The Objective
Fotomatón

Instantánea electoral

«En la incontinente Pilar Alegría coincidían el pesimismo de las encuestas y la incapacidad intelectual de la candidata»

Instantánea electoral

Pilar Alegría en un acto en Zaragoza.

Ya hemos llegado el momento de verdad en Aragón. A lo largo de este día se va a decidir el Gobierno de la legislatura que viene. Las encuestas vienen a coincidir en atribuir la victoria al Partido Popular, aunque no suficientemente amplia como para gobernar en solitario. También coinciden en algo que el sentido común del lector habría anticipado por su cuenta y riesgo: que Pilarín Alegría no era la solución para el desencuentro de Pedro Sánchez con el público y finalmente, las entrañas de la oca predicen un aumento sustancial de los votos de Vox.

Esto es en lo único que de verdad coinciden los magreos indecentes a los que José Félix Tezanos somete a las estadísticas que predicen la expresión de los votantes en las urnas. Con dinero público. En lo demás coincide con los demás sondeos, ma non troppo. Admite que el PP puede ganar y que el PSOE puede perder muchos votos. Pueden, pero no es seguro, porque el citado magreo lo perpetra mediante un uso exagerado de la horquilla. En la parte alta de la misma, el PP saca lo mismo que en 2023, con lo que podría ganar un escaño (o perder tres). El PSOE podría perder seis escaños, aunque Tezanos no desprecia la posibilidad de que mantenga los 23 escaños que sacó en las últimas elecciones autonómicas.

Hay ante estas elecciones un factor novedoso, rarísimo, podríamos decir, y es que los socialistas dan por segura la derrota de su candidata. Convengamos en que esto es una rareza. Nunca se había visto antes, por mucho que los cantaran las encuestas y por escasas que fueran las capacidades del aspirante. Y en la incontinente Pilar Alegría coincidían el pesimismo de las encuestas y la incapacidad intelectual de la candidata. Pero aun así, no se había visto nunca canto del cisne como el del PSOE de Aragón. Quizá trate de ponerse la venda antes de la herida, de que todo lo que no sea la más pesimista previsión del CIS, pérdida de seis escaños, suponga un suspiro de alivio: ah, pues lo esperábamos peor. De ahí a la proclamación de la victoria solo hay un paso.

Pero habrá que ocuparse también de la oposición. El popular Azcón ha hecho una campaña razonable, pero como ya pasara en Extremadura, su adversario no era tanto el candidato socialista (candidata en este caso) como el de Vox, que tampoco era Alejandro Nolasco, sino Santiago Abascal, que se ha implicado hasta tal punto también en esta última campaña que ha eclipsado al candidato putativo del partido.

Abascal cree que su razón para estar en política es sustituir a Feijóo en el liderazgo de la derecha española, en lugar de pactar con quien deba para desalojar de la Moncloa al más indigno de sus habitantes. Ya he dejado escrita por aquí alguna vez la analogía de que Vox practica una estrategia maoísta. Ya saben: anteponer la contradicción de primer plano, la URSS, el revisionismo, a la contradicción principal, o sea, el imperialismo norteamericano. De análoga manera, Santiago Abascal se muestra más empeñado en su cruzada contra la derechita cobarde, el PP, que contra la izquierda desvergonzadísima, el PSOE y todo lo que le cuelga.

Tengo gran simpatía personal y alguna admiración hacia varias figuras públicas de Vox, aunque las más prominentes han sido purgadas por la dirección, han caído víctimas de la Revolución Cultural si quieren ustedes: Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Víctor Sánchez del Real, Rocío Monasterio y el último en caer, por ahora, Javier Ortega Smith. Sin olvidar, por supuesto, al protomártir y fundador, Alejo Vidal Quadras.

Del enemigo el consejo y no digamos del amigo. En el caso que nos ocupa, mi tocayo Abascal haría bien en guiarse por las primeras palabras que figuran en las Obras Escogidas de Mao Tse-tung, publicadas en 1951 con la pertinente autorización de la Comisión del Comité Central del Partido Comunista de China para la Publicación de las Obras Escogidas de Mao Tse-tung. Son las siguientes: «¿Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución».

Creo que en esta cuestión principal, Mao tenía razón, y el aspirante a líder máximo de la derecha española, anda un poco desnortado. Haría bien en seguir el consejo del dirigente chino. Tarde o temprano los votantes de la derecha identificarán al responsable de que Sánchez siga parapetado tras su colchón en la Moncloa y le pasará factura.

Publicidad