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Miles de coches oficiales circulan sin la baliza V16 tras el 1 de enero por demoras en la compra

Expedientes sin cerrar y adquisiciones tardías dejan a las flotas públicas, entre otras la de los Mossos, sin el dispositivo

Miles de coches oficiales circulan sin la baliza V16 tras el 1 de enero por demoras en la compra

Los conductores particulares se enfrentan a sanciones si no utilizan una baliza V-16 homologada.

Desde el 1 de enero, los conductores están obligados a señalizar averías o accidentes exclusivamente con balizas V16 conectadas a la DGT, que sustituyen de forma definitiva a los triángulos de emergencia. El incumplimiento puede conllevar sanciones de hasta 200 euros. Sin embargo, miles de vehículos oficiales han iniciado el año sin disponer todavía del dispositivo obligatorio, no por falta de oferta en el mercado, sino por compras tardías y procedimientos administrativos que no llegaron a tiempo.

Los datos a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE a través de diferentes plataformas de contratación muestran que aunque algunos grandes organismos del Estado lograron cerrar sus contratos —en muchos casos, en el último momento—, varias Administraciones públicas mantienen expedientes sin adjudicar o bloqueados, lo que ha retrasado la dotación efectiva de las balizas a sus flotas.

Además, no puede descartarse que existan otros organismos en una situación similar, cuyos procedimientos no hayan sido localizados o cuya adjudicación no figure aún publicada. Los dos grandes cuerpos policiales de ámbito nacional sí formalizaron sus compras, pero lo hicieron muy cerca de la entrada en vigor de la obligación.

Adjudicaciones de última hora

La Policía Nacional adjudicó en octubre de 2025 el suministro de balizas V16 conectadas para su parque móvil. Por su parte, la Guardia Civil formalizó su contrato el 18 de diciembre de 2025, apenas dos semanas antes del cambio normativo. Este expediente contemplaba un mínimo de 17.000 dispositivos y exigía, además, la serigrafía de los logotipos oficiales del cuerpo, un requisito técnico que añade complejidad a la fabricación y al despliegue.

El calendario deja poco margen a la duda: aunque las adjudicaciones se produjeron, el tiempo disponible para fabricar, personalizar, distribuir y entregar miles de balizas antes del 1 de enero era extremadamente reducido, lo que explica que parte del parque móvil oficial haya arrancado el año sin el material plenamente desplegado.

Más clara es la situación en la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid. El contrato para el suministro de balizas V16 a su flota, con un presupuesto previsto en torno a los 108.000 euros, sigue sin adjudicarse y permanece en fase de evaluación, según la información pública disponible.

La EMT gestiona más de 2.000 vehículos, entre autobuses y unidades auxiliares, lo que convierte este expediente en uno de los más relevantes por volumen. La ausencia de adjudicación implica que la empresa municipal no ha podido dotar todavía a toda su flota del dispositivo obligatorio, pese a que la exigencia ya es plenamente aplicable a los ciudadanos.

Los mossos, sin balizas V16

En el ámbito autonómico, destaca el caso de la Generalitat de Cataluña, a través de su Departamento de Interior y Seguridad Pública —Dirección General de la Policía, el órgano responsable de la gestión de los Mossos d’Esquadra. El contrato preveía el suministro de 2.500 dispositivos de preseñalización V-16 para los vehículos del cuerpo policial autonómico. Sin embargo, el procedimiento no llegó a culminarse porque la empresa propuesta como adjudicataria no presentó en plazo la documentación exigida, lo que dejó el expediente bloqueado y sin adjudicación válida. A día de hoy, la compra no está cerrada, retrasando la dotación del dispositivo en una de las mayores flotas policiales autonómicas del país.

También el Ayuntamiento de Algeciras mantiene sin adjudicar su contrato para la adquisición de balizas V16 conectadas destinadas a la Policía Local. Se trata de un expediente de menor volumen, pero ilustrativo de una pauta común: licitaciones iniciadas en el tramo final de 2025 que no han llegado a resolverse a tiempo.

El contraste es evidente. Mientras los conductores particulares se enfrentan a sanciones si no utilizan una baliza V-16 homologada y conectada, parte de la Administración circula aún sin el dispositivo, atrapada en calendarios de contratación ajustados, incidencias procedimentales o adjudicaciones de última hora.

Falta de planificación

El mercado, en cambio, sí ha demostrado capacidad de suministro, como prueban los numerosos contratos cerrados con antelación por ayuntamientos y organismos de menor tamaño. Todo apunta, por tanto, a un problema de planificación y ejecución de las compras públicas, no de disponibilidad del producto.

La sustitución de los triángulos por balizas V16 no es una exigencia sobrevenida: la fecha estaba fijada desde hace años. Aun así, la revisión de los expedientes muestra que buena parte de las grandes compras se concentraron en los últimos meses de 2025, algunas incluso en diciembre, y otras ni siquiera se han resuelto. El resultado es que miles de coches oficiales han arrancado el año sin el dispositivo obligatorio, mientras la exigencia recae con toda su fuerza sobre los ciudadanos.

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