La marca Genesis llega a nuestro mercado este 2026 para pelear con los premium alemanes
La clave estará en que no intenten ser mejores, sino distintos, en conseguir una identidad propia

Automóvil de la marca Genesis.
La aristocracia del automóvil europeo está a punto de recibir una visita inesperada. Corea del Sur nunca estuvo en conflicto con Alemania. Pero, a juzgar por lo que está a punto de desembarcar en nuestro mercado, da la sensación de que la marca prémium de Hyundai quiere colisionar contra sus productos… en lo comercial. Para ello, este 2026 llega desde Seúl una firma con nombre bíblico: Genesis.
Aunque su actividad empezó en 2015 y lleva desde 2021 operando en mercados como Alemania, Suiza o Reino Unido, su presencia en el sur del continente era anecdótica. Eso va a cambiar, y la expansión a Francia, Países Bajos y España marca una nueva fase en su ofensiva europea. A un enfoque que mezcla diseño y tecnología añade el de una ambición deportiva poco frecuente. Los orientales han asaltado la alta competición europea con participantes procedentes de Japón, pero lo de los coreanos sí que es novedad. Genesis ha elegido Le Mans para sacar pecho prestacional y proyectar la deportividad de sus modelos.
En el trazado de Le Sarthe es donde nacen las leyendas, y en Genesis se han arremangado y no solo han presentado sus planes comerciales, sino también su incursión en el Campeonato Mundial de Resistencia. Lo hará con su propia escudería, Genesis Magma Racing, y un prototipo LMDh —el GMR-001— con el que piensan medirse a los gigantes del automovilismo. Es el tipo de apuesta que define carácter: si te atreves con Le Mans, te atreves con cualquier otra cosa.
Ahora bien, una cosa es lo que ocurra en los circuitos y otra muy distinta en los concesionarios. En las carreteras españolas, Genesis desembarcará con tres modelos eléctricos como primera avanzadilla. El más pequeño será el GV60, un crossover de 4,52 metros que quiere reinterpretar el formato con más estilo y nervio. Desarrollado sobre la plataforma E-GMP del grupo Hyundai-Kia, el GV60 ofrece varias configuraciones mecánicas, desde un tren trasero de 229 CV hasta una versión de doble motor con 490, más del doble de potencia. En su variante más eficiente puede alcanzar 517 kilómetros de autonomía WLTP gracias a una batería de 84 kWh.
El plato fuerte en este segmento llegará con el GV60 Magma. Si algo ha entendido Genesis es que el lujo también necesita músculo, y por eso ha creado Magma, una submarca deportiva —al estilo de Cupra— inspirada en el éxito de Hyundai N. El GV60 Magma eleva la apuesta hasta superar los 600 caballos, acelera de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y entrega un par motor de 790 Nm. No son cifras, son bofetadas a la física.
Las suspensiones han sido rediseñadas con respecto al modelo en el que se basa, las vías se han ensanchado y el interior deja de lado la sobriedad para abrazar materiales deportivos. Los detalles en naranja y una instrumentación muy de carreras hacen que el conductor se sienta más cerca de Nürburgring que de un atasco en hora punta.
Un peldaño por encima en tamaño, y con pretensiones más familiares, se encuentra el Electrified GV70. Aquí ya hablamos de un SUV de 4,72 metros que entra de lleno en el segmento D, el más competido de todos. Compite contra el Porsche Macan eléctrico, el BMW iX3, el Audi Q6 e-tron o el Tesla Model Y. En muchos casos se les sube a las barbas con una arquitectura motriz exuberante. Dos motores eléctricos suman 490 caballos, la batería es de 77,4 kWh y su tecnología de 800 voltios permite pasar del 10 al 80 % de carga en apenas 19 minutos.
Se muestra rápido, cómodo y sólido, y deja en el aire un aroma que recuerda más al aluminio aeronáutico germano que al plástico barato de otros eléctricos con aspiraciones. Dentro, el diseño es sobrio, pero cálido, con materiales de primer orden, pantallas bien integradas y una insonorización que permite escuchar más el silencio que la tecnología.
Pero el verdadero buque insignia será la berlina G80 Electrified, una máquina de cinco metros exactos que no se arruga ante nadie. Encarna esa elegancia atlética que define la estética de Genesis, un equilibrio entre lo sobrio y lo llamativo que, según el ángulo, recuerda a un Aston Martin o a un Lexus, pero que en ningún caso parece querer copiar a sus rivales alemanes.
Obsesión en los detalles
Dos motores, tracción total, 370 caballos y más de 520 kilómetros de autonomía lo convierten en algo más que un competidor del EQE o el i5: lo sitúan como una alternativa seria y distinta. La calidad de sus materiales raya lo obsesivo, con madera real, aluminio fresado y cuero de un curtido impecable.
El G80 esconde pequeños detalles que definen la filosofía de la marca. La toma de carga está integrada en la parrilla delantera, oculta bajo una trampilla que está, pero no se ve. El sistema de climatización se regula de forma casi imperceptible. El techo solar dispone de paneles fotovoltaicos o el sistema de sonido prémium de Lexicon son más argumentos que adornos. Todo suma, tiene sentido, y son pequeños detalles, no tan frecuentes como deberían.
Frente a esta apuesta de carácter eléctrico, sorprende que Genesis haya decidido no traer a España, al menos por ahora, versiones híbridas o de gasolina de sus modelos, como sí hace en otros países. Sí será en 2027 cuando lleguen versiones EREV —eléctricas con autonomía extendida— y algunos híbridos enchufables, lo que ampliará el campo de la marca en mercados donde lo eléctrico avanza más despacio de lo deseado por autoridades y aquellos fabricantes que se tiraron en plancha a la tecnología.
Cercanía con la clientela
Pero más allá de los coches, Genesis apuesta por un modelo de relación con el cliente que también desafía lo establecido. La filosofía «son-nim», que en coreano significa tratar al comprador como un invitado ilustre, inspira todo el proceso de compra. No habrá fríos concesionarios ni vendedores sonrientes con la corbata torcida: la experiencia será personalizada, con opción de entrega a domicilio, configuraciones digitales, pruebas sin presiones y un trato más parecido al de una boutique que a la sala de espera de un centro de salud de barrio de extrarradio.
Ahora bien, Genesis se mete en una leonera, donde los felinos llevan tiempo y dan bocados al aire. El GV60 se enfrentará al Mercedes EQA, al Audi Q4 e-tron y al BMW iX1. El GV70 Electrified chocará de forma directa con el Macan y el Model Y. Y el G80, quizá el más completo de los tres, tendrá que convencer a clientes que siguen asociando el lujo al escudo de Stuttgart o a los cuatro aros. La cosa no es imposible, pero la cuesta arriba va a dejar exhaustas sus baterías. La clave estará en que Genesis no intente ser mejor, sino distinto. Si consigue edificar una identidad propia, coherente y refinada, tendrá algo que no se compra con dinero: credibilidad, algo que con Hyundai costó décadas y hoy es una marca que nadie discute.
Si encima el GMR-001 logra completar las 24 Horas de Le Mans sin romperse, y no digamos si consigue algún podio, la historia será todavía más épica. En el mundo del automóvil no basta con llegar: hay que quedarse, y Genesis ha llegado con intención de quedarse justo donde otros pincharon en hueso y tuvieron que chapar la barraca. Que tengan suerte, porque coches buenos, si parece que tienen. A primeros de año lo vamos a comprobar.
