SEAT Ateca FR 2026, el madurito interesante que nunca te falla mejora su oferta
Los de Martorell reducen la familia Ateca al tope de gama y con rebajas

SEAT Ateca FR.
El SEAT Ateca es un poco como el dinosaurio de Augusto Monterroso. Cuando se despertó, seguía allí. No hace ruido, no sobresale en nada, no llama la atención, pero es una constante en nuestras calles y carreteras. Ahora la firma de Martorell elimina las versiones más sencillas y se concentra en la mejor de todas ellas: el Ateca FR.
Muy pocos SUV compactos pueden presumir de haberse mantenido incólumes a los ataques del mercado durante casi una década sin apenas cambios. El SEAT Ateca, presentado en 2016 y actualizado en 2020, afronta 2026 con una estrategia sencilla y efectiva con una sola versión. Refuerzan la mejor de la que ya disponen, la cargan hasta arriba con el equipamiento más completo que tienen en el catálogo y refinan lo ya conocido. Si a eso se le añade una relación valor-precio que apenas pueden tocar los coches chinos, el atractivo se incrementa.
SEAT liquida los acabados más sencillos y mantiene tan solo el acabado FR, el más deportivo. Todo lo que antes era opcional ahora viene de serie. Se elimina el suplemento que lastraba al FR Special Edition y se rebajan 1.900 euros en esa versión sin sacrificar ninguna pieza de su equipamiento. El nuevo Ateca es el mismo de siempre, al menos desde 2020, pero el mejor y más completo.
Por fuera no cambia. Sigue midiendo los 4,38 metros de largo, 1,84 de ancho y 1,62 de alto ya conocidos. Dimensiones que hoy resultan contenidas frente a rivales como el Hyundai Tucson, el Kia Sportage o el Toyota RAV4. Es algo menos visible y parece menos coche. En la práctica diaria facilita el aparcamiento y la maniobrabilidad urbana con una capacidad interior afín.
La base sigue siendo la conocida plataforma MQB del Grupo Volkswagen, sobre la que se ha trabajado para ofrecer un comportamiento que prioriza el dinamismo sin renunciar al confort. La dirección es directa, de asistencia progresiva, con buen peso en carretera y facilidad de uso en ciudad. No transmite demasiado, pero cumple con eficacia y tampoco lo necesita de acuerdo con su espíritu. El tarado de la suspensión es firme, algo seco en la parte trasera sobre baches pronunciados, aunque agradecido en tramos revirados.
El comportamiento general recuerda más al de un compacto que al de un SUV. Las inercias están bien contenidas, el eje delantero es preciso y el Ateca FR se deja conducir con fluidez. Las versiones con el motor 1.5 TSI de 150 caballos (CV) —el más recomendable de la gama— añaden una respuesta lineal, con buen empuje desde medio régimen y un consumo contenido. Homologa 6,8 litros y, en uso real, rara vez supera los 7,5.
Es un motor conocido, con desconexión de cilindros (ACT) y emparejado con caja manual o la excelente DSG de siete relaciones. El conjunto resulta suave, sin brusquedades ni desfases entre motor y cambio. No es deportivo, pero sí eficaz, tanto en ciudad como en carretera.
La otra opción mecánica disponible, la menos ambiciosa, es el 1.0 TSI de tres cilindros con 115 CV, siempre con caja de cambios manual. Es suficiente para quienes hacen recorridos urbanos y priorizan el coste, pero algo limitado en viajes o con el coche cargado; en las cuestas y con pasajeros se puede echar de menos una treintena de caballos que ayude.
La ausencia de versiones híbridas o electrificadas puede ser un punto débil en algunos mercados de tendencia urbana con restricciones en sus ZBE. Pero, para quien no dependa de etiquetas, el Ateca sigue ofreciendo soluciones térmicas fiables y sencillas de mantener.
En el apartado estético, el diseño se mantiene sin cambios respecto a la revisión de 2020, pero el acabado FR da coherencia al conjunto. Paragolpes específicos, pasos de rueda en color carrocería, llantas de 18 pulgadas —con opción de 19 acabadas en negro brillante—, marcos de ventanillas en negro y un tratamiento general que ensalza el carácter deportivo sin forzar la imagen. Los grupos ópticos delanteros y traseros con tecnología Full LED mantienen una firma visual moderna y eficaz en iluminación. El conjunto no necesita novedades estéticas porque sigue siendo reconocible y proporcionado. El diseño interior, sin embargo, acusa más el paso del tiempo.
Pocos cambios en el interior
El habitáculo no ha cambiado en estructura ni en ergonomía. Es un hándicap en el plano del marketing, pero juega a su favor en términos de usabilidad. Los mandos del climatizador siguen siendo físicos, con tres ruletas tradicionales y botones para las funciones básicas. El sistema multimedia, con pantalla de 9,2 pulgadas, es claro, rápido y compatible con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos. La instrumentación digital de 10,25 pulgadas permite múltiples configuraciones, pero se agradece que mantenga indicadores físicos para la temperatura del refrigerante y el nivel de combustible.
El volante tiene un buen grosor y está forrado en cuero, con mandos físicos y levas pequeñas detrás. Su tacto es correcto, aunque algo duro en recorridos largos. Los asientos, de diseño deportivo, combinan piel vuelta y símil cuero con costuras rojas. Ofrecen una sujeción lateral notable sin renunciar al confort. El del conductor cuenta con ajuste eléctrico. El pomo del cambio sigue siendo convencional, algo que muchos agradecerán en un entorno en el que otros modelos del grupo han pasado a pulsadores o selectores pequeños.
La calidad de los materiales está por encima de la media. La parte superior del salpicadero tiene plásticos acolchados, el ensamblaje es sólido y no hay crujidos ni vibraciones, incluso tras cientos de kilómetros. Eso sí, en la parte inferior de puertas y consola aparecen plásticos duros. La guantera principal es algo justa en capacidad, pero los huecos en las puertas y el compartimento bajo el reposabrazos compensan.
El espacio interior sigue siendo una de sus mejores bazas. Las plazas traseras ofrecen gran libertad para piernas y cabeza, incluso con adultos altos. El acceso es cómodo, aunque las puertas no llegan al ángulo perfecto. La plaza central está penalizada por el túnel de transmisión y la menor anchura del respaldo. Detrás hay dos tomas USB-C, salidas de aire, reposabrazos central con doble portavasos y acceso al maletero.
El mejor maletero de su segmento
El maletero, con 510 litros de capacidad, mantiene formas regulares, doble fondo, buena altura de carga y soluciones muy prácticas como red, ganchos y toma de corriente. El respaldo trasero se abate en proporción 60/40 mediante tiradores accesibles. La bandeja se puede colocar a dos alturas y hay rueda de repuesto tipo galleta bajo el suelo. Es uno de los mejores maleteros del segmento.
En cuanto a dotación de seguridad y asistencia, el FR 2026 viene equipado de serie con casi todo lo disponible en su categoría: control de crucero adaptativo, asistente de viaje con conducción semiautónoma de nivel 2, asistente de carril, alerta de tráfico cruzado trasero, detector de ángulo muerto, frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, reconocimiento de señales y asistente de luces de carretera. El sistema de cámaras de 360º facilita las maniobras y el Park Assist automatiza el aparcamiento en línea o en batería con una precisión razonable.
El sistema SEAT Connect permite el control remoto desde el móvil, ya sea para localizar el coche, conocer datos de viaje o incluso activar funciones como la climatización. La conectividad está bien resuelta, sin caídas ni lentitud. Se nota que el software ha madurado tras años de evolución.
Domina la zona media del campo
Frente a sus competidores, el Ateca 2026 juega en una posición intermedia, pero con ciertas ventajas. Es más compacto que el Kia Sportage o el Hyundai Tucson, lo que mejora sus posibilidades urbanas. Frente al Toyota RAV4, se queda corto en opciones híbridas, pero gana en tacto de conducción y respuesta directa. No alcanza el refinamiento de un Mazda CX-5, pero compensa con mejor conectividad y una oferta económica mucho más atractiva. En comportamiento dinámico, se mantiene como uno de los referentes junto al Ford Kuga, aunque este último es más caro a igualdad de potencia.
Donde otros SUV han ganado peso, tamaño y complejidad, el Ateca ha preferido mantenerse fiel a su idea original. Un coche sin complicaciones, sin modas pasajeras, sin nada que justificar. Para muchos, ese equilibrio entre funcionalidad, dinamismo, espacio y precio es justo lo que convierte a este modelo en una de las opciones más sensatas del mercado. El Ateca FR sale por 180 euros al mes, con una entrada de 6.224 euros y una cuota final de 18.332.
SEAT no es una marca revolucionaria; ese papel le toca a Cupra. Es más evolucionaria. En lugar de echarlo todo abajo cada poco, lo que hace es someter a sus modelos a pequeños cambios. El «si funciona, no lo toques» es la regla a aplicar, con sus pegas y ventajas. Entre las segundas está la prolongada vigencia de sus modelos. Por eso, cuando se despertó, el Ateca seguía allí.
