The Objective
El purgatorio

Esteban Urreiztieta: «Sánchez es como Terminator: le disparan y se recompone»

El periodista repasa en ‘El purgatorio’ las grietas del sistema y el horizonte judicial de las tramas que asedian al Gobierno

Esteban Urreiztieta (Madrid, 1979), subdirector del diario El Mundo, ha hecho del rastro de la corrupción su campo de trabajo habitual. Curtido en el análisis de sumarios complejos y en el manejo de fuentes que habitan en los márgenes del poder, su firma ha estado vinculada a los casos más espinosos de la historia reciente de España. Bajo la atmósfera de El purgatorio, esta charla profundiza en las ramificaciones del caso Plus Ultra, las gestiones de Zapatero y el goteo constante de informaciones que cercan al Ejecutivo. Un repaso a las grietas de un sistema donde los silencios suelen ser tan elocuentes como las propias pruebas.

PREGUNTA.- Esteban Urreiztieta, bienvenido a El purgatorio, ¿cómo estás?

RESTPUESTA.- Un placer, muchísimas gracias.

P.- El placer es nuestro de tenerte aquí. La semana pasada tuvimos a Alejandro Entrambasaguas y hoy continuamos el tema de conversación que estábamos tratando. Vamos a revisar todos los casos de corrupción que asedian al Gobierno, tanto internos como externos. Pero antes de ello, creo que merece la pena hablar un poco sobre el periodismo de investigación. Tú, que te pasas la vida oliendo el rastro de la corrupción, ¿todavía te queda olfato para distinguir entre un político honrado y alguien que pueda estar manchado?

R.- El sentido arácnido a veces falla y hemos tenido casos cercanos de políticos que nos han sorprendido sobremanera. El caso más traumático e impresionante que recuerdo lo vivimos hace ya unos cuantos años. A lo mejor recuerdas el caso de un vicealcalde del Partido Popular en Palma de Mallorca: Rodrigo de Santos, político ejemplar; de ocho de la mañana a ocho de la tarde, padre de familia numerosa, hombre extraordinariamente religioso y azote contra la corrupción —de los pocos políticos del Partido Popular que hace 20 años se atrevía a denunciar los escándalos de Maria Antònia Munar en Mallorca— y resulta que tenía una doble vida: de noche iba a prostíbulos gay, utilizaba la tarjeta de crédito municipal y abusaba de menores. Fue una auténtica conmoción en Baleares y las personas que tratamos con Rodrigo de Santos lo vivimos como un auténtico shock. Pensar que Rodrigo de Santos, el Rodrigo de Santos que nosotros conocimos, era corrupto, resultaba increíble. Pero desde entonces, siempre he pensado que todo es posible.

P.- A mí me pilla lejos el caso de Rodrigo de Santos, pero sí que es verdad que a día de hoy no me parece raro un caso como este, viendo todo lo que está sucediendo. Cuando te llega una noticia a El Mundo, ¿dónde está el límite de sacar esas cosas?

R.- El límite es que sea veraz y relevante. Tenemos que poder acreditar la información y que sea importante para los lectores. Con eso, no recuerdo ninguna información verdaderamente importante que haya dejado de publicarse, mucho menos durante los últimos años. Durante muchísimo tiempo, existió un terreno vedado: la Casa Real. Pero Urdangarin, con nuestra inestimable ayuda, hace ya unos cuantos años se cargó esa urna de cristal. Ahora mismo, cualquier información acreditada, importante, no hay prácticamente ningún medio de comunicación que se sustraiga de su publicación. Si ya hemos visto la fortuna oculta del Rey, ¿qué más nos queda por ver?

«La obtención de una gran exclusiva produce en el periodista el efecto de una droga sintética»

P.- Hablando también con Entrambasaguas, me quedé con una idea: comentó que estamos viviendo la segunda época dorada del periodismo de investigación, ¿es esto cierto?

R.- Desde luego, estamos viviendo unos años trepidantes desde el punto de vista periodístico. Hablaría incluso de una tercera. Yo recuerdo la última etapa del Gobierno de Mariano Rajoy con la caja B del Partido Popular, con los sobres en Génova, con los SMS de Bárcenas, con los papeles de la contabilidad oculta…

P.- El caso Gürtel.

R.- Exacto. Fueron unos tiempos absolutamente espectaculares para el periodismo de investigación y demostraron, como ahora también, que la buena información mueve montañas, que, por muy poderoso que sea el protagonista o por muy protegido que parezca, hay algo letal para poderosos e intocables: la buena información. Fíjate si estaba protegido el Rey emérito que tenía al Centro Nacional de Inteligencia, a la Agencia Tributaria, a la Fiscalía prácticamente arrastrando los pies. Y, sin embargo, las informaciones sobre su fortuna oculta han provocado su exilio forzado. Yo creo que eso demuestra que todo es posible. Estos últimos meses, hemos visto a las manos derecha e izquierda del presidente del Gobierno entrar en prisión. El listón está alto y, como digo, yo creo que estamos viviendo además un momento de extraordinaria libertad, incentivado también por la enorme competencia que hay entre los medios de comunicación. Si alguien no publica una historia, la va a publicar el de al lado.

P.- Y aunque le pueda hacer daño a una persona significante.

R.- ¿Políticamente? Quedan muy pocas cortapisas. Creo que los únicos compromisos o dilemas que tienes como periodista son con las fuentes, las que te han proporcionado información extraordinariamente relevante en un momento determinado. Yo sí tengo un dilema, y procuro, en la medida de lo posible, ser agradecido, siempre y cuando la información que le afecte sí sea relevante y sea muy incriminatoria, pues no hay discusión.

P.- Luego iremos con el tema del secreto profesional y con el tema del fiscal general del Estado. Has sacado lo del PP. A veces, la memoria es muy flaca y olvidamos las cosas que han ocurrido en el pasado y pensamos que lo de ahora es peor o que es mejor y que lo de antes no era tan relevante, no tenía tanto peso. Viendo esa trama de corrupción que hubo tan gorda en el PP hace tampoco hace muchos años y la que estamos contemplando a día de hoy, ¿cuál crees que pesa más? ¿Cuál crees que tiene más…?

R.- Estamos viviendo una especie de fallo multiorgánico en el Gobierno de Pedro Sánchez con multitud de casos de corrupción, extraordinariamente graves cada uno de ellos. El caso de Cerdán: la mano derecha del presidente del Gobierno tenía una constructora oculta que facturaba 90 millones de euros con una tarjeta de crédito de la que disponía su mujer para arrasar directamente en El Corte Inglés de Princesa. El otro secretario de organización del partido, Ábalos —que era todo para Pedro Sánchez—, contrataba a prostitutas con dinero público, recibía comisiones de empresarios como Aldama… Cada uno de los escándalos de corrupción que estamos viviendo es muy relevante. Pero el Partido Popular tuvo un tesorero con casi 50 millones de euros en Suiza. Eso es la Champions League de la corrupción. Eso es un precedente muy difícil de superar. Y nos encontramos con un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy —que inmediatamente después de que la justicia aflorara la fortuna suiza de Bárcenas, después de que en El Mundo publicáramos en enero de 2013 que Bárcenas repartió sobres a todos los altos cargos del Partido Popular durante muchísimos años—, le mandó una serie de SMS que han pasado a la historia: «Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos».

P.- Clásico mensaje el de «Luis, sé fuerte». Sánchez también le escribió algo muy parecido a José Luis Ábalos…

R.- La historia es cíclica, efectivamente. Fíjate, yo intervine en una obra de teatro para periodistas hace unos meses, Diario Vivo, en un teatro en la Gran Vía, y la ponencia que hice fue precisamente lo que tú comentas: del «Luis, sé fuerte» al «José Luis, sé fuerte», que son dos grandes exclusivas publicadas por El Mundo que revelan que la historia vuelve una y otra vez, ¿Cuándo íbamos a imaginar que un Gobierno que llega al poder como el de Pedro Sánchez, comprometiéndose con los ciudadanos a que nunca más volverá a ocurrir nada parecido a la trama Gürtel, con una moción de censura enarbolada por el propio José Luis Ábalos, al poco tiempo iba a incurrir en prácticas no solo muy parecidas sino en muchos casos mucho más graves? Y existe un enorme paralelismo entre los SMS de Bárcenas, donde Mariano Rajoy le ofrece su apoyo a su tesorero a sabiendas de que tenía un fortunón oculto en Suiza, con los mensajes que Sánchez le manda meses después a Ábalos de su destitución, guiado por el mismo temor, que es que o bien Ábalos o bien Bárcenas en un momento dado tiraran de la manta y pudieran incriminar con su testimonio o con algún tipo de pruebas al presidente del Gobierno de turno.

P.- Yo te conocí a raíz de las conversaciones entre Koldo, Ábalos, Sánchez y demás. ¿Cómo un periodista puede acceder a esas conversaciones de WhatsApp? ¿Cómo accedéis a esos mensajes?

R.- Yo soy atlético y decimos los atléticos: «Nunca dejes de creer». La constancia y la tenacidad son la clave del éxito. No hace falta tener ninguna cualidad especialmente brillante; yo no lo soy. Pero si uno trabaja de manera ordenada y constante y cree, y piensa en grande, y tiene fe en conseguir cosas realmente importantes, a veces no se sabe por qué, porque el periodismo no es una ciencia exacta, los planetas se alinean y…

«La orquesta del Titanic ya toca sus últimos compases; el barco del Gobierno se está hundiendo»

P.- Y te cae un caramelito.

R.- Y te cae un caramelito. Y a veces te cae un caramelo que, como diría Pedro J., nunca imaginaríais. A veces, los periodistas vemos arder naves más allá de Orión y rayos láser brillar en las puertas de Tannhäuser. Eso es lo que lleva a los periodistas, a los que nos gusta este oficio, los forofos del periodismo de investigación, a seguir adelante; porque si te gusta el periodismo y te apasiona el periodismo de investigación, no existe nada material en la Tierra que supla la felicidad, la satisfacción que produce una gran exclusiva. Si alguien lo escucha ajeno al mundo del periodismo, pues dirá: «Estos son unos locos, unos tarados». Pero yo cambiaría cualquier cosa material en mi vida a cambio de una gran exclusiva. O sea, tú me dices, pues yo qué sé…

P.- Un coche…

R.- No me interesa. Te doy mi coche a cambio de los SMS o loswhatsapps de Sánchez con Santos Cerdán hablando de determinadas cuestiones que puedan ser muy relevantes. Cuando destituyeron a Pedro J. Ramírez de El Mundo, hablé con él —que le dieron una indemnización millonaria— y en alguna ocasión le dijimos: «Bueno, dedícate a vivir, si ya tienes tu carrera hecha, ya has ganado la Champions, todo». Pero quiso crear un medio de comunicación. Podría haberse ido a una isla desierta a vivir de las rentas. Entonces, ¿qué hay en el periodismo que lleva a alguien que recibe una indemnización, no recuerdo si de cinco o seis millones de euros, a meterse en el lío de montar otro medio de comunicación, de madrugar todos los días en busca de periodistas, en su caso, que consigan exclusivas, de batirse el cobre con la competencia, que es extraordinariamente feroz en estos momentos? ¿Qué ganas hay de complicarse la vida? Pues que la obtención de un gran scoop, de una gran exclusiva, a los periodistas nos produce un efecto como si fuera una droga sintética.

P.- Yo ya me llevo un buen consejo para hoy. Luego, cuando vuelva a clase, lo comentaré por los pasillos. Vamos a hablar ya de lo que todo el mundo quiere, la última hora, la bomba: se ha hablado de un pago de 500.000 euros de Julio Martínez a Zapatero. En la calle nadie realmente entiende cómo un expresidente del Gobierno, y más de un país europeo como es España y entendemos que serio, termina vinculado a estas cifras. ¿Qué es exactamente lo que habéis descubierto acerca de estos cobros?

R.- Pues llevamos unas semanas publicando un serial sobre José Luis Rodríguez Zapatero y sobre el nuevo José Luis Rodríguez Zapatero. Hasta ahora, la imagen del expresidente del Gobierno era la que retrató Raúl del Pozo en sus columnas, de un ‘Bambi’ inocente, idealista, de un hombre de paz obsesionado con pasar a la historia como un gran mediador, y existía siempre en torno a Zapatero la gran incógnita de si las conexiones con un régimen dictatorial como el de Maduro eran pagadas o, como él insistía una y otra vez, eran altruistas. Por eso son tan importantes las revelaciones que hemos hecho durante los últimos días: acreditado fehacientemente que Zapatero ha cobrado de una empresa por persona interpuesta, la de un íntimo amigo suyo, Julio Martínez Martínez, con intereses en Venezuela. Me estoy refiriendo a la aerolínea Plus Ultra, absolutamente desconocida para el gran público, incluso para el ministro del ramo, José Luis Ábalos, que cuando el Gobierno la rescató en plena pandemia —Ábalos siempre cuenta con mucha gracia, como es habitual en él—, llegó él al Consejo de Ministros, donde vio un expediente que ponía Plus Ultra y preguntó que qué era Plus Ultra. Es decir, el ministro de Transportes no sabía que existía una aerolínea con ese nombre. Cuenta Ábalos que interpeló a Sánchez, diciéndole: «¿Esto qué es?», y que Sánchez respondió con un «Tú verás cómo lo arreglas». El caso es que se aprueba el rescate de 53 millones de euros públicos a esa compañía prácticamente ignota y ahora descubrimos que esa compañía había contratado al íntimo amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, que le había pagado unos 460.000 euros y que prácticamente la misma cantidad se la trasvasó al expresidente del Gobierno en forma de asesorías globales. ¿Qué son asesorías globales? Bueno, pues Zapatero esgrime una serie de informes, de una decena de páginas cada uno, y dice que él durante los últimos años se ha dedicado a elaborar y a confeccionar esos documentos, que es un consultor reputado a nivel internacional y que, por lo tanto, está todo correcto. Así que nos encontramos ante dos posibilidades únicamente. La primera, o esto es un clarísimo caso de cobro de comisiones por parte de Zapatero a través de presión o intercesión ante el Gobierno español para conseguir el rescate de la aerolínea Plus Ultra a cambio de ese dinero, o la segunda, estamos ante un caso realmente sorprendente: el de un empresario, Julio Martínez, que paga cantidades estratosféricas por unos informes de diez folios, algunos de los cuales concluyen, como publicamos el otro día, frases tan sesudas como «la pandemia va a ser una crisis muy larga».

P.- Explícame lo de «la pandemia va a ser una crisis muy larga», porque lo estaba leyendo ayer y no llegué a encajar por qué la pandemia va a ser una crisis muy larga.

R.- Es igual de anodino que decir que ahora mismo es de día en Madrid y que no llueve. Esos informes que publicamos Carlos Segovia y yo el otro día en el periódico no contienen, desde nuestro punto de vista, ningún valor añadido, están elaborados con información claramente obtenida de fuentes abiertas, repletos de vaguedades, de lugares comunes, y es muy difícil aceptar que el precio de mercado de esos documentos ascienda a medio millón de euros. De esta manera, la justicia una vez más se encuentra ante una prueba de fuego. Ahora mismo, el Juzgado de Instrucción número 15 de Plaza de Castilla está investigando el caso Plus Ultra, la investigación está secreta. Estas operaciones de Zapatero están localizadas y están siendo analizadas por la Fiscalía y, de nuevo, como digo, el Estado de derecho y la Justicia tienen que resolver el dilema de si se atreve a investigar a todo un expresidente del Gobierno por unas operaciones de estas características.

P.- ¿Quién es Julio Martínez? Porque hemos oído mucho acerca de él, su nombre, los contratos, los pagos a través de las hijas de Zapatero, si no me equivoco —la última noticia era un pago de 160 y pico mil euros que le habían hecho a través de las hijas por asesoría y comunicación y publicidad—. Pero ¿quién es realmente Julio Martínez y por qué un expresidente del Gobierno se va a meter en negocios con un señor de esta índole?

R.- Julio Martínez es un empresario alicantino del sector del calzado. Conoció a José Luis Rodríguez Zapatero hace unos cuantos años a través de un ex alto cargo del Partido Popular. Congeniaron por el running: Zapatero corre a diario desde que era presidente, y lo hace en el monte de El Pardo porque la Casa Real le ha seguido permitiendo utilizar las instalaciones por motivos de seguridad. En los últimos tiempos han estrechado su relación, que no solo es muy cercana, sino que se ha plasmado también en operaciones mercantiles. Julio Martínez o Julito, como se le conoce, pues era un desconocido absoluto para el gran público hasta que el pasado mes de diciembre el juzgado que investiga Plus Ultra ordena su detención por blanqueo de capitales conjuntamente con los máximos directivos de la aerolínea Plus Ultra. Y nuestro compañero y amigo Alejandro Entrambasaguas publicó esas imágenes de Zapatero con Julito en el monte de El Pardo horas antes del arresto. Julio Martínez es un empresario levantino que, de pronto, se convierte en una persona extraordinariamente influyente en Venezuela y que tiene llegada a los más altos jerarcas chavistas del régimen de Maduro. Hoy publicamos precisamente en El Mundo que, durante los últimos años, han volado juntos a Venezuela en vuelos fletados por el régimen chavista, al menos en algunos de los tramos, sobre todo el que va de Dominicana a Caracas. Así que no es ninguna locura colegir que el acceso a los altos cargos venezolanos se lo propició Zapatero y Plus Ultra reconoce abiertamente en su versión oficial que contrató a Julito Martínez como conseguidor de la aerolínea en el país caribeño. Es decir, para resolver todo tipo de problemas operativos allí: de aduanas, envío de piezas de avión, aplazamiento de deudas de combustible… y que era una persona muy influyente y muy relevante ante el Gobierno de Maduro. Esos son, Mateo, los ingredientes que tenemos ahora mismo para hacer una ensalada maravillosa de un caso Zapatero que va a tener un hito la próxima semana, el lunes, con la comparecencia en el Senado del expresidente del Gobierno, que va a ser interrogado por todas estas cuestiones.

P.- ¿Es Julito Martínez la punta del iceberg de toda esta red? ¿Hay algo más grande por debajo?

R.- Bueno, yo creo que conocemos una parte. Julio Martínez tiene una red amplia de sociedades. Desconocemos todavía todas las operaciones que ha realizado, pero el canal que Julito Martínez ha utilizado —Análisis Relevante— para cobrar de Plus Ultra y pagar a Zapatero parece bastante definido. Estamos hablando de unos pagos de unos 450.000-460.000 euros a Zapatero, de unos 200.000 euros a sus hijas, y el sustento de esas operaciones son esos informes tan elaborados sobre la pandemia.

«Me sorprende la precocidad con la que el entorno de Sánchez se puso a delinquir tras llegar al poder»

P.- Zapatero comparece el lunes, pero si no me equivoco ha dicho que va a volver a los mítines de campaña electoral. ¿Quién está planteando toda esta estrategia? Zapatero is back, pero ¿a dónde?

R.- A Castilla y León, hasta el punto de que el PSOE de Castilla y León, que va a empezar la campaña la semana que viene, ha llegado a trasladarle al expresidente del Gobierno que toda esta historia podría ser incluso beneficiosa para el tirón electoral que pueda tener su presencia en los mítines. En cualquier caso, vamos a ver cómo evoluciona esto. La investigación sigue bajo secreto de sumario, pero existe una posibilidad real de que tenga que dar una explicación ante los tribunales de todas estas operaciones. Esto sería un hito para la democracia española porque no hay precedentes de un expresidente del Gobierno que tenga que dar cuentas de operaciones de esta índole.

P.- ¿Y crees que podrían ser dos expresidentes del Gobierno que hicieran este hito de aquí a unos años?

R.- Viendo cómo avanzan los acontecimientos, todo es posible. ¿Cómo íbamos a imaginar, volviendo a lo que comentábamos antes, que el Gobierno que llega con la bandera de acabar con la Gürtel y tal se iba a ver rodeado por casos de corrupción en estos momentos…? Fíjate en el calendario de Pedro Sánchez: Ábalos, Koldo, Cerdán —a los que hay que unir los que se va a enjuiciar próximamente de su hermano—, su mujer previsiblemente también se tendrá que sentar en el banquillo, ahora nada menos que el jefe de la policía ha caído por una supuesta violación, el Fiscal General del Estado ha sido condenado…

P.- ¿Qué sabéis acerca del tema Aldama? ¿Tenéis alguna información relevante de última hora?

R.- Creo que vamos a asistir próximamente a una profusión de detalles impresionante: la víctima ha hecho una labor policial. Esta inspectora de policía, al mismo tiempo que soportó la agresión, ella realizó y documentó una investigación. Grabó a Aldama durante 40 minutos en esa cita que en principio iba a ser profesional en su domicilio de Alberto Alcocer y ha recopilado todos los whatsapps; tiene también grabaciones de conversaciones con los lugartenientes de Aldama y todo eso lo ha puesto ya en manos de la justicia. Y vamos a ver hasta qué punto, de nuevo, la historia es cíclica y el hombre, en este caso José Ángel González, que llegó a la Dirección Adjunta Operativa de la Policía bajo la promesa de que iba a regenerar el cuerpo, de que nunca más se iban a repetir abusos policiales como ocurrieron en el pasado, pues se ve inmerso en un abuso de índole sexual que ha provocado su caída. José Ángel González, Jota, como comúnmente se le conoce, llegó a la policía con la vitola de ser un DAO indiscutido e indiscutible, según Marlaska, y era un hombre que iba a poner punto y final a una cúpula policial del pasado. Y, en los próximos meses, se va a sentar en el banquillo por un escándalo que destapamos hace unos años: la Operación Kitchen que engarza con lo que hablábamos antes de Bárcenas; los altísimos mandos policiales de la época irrumpieron en casa del extesorero del Partido Popular cuando Mariano Rajoy se vio contra las cuerdas con la publicación de los SMS por parte de El Mundo y del resto de informaciones el Gobierno de Mariano Rajoy a través de la policía entró en el domicilio de Bárcenas y en el estudio de restauración de obras de arte que tenía su mujer, Rosalía Iglesias, en la calle paralela, para llevarse material que atesoraba Bárcenas y que incriminaba a Mariano Rajoy y grabaciones que todavía no han aflorado y que siguen en poder de antiguos e históricos mandos policiales.

Esteban Urreiztieta. | Carmen Suárez

P.- Yéndonos a Koldo y a Ábalos, ¿hay alguien dentro del Ministerio de Transportes o dentro del grupo de ministros que esté cantando porque sabe que el barco se hunde?

R.- Es muy probable. En cualquier caso, efectivamente, la orquesta del Titanic está tocando sus últimos compases. Es posible que haya personas que estén colaborando en la investigación, pero queda la batalla final: las previsibles confesiones de los grandes protagonistas. Es una historia que hemos visto otras veces. Hemos empezado hablando de que la historia es cíclica y se repite. Ya vimos en los casos del Partido Popular cómo, frente a una negación inicial, una respuesta que también se repite casi idénticamente: «Soy una víctima del sistema, el partido me ha dejado tirado» y demás. Después de eso, acaban aflorando pruebas determinantes y yo creo que vamos a asistir en algún momento a la última pantalla del videojuego. Si Ábalos, que ya lo ha meditado durante los últimos meses, que ya mandó a su abogado a hablar con el fiscal jefe Anticorrupción para decirle que estaba dispuesto a colaborar, consigue articular una confesión ordenada y documentada de hechos que no se conozcan en la investigación y que son relevantes —por ejemplo aquilatar las sospechas de la supuesta financiación irregular del Partido Socialista, algo que podría aliviar su situación penitenciaria que es terrible—, pues va a ser prácticamente como la de los líderes de Gürtel en su momento. Él tiene un horizonte probablemente de una década en prisión y Koldo tres cuartos de lo mismo. Su única salida —Cerdán inclusive, a pesar de que se está resistiendo— es esa: alcanzar un pacto poniendo encima de la mesa pruebas y elementos que los investigadores no conozcan y que supongan un salto cualitativo. Yo estoy convencido, porque, repito, esta película la hemos visto ya otras veces, de que ese momento va a llegar. Sánchez soportaría —ya hemos visto su capacidad de resiliencia, que es prácticamente como un terminator, que le disparan y se recompone— mucho, pero ¿va a resistir Sánchez una confesión o una acusación directa detallada de alguno de sus antiguos altísimos cargos? Tengo serias dudas.

P.- De todas las pruebas y mensajes que has visto, ¿qué es lo que más te ha revuelto el estómago? ¿Qué te ha hecho sentir peor de todo lo que habéis visto? Porque habrán sido meses, incluso años, de investigación…

R.- La falta de escrúpulos y codicia. Hay un elemento que me ha llamado la atención de los escándalos del Partido Socialista y del Gobierno de Sánchez: la precocidad. Una cosa es ponerte a robar y a cobrar comisiones y otra cosa es que lo hagas inmediatamente después de la moción de censura de Gürtel. Y hemos visto que Santos Cerdán, por ejemplo, al poco de llegar al Gobierno siendo un cargo orgánico del Partido Socialista, se empotró en un viaje oficial del Ministerio de Transportes de Ábalos a Marruecos para conseguir la adjudicación de un puerto para su constructora, Servinabar en UTE con Acciona. A mí me ha sorprendido tremendamente, como digo, la rapidez con la que se pusieron a delinquir los altísimos cargos del Partido Socialista y del Gobierno de Pedro Sánchez.

P.- Ayer [martes 24 de febrero] publicaban que ADIF se había llevado trozos de la vía del accidente de Adamuz. ¿Cuáles han sido las últimas noticias que habéis recibido? Porque a mí esto me parece bastante grave y, teniendo en cuenta también cosas parecidas, que no es lo mismo, pero que sucedieron en el 11-M, me gustaría saber un poco más acerca de esto, ¿qué información tenéis?

R.- Ha sido la Guardia Civil quien ha puesto el grito en el cielo con esa cuestión. En lo que se refiere al accidente ferroviario, hemos asistido al mismo patrón que ha utilizado el Gobierno de Pedro Sánchez para defenderse de los escándalos desde el primer momento: arremeter con dureza contra los periodistas, los medios de comunicación y desplegar ese discurso de los bulos y del fango. Con tan mala suerte que el tiempo ha ido corriendo en contra de los mandatarios políticos. Dijeron que era un bulo cuando El Mundo publicó que todo apuntaba a una rotura de la vía, que era descabellado, y luego se acabó demostrando. Y han vuelto a poner en marcha ese mismo patrón en el que, en lugar de admitir la realidad de los hechos, el Gobierno se ha dedicado —y en esta casa, en THE OBJECTIVE, pueden dar fe de ello y pueden dar incluso una masterclass algunos de sus extraordinarios periodistas— a atentar contra la credibilidad de los informadores, con una mecánica y una estrategia extraordinariamente tecnificada en redes, con la colaboración de determinados periodistas que se han prestado al ataque de compañeros aun a sabiendas de que sus informaciones eran reales, y todo ello para congraciarse con el poder. En ese sentido, pues, estamos viviendo unos tiempos muy oscuros.

«El caso de Bárcenas en Suiza sigue siendo la Champions League de la corrupción en España»

P.- ¿Quién cae antes, Marlaska u Óscar Puente?

R.- Ahora mismo no cae nadie. Hay una directriz por parte de Pedro Sánchez de cerrar filas, de que no dimita absolutamente nadie y que se aguante lo que haga falta. ¿Con qué cara le va a decir Pedro Sánchez a Marlaska: «Te tienes que ir por el tema Aldama», cuando él no se ha ido por el tema de Ábalos, de Cerdán, de Koldo, de su hermano, de su mujer…? No tiene legitimidad para pedirle a ninguno de sus subordinados —como sí hizo en el pasado por asuntos extraordinariamente menores como el de Màxim Huerta— que abandonen su cargo. ¿Qué pensará ahora Màxim Huerta, que se tuvo que ir por una auténtica chorrada que él había saldado con la Agencia Tributaria y Pedro Sánchez le hizo dejar su puesto de ministro diciéndole además en un cara a cara que estaba preocupado por cómo iba a pasar a la historia? Yo siempre pienso en eso y alguna vez, cuando tengo oportunidad y coincida con él, se lo voy a preguntar. ¿Qué pensará Màxim Huerta cuando vea al resto de ministros con evidencias clarísimas de delitos, de abusos y demás y que siguen en sus puestos?

P.- Sí. Uno de los temas más sensibles estos últimos meses ha sido el del fiscal general del Estado. ¿Cómo se siente un periodista honrado que sabe que ha hecho bien su trabajo, que sabe que todo lo tiene bien documentado, que está haciendo las cosas como debe hacerlas y de forma legítima, que se ve de repente una mañana sentado delante de unos jueces declarando?

R.- Es parte de nuestro trabajo y es una consecuencia de nuestra labor vernos en una tesitura que no es nada agradable. Ha sido un episodio absolutamente increíble porque, y afortunadamente el tiempo y la sentencia del Supremo nos han acabado dando la razón, nosotros publicamos una información absolutamente veraz y absolutamente incontrovertible: un correo electrónico que el fiscal del caso del novio de Isabel Díaz Ayuso le mandó al abogado de Alberto González Amador horas antes de nuestra publicación. En ese correo electrónico le decía: «Su asunto se ha judicializado y podemos llegar a un acuerdo si usted lo estima posible». Nosotros publicamos ese documento…

P.- ¿Y eso es lo normal o no es lo normal?

R.- Forma parte de conversaciones entre abogados y contribuyentes en un proceso de negociación. Es poco habitual, no digo que sea irregular, pero es poco habitual que un fiscal se dirija así a un contribuyente, lanzándole un ofrecimiento de pacto. En cualquier caso, es noticioso y relevante; el documento es incontrovertible y lo publicamos como complemento a las informaciones que acababa de publicar Eldiario.es y sin más ánimo que ese. De pronto, nos encontramos con una campaña furibunda, diciendo que esa información era un bulo.

En más de 20 años de profesión, nunca recuerdo que una información basada en un documento relevante e incontrovertible se califique de bulo y de noticia falsa. Al principio no le di más importancia y pensé que no tendría recorrido, porque el documento decía lo que decía: una comunicación donde el fiscal le dice a un contribuyente «podemos llegar a un acuerdo si usted lo estima posible», ¿eso no es una oferta? Pues si no es una oferta, será una propuesta y si no es una propuesta, será una invitación, pero de ahí no podemos salir. Ahí se esgrimieron dos argumentos contra El Mundo: en primer lugar, se nos atribuyó una frase que publicó Miguel Ángel Rodríguez en Twitter diciendo que había habido un ofrecimiento y que el pacto se había parado en la Fiscalía por órdenes de arriba. Nunca jamás esa frase formó parte de la información y, sin embargo, se repitió de manera constante por parte de compañeros de profesión que eso formaba parte de nuestra información. Afortunadamente, la sentencia del Supremo deja claro en uno de sus párrafos que El Mundo nunca introdujo esa afirmación en el texto.

En segundo lugar, se nos atacó argumentando que eso no era una oferta, que había partido del novio. ¡Ahí viene el lío del fiscal general! Porque se produce la filtración de un mail previo de siete semanas antes, donde el novio se dirigió en el inicio a la Fiscalía diciendo que quería llegar a un acuerdo. Lo que nosotros contamos en el Supremo es que hubo una petición de pacto del novio y hubo una contraoferta de la Fiscalía. Las dos cosas existieron. No solo eso: en el subtítulo de nuestra información y en el primer párrafo ya se dejaba constancia de que la iniciativa había partido del novio, que el novio había pedido el pacto, que había pagado 400.000 euros en vía administrativa y decíamos en el primer párrafo —exactamente y de manera literal— que había solicitado un pacto de conformidad.

Es decir, se nos acusaba de no haber publicado algo que estaba no solo en la información, sino en el subtítulo y en el primer párrafo. Es como si en una fotografía se tapara la mitad y se dijera: «El Mundo miente porque ha publicado la oferta del fiscal y ha obviado que hubo un movimiento previo». Ni un solo elemento de esa información era falso, todo quedó acreditado a lo largo del juicio y ha quedado plasmado para satisfacción nuestra en la sentencia. Para mí lo grave es que el Gobierno y una institución como la Fiscalía pusieran en marcha una campaña atacando a un medio de comunicación con ese argumento, dándose la circunstancia (y esto es muy importante) que en el juicio, donde la propia Fiscalía dijo que la información había sido un bulo, esta cambiara su estrategia diciendo que era una exclusiva y que efectivamente el ofrecimiento había partido del novio estaba en la información de El Mundo y se llegó a utilizar de manera absolutamente hipócrita ese elemento para sostener un argumento técnico que es que el secreto se había roto ya con la información de El Mundo y que por lo tanto la filtración por parte del fiscal no era delito.

P.- De todos modos, no entiendo todos estos líos de que te tengan que sentar a ti en un banquillo para luego decir lo contrario de lo que te habían acusado, de lo que no te habían dicho. Supongo que mi pregunta es si pensáis que todo esto, en vez de ser un juicio por unas cosas que realmente les importaban, era más una estrategia política y mediática para desarmar a Ayuso.

R.- No me gusta hablar de mí mismo, pero he visto el mismo patrón en otros casos en los que el Gobierno ha acusado a periodistas de publicar bulos cuando estaban publicando informaciones basadas en documentos incontrovertibles y ciertos. Se llegó a decir que era un bulo la carta de recomendación de Begoña Gómez que publicó El Confidencial. ¿Cómo va a ser un bulo eso? La carta existía, es un documento relevante periodísticamente, ¿cómo va a ser una noticia falsa una noticia que está basada en una prueba incontrovertible? Se ha llegado, en fin, ¿qué voy a contar a nuestra querida Ketty Garat?, que con informaciones que luego se han acreditado se llegaron a decir barbaridades. Y de manera periódica se han ido tildando de noticias falsas, de fango y de bulos informaciones que se han demostrado que eran ciertas. Dicho eso, ningún periodista es perfecto, no somos infalibles, toda información tiene imprecisiones, pero de ahí a calificar de bulo noticias basadas en pruebas incontrovertibles, hay tanto un abismo como muy mala intención.

Esteban Urreiztieta. | Carmen Suárez

P.- ¿Crees que Zapatero será imputado antes de que termine 2026?

R.- Pues esa pregunta la va a tener que responder la Fiscalía Anticorrupción, que está analizando si esa operativa es delictiva o no. Ahora, la Fiscalía, por lo que a nosotros nos llega, no se cree lo de las asesorías sesudas y lo de que la pandemia es una crisis muy larga.

P.- Danos un nombre, una primicia, alguien que hoy esté cenando tranquilo en su casa y mañana tenga que estar armándose hasta los dientes de abogados.

R.- En el periodismo, la munición que tenemos la gastamos. Tenemos la nevera prácticamente vacía y yo creo que hay pocas informaciones que tengamos en cartera que estén maduras y que no hayamos publicado. Desde luego, van a surgir más asuntos y episodios de casos ya conocidos y yo tengo, como digo, mucha esperanza en que el devenir de los acontecimientos sea el que te he contado antes. Es decir, Ábalos y Koldo, en la soledad de sus celdas, van a tener que decidir de una vez por todas si van a contar todo lo que saben. Y ahí es muy importante que ellos expliquen de una vez por todas quién es Pedro Sánchez. O sea, ¿cómo es posible que un presidente del Gobierno que viajaba en un Peugeot con Koldo, con Cerdán y con Ábalos no supiera absolutamente nada de lo que hacían los otros tres tripulantes del vehículo? Entonces, para mí la gran incógnita que queda por desvelar es: ¿qué sabía Pedro Sánchez de todo esto? Sobre todo del cobro de comisiones de manera sistemática en ministerios clave, de los abusos perpetrados por algunos de sus principales lugartenientes. ¿Cómo es posible que no supiera que su secretario de organización era constructor al mismo tiempo? ¿Cómo es posible que no supiera que Ábalos tenía una vida completamente desordenada y que estaba mezclando a prostitutas con empresas públicas? Por supuesto que algo sabía, porque por eso lo destituyó en julio del año 2021 despachándole con una frase muy lacónica y muy enigmática, por la cual le dijo a Ábalos: «Hemos recorrido un largo viaje juntos, pero ese viaje ha tocado ya su fin».

«El Gobierno utiliza el discurso del fango y los bulos para intentar tapar la realidad de los hechos»

P.- Es como Brokeback Mountain, ¿no? En fin. Y Ábalos le replicó: «¿Cómo no me vas a dar una explicación? La gente se va a creer que tengo algo oscuro». Es una cita de Cervantes del Quijote. Te toca responder las preguntas clásicas de esta temporada de El purgatorio. Si tuvieras que mandar a alguien al cielo en el sentido metafórico, ¿quién sería?

R.- Pues mira, te voy a hacer un preámbulo a esa pregunta. Hace poco hablaba con Álvaro Pérez, el Bigotes, de Gürtel, que tiene una gracia inigualable, y él ha decidido dar entrevistas durante los últimos días y contar su experiencia. Me explicó que cuando le preguntan por Camps y los trajes, él decía: «No voy a llevarle la contraria al Supremo en la Tierra. El Supremo ya ha dicho que no le regalé trajes. Ahora bien, que se prepare Paco Camps cuando vaya al cielo, porque ahí no vale mentir y ahí se va a enterar». Yo mandaría al cielo a todos los que han mentido en la Tierra y que van a tener que rendir cuentas ahí, sin tapujos ni historias. Sobre todo, pues, a los grandes políticos que nos han mentido. También mandaría a los funcionarios honrados que se negaron a prestarse a esos manejos, que pusieron en riesgo sus puestos de trabajo, su confort, que pusieron a disposición de los periodistas de investigación pruebas clave para desentrañar este tipo de tramas. Y mandaría al cielo de cabeza a una persona que se llamaba Carlos Veramendi, que acaba de fallecer hace unos días, que fue regidor en el Ayuntamiento de Palma del Partido Popular, fue conseller en el Consell de Mallorca, un histórico del partido allí, que cuando destapamos hace muchos años la corrupción de Maria Antònia Munar a espaldas de su partido, nos facilitó pruebas decisivas para la caída del régimen corrupto en Baleares. Hablo de Carlos Veramendi como un ejemplo de ese tipo de políticos y de funcionarios honrados que, a espaldas y de manera clandestina, porque si se hubieran enterado en su formación política los hubieran represaliado, decidieron que se conocieran determinados hechos.

P.- ¿Y si tuvieses que enviar a alguien al purgatorio?

R.- A los periodistas que, a sabiendas de que compañeros suyos de profesión han publicado informaciones documentadas y ciertas, los han difamado durante los últimos tiempos sin ningún tipo de escrúpulos para hacer lo que, parafraseando a Ábalos, consistía en «ofrecer tributos a los dioses». Me parece una conducta absolutamente deleznable.

P.- ¿Y al infierno?

R.- El infierno debe quedar reducido a muy pocas personas, a aquellas cuya reinserción no es posible: los asesinos y abusadores sexuales más abyectos. Al resto hay que darles la oportunidad de que se rehabiliten, paguen por todo lo que han hecho y, como digo, que confiesen y nos ayuden a los periodistas de investigación a llegar hasta el final.

P.- Me despido de ti con la frase, yo creo, más icónica de este capítulo, que es: «Sé fuerte» y a seguir en la batalla.

R.- Hacemos lo que podemos.

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