Las noticias (buenas) que yo os deseo para 2026
«Que Dios se apiade de nosotros los españoles, que hasta ahora nos tiene bastante olvidados»

Pedro Sánchez en la Moncloa. | Europa Press
Sin ánimo de ser exhaustivo, como proclamaba César Vidal, aquel presentador radiofónico huido a Estados Unidos porque Montoro, un depredador sin conciencia de contribuyentes honrados, le persiguió por tierra, mar y aire, traigo aquí un porrón de noticias en forma de deseos que, espero se cumplan en 2026, aunque para eso hacen falta tres condiciones: que Dios se apiade de nosotros los españoles, que hasta ahora nos tiene bastante olvidados; que nosotros mismos recuperemos la decencia y prescindamos a golpes de los golfos que nos están asolando; y que éstos, que se están llevando nuestros caudales, encima echándonos el aliento en el cuello, ocupen las casas que les esperan: los trullos.
Que se vaya, se vaya, se vaya
A la primera noticia, deseo, no hay que ponerle apellidos; el país entero le tiene «en mente», como dirían los hispanoamericanos. Los que se la cogen con papel de fumar suelen decir, gimiendo, que «nosotros no le deseamos mal a nadie», pues bien: el cronista sí, que le lidien y le estoqueen como si fuera un Victorino. Su antecedente en la maldad fue Fernando VII, un chulo de barrio, que casi mata a media España. El de ahora, veraneante sempiterno, es de la peor estirpe: se mofa del gentío y le quita el pan a los pobres mientras, con el dinero de todos, se larga a montar en bicicleta por los montes de Andorra acompañado de su señora, la hija de Sabiniano, el saunista de los gays. Por eso, ¿cuál es el deseo? Pues no solo que se marche, sino que se siente en el banquillo como antesala de la banqueta de una celda.
Que la derecha tonta no nos arruine
La segunda es que no haya sorpresa alguna en la riada de elecciones que nos esperan. Por lo menos, tres. Si Vox no existiera (un desiderátum amable) la derecha de esta Nación, asfixiada por un autócrata, le pegaría a éste un zurriagazo de muerte, pero los barreneros existen comandados por un caballista que prefiere a un desvergonzado en el poder antes que a un antiguo colega de partido que le llenó la bolsa durante años. Por tanto, el deseo que les transmito es que el susodicho, al que tampoco coloco nombre, haga el menor mal posible, no nos arruine y el PSOE quede arrasado en Zaragoza, Tordesillas y Sevilla. Eso, por lo pronto.
Danas, con el agua a otro lado
Por lo demás, que se despidan las danas y no nos visite ninguna más. Eso, fíjense, del citado con respeto. No escribo que es el Señor de las Tormentas, pero cosa así. Claro que en Valencia una jueza, la de Catarroja creo, le ha devaluado de la divinidad, y trabaja para que el auténtico cabecilla de las hecatombes sea Núñez Feijóo, ya que se han cargado a su escudero Mazón, un tipo ingenuo que nunca supo adaptarse a este adagio: en España, los tonteras pagan más y más rápido que los sinvergüenzas. Por eso, que no regresen más las Danas es nuestro deseo, porque en el Levante español ya ni cabe una gota más. Tampoco desaprensivos tipo Sánchez, la ministra fugitiva Ribera o la delegada, comisaria política, del Gobierno en Valencia que dirige la cheka de la Región.
Berlanga: «¡Todos a la cárcel!»
Otro deseo formidable es que la «famiglia» del puño y la rosa se reúna este año en cualquier aposento carcelario de su elección. Si hay que aligerar de chorizos las cárceles, que se haga y rápido. Los hay que ya están en ellas compartiendo celda y pedos, pero esperan los más importantes miembros de la «famiglia» que han hecho negocios desde un palacio o que se han forrado contando chistorras desde la casa de Pablo Iglesias, el fundador, que de vivir, se volvería ya a morir. Así que, como rodó Berlanga: ¡hala! «¡Todos a la cárcel!».
La monserga de las balizas-paliza
Y de esta panoplia de deseos, convertidos en noticias deseables, no se puede excluir la figura oronda de Père Navarro, ese catalán que nos quiere salvar ahora inventándose las balizas-paliza. Lo suyo es que se vuelva a Cataluña, fundamentalmente a su pueblo, Tarrasa (para él, Terrasa) a poner semáforos en el Carrer Major, donde le recibirán a garrotazos. Ahora nos amenaza, no se sabe si con las V16 o las 17 que tienen inicial de bombas. Algo es seguro; con su concesión alguien se pondrá las botas. Atención a los Cerdán. Gran noticia si el artilugio se retira de nuestros caminos.
Prensa libre sin el «Chupaíto», ni Bolaños
No nos podemos olvidar en esta serie de echar nuestro cuarto a espaldas para exigir que el Creador proteja una de sus grandes proclamas: la libertad. Prensa libre y que nos dejen trabajar. Nos están machacando sin piedad desde el Gobierno totalitario, nos maltratan con su Hacienda robaperas y también desde la televisión oficial, que tal parece el órgano de difusión de Goebbels del que sin duda el llamado «Chupaíto», presidente de la cosa-Casa, tiene aprendidas sus malas artes. Por eso, el deseo para este 2026 que empieza es que nos dejen en paz y que Sánchez y su mozo de espadas, Bolaños, se dediquen no a asesinar la libertad, sino a jugar a la petanca por ver si alguna bola se escapa y se desliza por sus bajos vientres.
Maduro fuera, pero a España no
Por ahí fuera hay que expresar un deseo urgente: que Trump termine con Maduro y con todos los españoles que le han reído la gracia caribeña, por ejemplo el sin par Zapatero que, de indigente intelectual, ha pasado a convertirse en millonario caraqueño. Para tonto, yo. Y ¡por Dios!, tenednos en cuenta: si Trump acaba con el siniestro conductor de guaguas, que no nos lo facture aquí como si se tratara del Trujillo de los cincuenta. La noticia buena sería esta: Trump derriba a Maduro y el tal se va a hacer puñetas. No hay que especificar destino.
Y el buen rey Juan Carlos a España
Y ya que nos andamos por los mundos, el deseo que más complacería a millones de españoles es que nuestro buen Rey, Felipe VI, capeara aún mejor las trampas que le tiende la izquierda y, de paso, impusiera la intención que todo buen hijo debe tener con su padre; a saber, que éste, si ha de morirse pronto según reza la cronología, que lo haga en su sitio: España. El deseo debe convertirse en noticia cuando llegue el caso, pero ni un minuto más fuera de su país al que Él, nuestro buen rey Juan Carlos I, puso en el mapa. Justo lo que ahora no le dejan hacer a su sucesor.
Las Cortes abiertas a pesar de Sánchez
Del Parlamento, ¿qué decir? Está cerrado a cal y canto porque el autócrata ha decidido que se puede gobernar sin su control. O sea, una pirueta totalitaria, No es de esperar que la dona balear(esta también es letal) Armengol se someta al Derecho y obligue a su colega a llevar leyes a la cámara, cosa que, según ha advertido la teresiana portavoz navarra, no piensan hacer en absoluto. La buena noticia, convertida en deseo, es que, de nuevo, en este azotado país, el Parlamento sirviera para algo, por ejemplo, una indispensable moción de censura.
Un invento diabólico: la Inteligencia Artificial
Y para todos: que nos expliquen de buena fuente qué va a ser de nosotros con este invento diabólico de la Inteligencia Artificial, que lo es más que la leche en polvo, pero que, a diferencia de esta, que solo envenenaba niño a niño, puede terminar incluso metamorfoseando la Humanidad y convirtiéndola en una serie de robots todavía más feos e inútiles que los chinos que fabrica el comunismo. ¿Qué les parece a ustedes que la IA acabe con ingenios como Cela o con sabios como Ochoa? Pues estamos a punto de esa tragedia.
Feliz año para todos, menos… supongan
Fin para todos: como el cronista es más clásico (ahora se dice «vintage») que el mecanismo de un imperdible, el deseo es que, tal y como estamos, feliz año nuevo. Vamos a empeñarnos en sobrevivir porque es lo que más le puede jorobar al ciclista de la Moncloa. Claro está que para conseguirlo, es básico que este avezado «sportsman» no vuelva de Andorra. Que el obispo de la Seo de Urgel le deje la tiara y el oficio de copríncipe. De este modo estará más cerca de su aspiración: el trono, así no tendrá que guindárselo a Felipe VI. Que en eso está.
