos. El poder inexorablemente conduce a la posibilidad de que nos podamos corromper cualquier persona que toquemos poder en cualquier ámbito —en el político en concreto— y una persona que ha cometido hechos de corrupción puede arrepentirse también. Siempre y cuando colabore con la justicia, devuelva el dinero y, por supuesto, pague los años de prisión a los que ha sido condenado, pues a cualquier corrupto lo mandaría al purgatorio.
P.- Y si tuvieses que enviar a alguien al cielo, alguien que es perfecto…
R.- Pues no te sabría decir. Pues mira: a cualquiera de las víctimas de la banda terrorista ETA. Hemos hecho antes alusión a que a cualquiera de estos que están saliendo de prisión y que no se han arrepentido los mandaría al infierno… Pues, en este caso, a cualquier víctima de la banda terrorista ETA, cuya única misión es velar por la memoria de las víctimas del terrorismo. Esa es su única motivación, alejadas en su mayoría de otro tipo de intereses políticos. Se han visto inmersos en una desgracia que, tristemente, ahora muchos próximos al presidente del Gobierno —con la complicidad del presidentemismo— están blanqueando. Y también incluyo a muchos funcionarios, jueces, fiscales, miembros de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, del CNI —antes me preguntabas del CNI— que son personas que trabajan en la sombra sin que se les busque ningún reconocimiento y cuyo objetivo es trabajar por el bien de España. Todas esas personas merecen también estar en el cielo.
P.- Que así sea. Alejandro Entrambasaguas, un placer.
R.- Hombre, claro que sí, un placer y muchas gracias por todo.
P.- Gracias a ti.
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