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Fugas del erario

El Gobierno ha donado 155 millones de euros al Fondo de Adaptación Climática

La Agencia de Cooperación define el fondo como “un mecanismo clave en la arquitectura financiera climática”

El Gobierno ha donado 155 millones de euros al Fondo de Adaptación Climática

Consejo de ministros. | Alberto Ortega (Europa Press)

En un informe reciente, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) certificó que existen fundadas y serias dudas del destino real de más de la mitad de los fondos que se destinaron a cooperación internacional para el desarrollo. Habla la autoridad de más de 6.000 millones de euros bajo duda en el periodo de 2021 a 2023.

En ese sentido, el Gobierno de España presume de ser uno de los países que más dinero público aporta a un ente tan curioso como etéreo. Hablamos del Fondo de Adaptación Climática. 

Este Fondo, creado a partir del Protocolo de Kioto dentro del marco de la ONU y que la propia Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) define como «un mecanismo clave en la arquitectura financiera climática», se dedica a financiar proyectos que tengan las palabras adecuadas para poder recibir dinero. Incluso el propio Fondo ha publicado un folleto para explicar a las entidades cómo acceder a financiación por parte de este instrumento. No se pierdan el concepto: «Arquitectura financiera climática».

Pero vamos a las cifras. Este artículo comenzó por la localización de una reciente y llamativamente alta partida en la Base de Datos Nacional de Subvenciones del Ministerio de Hacienda. Se trata de una Subvención dineraria sin contraprestación del 19 de enero de 2026. El montante son 15.000.000 euros y el título de la convocatoria es «Convocatoria Instrumental. Contribución voluntaria Fondo Adaptación Cambio Climático 2025».

Al parecer, en 2025 la contribución voluntaria del Gobierno de España a este fondo se ha multiplicado, cosa que también sucede con multitud de entes que reciben este tipo de contribuciones de dinero público español. Yo achaco todo este crecimiento en la financiación al mantenimiento de la red de financiación de estos entes tras la salida de EEUU de muchos de ellos. 

En un cómputo más global, España ha donado 155 millones de euros a este Fondo. Sorprende que entre los objetivos de este ente estén:

  • La reducción del riesgo de inundaciones en Pakistán por el derretido de los ríos glaciares. Hay que recordar en este punto la incapacidad del Ejecutivo para emprender las obras del barranco del Poyo en Valencia. 
  • Agricultura y seguridad alimentaria con mejora en los sistemas y técnicas de riego en Mauritania y un sistema de microcrédito en Yibuti. Hay que recordar que aquí, en España, nuestras producciones agrícolas se enfrentan a la desaparición. 
  • Gestión de zonas costeras en Samoa y Jamaica. No hace falta ni comentar los problemas a los que nos enfrentamos en nuestras costas.
  • Gestión de recursos hídricos en Honduras y Mongolia. Pues se me ocurren 200 sitios con problemas de gestión de recursos hídricos en España, sobre todo después del abandono progresivo de este Ejecutivo de presas, embalses y barreras hídricas actuales del que avisan todos los expertos en la materia. 

Se me ocurre que, habida cuenta de que España es uno de los principales benefactores de este Fondo y viendo las notables necesidades que tenemos en todos los campos de acción del mismo, ¿a qué espera dicho Fondo para emprender proyectos de «adaptación al cambio climático» dentro de nuestras fronteras? Por necesidades no va a ser.

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