The Objective
Montanoscopia

Machado, Iglesias y algunos risibles zoquetes

«Son muy graciosos los poderosos y los ricos, con frecuencia ansiosos de valores que su poder y riqueza refutan»

Machado, Iglesias y algunos risibles zoquetes

Trump recibe el Nobel de la Paz de Machado.

1. Premios Zenda: penosísima la sumisión de la Literatura al establishment. Hay que tener estómago para compartir espacio con el ministro The Puentete, ariete degradante del degradante sanchismo. Con lo de «la Literatura» he dicho un sofisma para redondear la frase. No existe una Literatura platónica, como entidad independiente y pura. No hay más literatura que la que hacen los literatos, esos que menean el culito ante el Poder, a ver si este tiene a bien enchufársela, con la ilusión de que se derramen unos eurillos en el proceso. Reconozco que no deja de ser igualmente sofístico este cuadro. Pero detrás de todo ello hay algo sólido: si me aficioné a leer, y luego a escribir, fue para escapar de los sitios (físicos y mentales) en que pudiera haber un ministrete.

2. Maravillosa performance de María Corina Machado entregándole la medalla de su Nobel de la Paz a Donald Trump. Gesto que la fortalece a ella y lo debilita a él, aunque él tenga la fuerza. En términos morales, el Nobel ya sin medalla se aquilata en Machado, mientras que la medalla se vuelve chatarra en manos de Trump. Son muy graciosos los poderosos y los ricos, con frecuencia ansiosos de valores que su poder y riqueza refutan.

3. Ya definí lo de Juan Manuel de Prada como «medievalismo podemita». Ahora escribe a favor de la masacre de mujeres iraníes (como mal menor: le encuentra asidero bíblico) porque los ayatolás le han dedicado una estación de metro a la Virgen María «con relieves y murales en las paredes de una rara delicadeza».

4. Mi interés vital por Julio Iglesias duró lo que mi lectura de la biografía que le consagró Ignacio Peyró en Libros del Asteroide. Fue para mí un personaje levantado con su prosa. Luego ha seguido la vida y de ello ni la editorial ni el autor son responsables. De ahí que fuera torpe y absurdo el comunicado sobre futuras ediciones corregidas después de las acusaciones contra el cantante. El libro debe quedarse como está, como una cápsula deliciosa de ligereza. Son los lectores quienes, si acaso, pueden añadirle desde fuera esta reflexión borgiana: «Todo poema, con el tiempo, es una elegía».

5. ¿Cómo ha podido el cine español perpetrar una película como Rondallas? El director ha contado que fue un encargo del productor. ¡Un productor encargando una película sobre grupos regionales! Con trasfondo humano, eso sí. En realidad, Rondallas es la culminación del cine español: los grupos regionales son las tunas bendecidas por el nacionalismo, que es el incuestionado dogma religioso de nuestro Estado laico. O sea, los grupos regionales son la tuna incuestionada. Otro más de los flecos franquistas vigentes, con su semilla sembrada de «coros y danzas» hoy blindada por el nacionalismo. Si se le añade el mencionado trasfondo humano, ya tenemos el cine español en pleno.

6. Pedí en un tuit no ser jamás uno de esos risibles zoquetes que se habían puesto Al final de la escapada para ver después Nouvelle vague. En ese instante yo me había puesto Al final de la escapada para ver después Nouvelle vague. Twitter me lo he tomado siempre para estos juegos, con frecuencia irónicos; y, por supuesto, contra acusicas y campanudos. En Twitter me ejercito en el carnaval, simplemente. Y para desatar, yo que soy un mar de dudas (corrosivas de mí mismo no se pueden imaginar hasta qué extremos), «opiniones contundentes» a lo Nabokov, ya que me gusta y hace gracia esa retórica. El enemigo siempre fue el literalista. De quien es hoy el imperio. Un día de estos te estrangulará con tus propias ironías.

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