La «Sepi paralela», la 'sede vacante' y la casa de Ábalos
La «Sepi paralela» tenía dos sedes sociales: la residencia del ministro de Transportes y un despacho de Diego de León

Las «cajas de folios» de José Luis Ábalos. | THE OBJECTIVE
En marzo de 2021, María Jesús Montero nombró a Belén Gualda presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) tras casi 600 días de ‘sede vacante’. Habían pasado diecisiete meses desde que, en octubre de 2019, Vicente Fernández Guerrero dimitiera como presidente de la SEPI tras su imputación en el caso de la mina de Aznalcóllar. La entonces ministra de Hacienda guardó el puesto a su amigo Vicente, a quien se había traído de Sevilla y con el que había trabajado en la Junta de Andalucía. Prueba de que le guardaba la silla, confiando en un archivo inminente de su imputación, fue que mantuvo el contacto profesional con algunos de sus empleados. Trabajadores de la SEPI me contaron entonces que incluso le habían visto en ocasiones por el que fuera su despacho.
El asunto trascendió públicamente y, casi dos años después, Montero se vio forzada a poner fin a la ‘sede vacante’ y a nombrar a Belén Gualda. Un año después, en las Navidades de 2022, llegó a oídos de Moncloa la existencia de la «Sepi paralela». Lo que en un principio se interpretó como un boicot a la nueva presidencia de Gualda para desbancarla en su momento era, en realidad, otra cosa. Una estructura paralela en la que Santos Cerdán, José Luis Ábalos, Vicente Fernández y Leire Díez se aprovechaban de su posición como secretario de Organización, presidente de la Comisión de Interior, expresidente de la SEPI y directora de Relaciones Institucionales de Correos respectivamente para conseguir contratos con empresarios a los que conectaban con empresas públicas participadas, que les facilitaban favores y conexiones. Usaban sus contactos para parasitar la estructura del Estado y hacer negocios desde dentro.
Según me contaron entonces, la «Sepi paralela» tenía dos sedes sociales. La primera, hasta julio de 2021, en la residencia oficial del Ministro de Transportes de la calle Balbina Valverde, donde Cerdán, Ábalos, Leire y Guerrero se reunían de forma habitual, y en la que Ábalos guardaba una caja b con fajos de billetes en un armario bajo llave. Otra prueba de la existencia de este grupo es la «buena relación que tenían Koldo y Leire». La mano derecha del ministro «hablaba mucho de Leire como alguien que hacía determinados encargos». Encaja con el patrón de interlocución de la llamada fontanera que fue fichada por Ábalos para montar un medio de comunicación de militantes, como desveló este diario; después la enchufó en la empresa de enriquecimiento de uranio Enusa, donde trabó amistad con el exgerente del PSOE, Mariano Moreno; y, caído ya Ábalos, heredó la interlocución con el secretario de Organización del PSOE que, ya en manos de Santos Cerdán, la nombró directiva de Correos apenas quince días después de ser nombrado por el Congreso Federal del PSOE.
La sede social de Diego de León, 36
La segunda sede social era el despacho de Diego de León, 36. Un sitio discreto que el expresidente de la SEPI alquiló en 2019 para seguir realizando las operaciones pendientes en la Sepi que se habían visto interrumpidas (aparentemente) con su dimisión en octubre de ese año. Con la operación de la UCO, trabajadores de la SEPI ‘liberan’ ahora la información que les escandalizaba pero hasta ahora solo se atrevían a deslizar. El vicepresidente de la SEPI, Bartolomé Lora, acudía semanalmente al despacho de la ‘sede paralela’ a despachar con el presidente de facto del organismo. Una actividad que se intensificó tras el levantamiento del confinamiento de la covid-19, cuando el Gobierno aprobó las condiciones del Fondo de Apoyo a la Solvencia de las Empresas Estratégicas (Fasee) en julio del 2020. Según fuentes internas de la Sepi, Vicente Fernández Guerrero gestionó mano a mano con Bartolomé Lora y con el presidente de participadas por la SEPI, José Ángel Partearroyo, los rescates de las aerolíneas Air Europa (noviembre de 2020) y Plus Ultra (marzo de 2021). El rescate de la última fue el 9 de marzo de 2021. El nombramiento de Belén Gualda por el Consejo de Ministros se produjo 20 días después, el 30 de marzo del 2021, cuando ya estaba todo encarrilado.
Y ocurrió después de las reuniones entre Zapatero y Ábalos en el Ministerio de Transportes, y las presiones del primero, desveladas por THE OBJECTIVE y desmentidas por el segundo, hasta que al preso Ábalos le ha comenzado a interesar decir la verdad. El secretario de Estado que ordenó dar consideración de empresa estratégica a Plus Ultra, tras elevar al Consejo de Ministros los informes de AESA y Aviación Civil, fue Pedro Saura, muy afín a Zapatero y José Blanco, y actual presidente de Correos, que recibió en su despacho a los agentes de la UCO el viernes mientras la UDEF registraba la sede de dicha aerolínea, deteniendo a su presidente, a su consejero delegado y a un tercer amigo de Zapatero, cliente de sus hijas. Cuando Ábalos cayó meses después del rescate, en julio de 2021, la «Sepi paralela» siguió conectando a empresas del sector privado con las empresas públicas y cobrando su respectiva comisión, según los investigadores. Para ello, señalan la inestimable ayuda de Leire Díez que mantuvo su puesto como directora de Relaciones Institucionales y Filatelia de Correos, con 100.000 euros de salario anual, hasta enero del 2024, cuando fue despedida. Según fuentes internas de Correos, Leire Díez planteó un contencioso laboral al presidente Pedro Saura y este llegó a un acuerdo para evitar los tribunales que le obligó a abonarle una indemnización de 120.000 euros.
Fin al pacto de silencio
Los pactos de silencio terminaron cuando llegó la UCO este viernes y solicitó a Correos todos los contratos relacionados con Correos Cargo, el avión de Correos contratado con Iberojet (Avoris); el contrato con Sortis, la sociedad tapadera de los servicios secretos israelíes dirigida por Israel Pilar, examigo de Víctor de Aldama, y con excelentes relaciones con el expresidente de Correos, Juanma Serrano; y los contratos de Huawei y Barrabés. Los investigadores del instituto armado dibujan la línea de puntos: contratos para dar carga de trabajo a Globalia tras el rescate; contratos con uno de los miembros del grupo acelerador» desvelado por este diario y que solicitaba un 20% de comisión para el PSOE a cambio de amañar y agilizar contratos con la administración; contratos con los clientes de José Luis Rodríguez Zapatero y Pepe Blanco (Huawei) a través de Acento; y contratos con el patrocinador de la cátedra de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Y esto es solo en una empresa pública, aunque se trate de la joya de la corona de la SEPI: Correos, con 2.000 millones anuales de presupuesto.
Con la operación sobre Plus Ultra, el entramado que se vislumbra detrás de esta «Sepi paralela» es mucho mayor de lo esperado, porque anticipa que la trama no solo parasitó Enusa o Correos sino el tuétano de la estructura del Estado, donde no solo asoma la sombra de los dos últimos secretarios de Organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, sino también la de su predecesor, Pepe Blanco, y el de predecesor de Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero, gurú del actual presidente del Gobierno. De nuevo, la batalla de los premium contra los cutres.
Los rescates de Plus Ultra Air Europa los gestionó Guerrero desde su «Sepi paralela», con presiones de Zapatero. Esta semana han detenido a todos (Guerrero, Antxon, Leire) y los que faltaban en la ecuación ya están o han estado en la cárcel (Ábalos, Koldo y Cerdán). Se estrecha el círculo sobre el expresidente Zapatero y sobre el presidente que puso en sus manos la gobernabilidad de España. Ahora se entiende mejor la cerrazón de Pedro Sánchez de no convocar elecciones. Cuando te pillan con las manos en la masa, lo mejor es seguir amasando como si nada, con la confianza de que nadie descubrirá que detrás del pastel está la pasta.
