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Fugas del erario

UGT y CCOO también reciben dinero público para cooperación internacional

Los dos sindicatos obtienen multitud de subvenciones bajo los más diversos justificantes

UGT y CCOO también reciben dinero público para cooperación internacional

El secretario general de la UGT, Pepe Álvarez (i) y el secretario general de CCOO, Unai Sordo. | Fernando Sánchez (EP)

Los sindicatos generalistas más representativos (UGT y CCOO) han reducido su nivel reivindicativo hasta situarlo prácticamente en cero. Desde la llegada a La Moncloa de Pedro Sánchez se ha producido un silencio cómplice ante todas sus políticas de estos agentes sociales, incluso a pesar de que muchas de esas políticas han sido contrarias a la supuesta filosofía o ideología de estos entes.

Lo que nunca ha faltado, y de hecho ha crecido, es la financiación pública de estos organismos que dicen representar a los trabajadores. Prueba de ello son los disparatados justificantes que usa el Gobierno para otorgar algunas subvenciones a UGT y CCOO. Sirva este artículo como ejemplo de tal aseveración.

Vemos cómo en enero de este mismo año se han otorgado dos subvenciones, una a cada sindicato, para supuesta cooperación internacional. El emisor, o ente pagador, es la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Las cantidades otorgadas a cada uno de los sindicatos son idénticas: 30.000 euros, y el tenor literal del motivo justificante es el siguiente: «Resolución por la que se acuerda la concesión directa de una subvención para la cooperación internacional al desarrollo sostenible a la UGT», y otra exactamente igual para CCOO.

En el caso de UGT, ha institucionalizado tanto las diversas subvenciones dinerarias sin contraprestación que recibe, que incluso ha creado órganos y puestos dentro de su estructura para justificar el dinero público percibido. Dispone de un secretario de Política Internacional que cobra y dedica su labor —sea la que sea— a proclamar que la «cooperación sindical es básica para el desarrollo sostenible».

Comisiones Obreras, por su parte, celebra periódicamente simposios o charlas en las que se muestra «sensible» y organiza visitas a exposiciones para concienciar sobre la importancia de la cooperación internacional. En su caso, parece que tiran más del sentimentalismo que del wokismo puro, aunque el resultado práctico es prácticamente el mismo: la nada.

Veamos otros ejemplos de subvenciones dinerarias sin contraprestación que reciben los sindicatos UGT y CCOO:

  • UGT: 159.963 euros en octubre de 2025, otorgados por el Instituto de las Mujeres, para la «negociación, elaboración, implantación y seguimiento de los planes de igualdad».
  • UGT: 1.042.167 euros otorgados por el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz para «compensar económicamente por su participación en los órganos consultivos. Ejercicio 2025».
  • CCOO: 165.036 euros en octubre de 2025 del Instituto de las Mujeres para el mismo concepto que UGT.
  • CCOO: 26.188 euros en 2025, otorgados por el Ministerio de Juventud e Infancia, para el «mantenimiento y funcionamiento de asociaciones juveniles, organizaciones juveniles y entidades prestadoras de servicios a la juventud de ámbito estatal».

Hay decenas de partidas similares, de cuantías diversas, que muestran con claridad que tanto UGT como CCOO son maquinarias dependientes de lo público, con una ideología evidentemente afín al partido que gobierna. Es cierto que estas partidas, consideradas de forma aislada, pueden parecer anecdóticas, pero el grueso de la financiación de estas megaempresas llamadas sindicatos mayoritarios procede del Estado, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos, además de las cuotas de sus afiliados (sorprende, dicho sea de paso, que sigan contando con tantos).

Entre 2020 y 2024, UGT y CCOO habrían recibido casi 400 millones de euros en subvenciones públicas procedentes de todas las administraciones. Esto supone un crecimiento continuado de la financiación de quienes nacieron para exigir derechos y luchar por el bienestar de los trabajadores, trabajadores que hoy están más precarizados que nunca.

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