The Objective
Hastío y estío

Pilar Alegría y su universidad inexistente

«La exministra vive en una realidad paralela. La resaca que deja el ‘sanchismo presencial’ trae este tipo de secuelas»

Pilar Alegría y su universidad inexistente

La exministra de Educación, Pilar Alegría. | Marta Fernández (Europa Press)

Mi paisana Pilar Alegría nos está dando muchas alegrías a los articulistas desde que es la candidata socialista en las elecciones aragonesas. Verla aplastada por varios familiares donde quien más pena me dio fue el pobre sofá. De esa agresión no se recupera nadie y los achaques quedan para siempre abandonados en un punto limpio. Otro día se puso a bailar como parte de un videojuego donde sólo le acompañaban cuatro o cinco contemporáneos de Pablo Iglesias, no el podemita, sino el fundador del partido socialista, en una sala ya vacía de por sí. La imagen rezumaba tristeza y una soledad acaparadora. 

Pero nuestra Pilar siempre es capaz de dar un paso más allá en la incoherencia, lo absurdo y lo banal a la hora de entender la política en general, y su campaña electoral en particular. Y es que nuestra protagonista, nuestra heroína, que si no existiera no tendríamos cómo inyectarle «alegría» a la tinta de nuestras frases para los artículos, se ha superado. El pasado viernes fue a Teruel a empezar la campaña oficial, y a dejar aún más fríos a los turolenses en este invierno. Ya fue sorprendente que nuestra protagonista confundiera a Nayim, héroe de todo Zaragoza y Aragón con aquel gol glorioso que hizo que el Real Zaragoza ganase la Recopa de Europa en 1995, con un cómico conocido en la zona como es Javier Segarra. El azar quiso que dicho humorista fuera el maestro de ceremonias de un acto del Partido Popular de Aragón donde relató la anécdota y le dijo «ya me podías haber confundido con David Beckham». Confundir a Nayim en Zaragoza y Aragón ya sería razón suficiente como para que nadie la votase.

Pero es que ahora va a Teruel y se inventa lugares que los turolenses desconocían. Está hecha una «Quijote», no es que vea gigantes donde había molinos del viento, es que ve lugares del conocimiento donde no los hay, que ponen muy en duda que ella tenga alguno. Y es que aprovechando su estancia en esa ciudad maravillosa, con unos pueblos igual de extraordinarios y bellos, quiso obsequiarnos con un tuit, que poco después eliminó, de una anécdota que le había pasado aquel día, y que venía acompañada de una fotografía, «Estudié y viví tres años en Teruel. Hoy he podido empezar este primer día de campaña junto a José María, Rafa y Mariví, que fueron mis profesores en la Universidad de Teruel. Un auténtico subidón».

Hace ya bastantes años tuvo repercusión una campaña que intentaba visibilizar una provincia como Teruel, que suele pasar desapercibida en el día a día, y que demandaba una atención que se merece. Aquel «Teruel existe» funcionó muy bien, pero ahora habría que alargarlo un poco más, señora Alegría, «Teruel existe, su universidad no». No sabemos si Pilar confunde universidades con paradores, a Ábalos con otro profesor de «su» universidad. Sí escuchó a esas tres personas que nombra en el tuit lo que le decían, o si directamente se hizo una foto con ellas no teniendo ni idea de quienes eran. 

Pilar Alegría vive en una realidad paralela. La resaca que deja el «sanchismo presencial» trae este tipo de secuelas. Te hace creer que has vivido experiencias que no fueron así, algo que te hace dudar de tu propia existencia y de cómo se ha desarrollado esta. Vivir en un limbo de tres años en la etapa universitaria no es algo tan extraordinario. Muchos universitarios han estudiado y estudian en ciudades que no son la suya. Viven sin una autoridad paterna que evite un descontrol que es más fácil que se dé en esas edades. Muchas fiestas donde hay sustancias como el alcohol u otras, que hacen que la percepción de la realidad, del espacio y del tiempo se disuelvan y confundan. Pero de todas maneras pongo la mano en el fuego a que todos sabían y saben cuál era su universidad y en qué ciudad se encuentra.

Un servidor no está diciendo que estas sean las razones por las que precisamente una exministra de Educación, lo que hace más cómica la noticia al haber llevado esa cartera ministerial, se haya inventado una universidad inexistente. Es el sanchismo, que es algo muchísimo peor, que te hace inventarte algo o adaptar la realidad a algo que se piensa que te va a hacer sacar provecho de ello, aunque por dentro esté vacío de contenido. Una nada poco sustanciosa y caótica. Dicho esto, que Pilar Alegría estudiase en una universidad inexistente explicaría muchas cosas.

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