Barbacid y el cáncer ideológico
«Si Sánchez diera esos 30 millones, España lideraría la lucha contra el cáncer más mortal»

Mariano Barbacid.
Mariano Barbacid es un bioquímico español. Una eminencia de la ciencia que ha dedicado su vida a combatir el cáncer, que acaba de lograr el hito de eliminar por completo el cáncer pancreático en ratones, el tumor más letal que azota a la humanidad. Un experimento de laboratorio, una proeza científica, que podría convertirse en su cura para los humanos si el Ejecutivo de Pedro Sánchez no estuviera más ocupado en malgastar el dinero de todos en caprichos ideológicos. Barbacid, al frente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha pedido 30 millones de euros para iniciar ensayos clínicos en pacientes. Pero el Gobierno mira para otro lado mientras renueva el contrato de David Broncano por 31,5 millones y dos temporadas más de su programa La revuelta en Televisión Española. Algo más prioritario para el sanchismo.
El equipo de Barbacid ha erradicado el cáncer de páncreas en 45 ratones. No se trata de una reducción de su tamaño, sino de una eliminación completa y duradera. Barbacid lo explica de la siguiente manera: «Es un milagro científico, pero necesitamos 30 millones para pasar a los humanos». Podría tardar dos o tres años en probarse, pudiendo salvar muchas vidas: en España mueren 8.000 al año por este tumor. Pero el Gobierno, ese que presume de «progresista», prefiere gastar 31,5 millones en Broncano. Mientras tanto, Barbacid tiene que recurrir a donaciones privadas como la Fundación CRIS Contra el Cáncer, que recaudó 2,3 millones en solo una semana. Algo que debería avergonzar a este indecente Gobierno.
No es la primera vez que este Gobierno infame ignora a los que sufren. Recordemos a los enfermos de ELA, esa esclerosis lateral amiotrófica que condena a una muerte lenta y cruel. En 2020, Sánchez prometió ayudas urgentes: atención 24 horas y prestaciones económicas. Pasaron años de bloqueos, ampliaciones de enmiendas y excusas. La ley ELA se aprobó en octubre de 2024 por unanimidad, pero sin financiación inmediata. Mil pacientes murieron esperando, un dato de las asociaciones que sufren esta enfermedad. Familias arruinadas pagando entre 40.000 y más de 100.000 euros anuales en cuidados privados, mientras el Estado cubría solo el 15%. Finalmente, en octubre de 2025, aprobaron 500 millones para 2025, con prestaciones de hasta 10.000 euros por paciente. Demasiado tarde, pero Sánchez igualmente lo vendió como un éxito personal. Ahora Barbacid le vuelve a dejar en evidencia: ¿30 millones para curar el cáncer o para chistes de un programa en decadencia?
Los derroches absurdos son el pan nuestro de cada día en este Ejecutivo. 20 millones en un «observatorio de la diversidad» que básicamente reparte subvenciones a asociaciones afines. 15 millones en campañas de «igualdad» que incluyen talleres de «desconstrucción del patriarcado» en escuelas. 50 millones anuales en cooperación internacional para «empoderar mujeres en África». Podría seguir poniendo ejemplos, pero necesitaría la extensión de una novela, y esto debe ser un artículo. Derrochar en absurdeces, mientras la ciencia mendiga. Este Gobierno prefiere el postureo ideológico al progreso real.
Algunos referentes de la izquierda mediática han salido en tromba a defender a su amo. El País con un artículo titulado La verdadera historia detrás de la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas de Mariano Barbacid. Critica que Barbacid genere «falsas esperanzas». Dice que más de 100 pacientes han escrito al CNIO desesperados, que algunos hasta acuden a la puerta. Acusa a Barbacid de conflicto de intereses por patentar la terapia y fundar Vega Oncotargets, y niega que sea «la primera terapia efectiva», pues es solo en ratones sin metástasis. Barbacid nunca prometió una cura inmediata. Explicó que es un avance prometedor, no un milagro. El conflicto de intereses es transparente, patente para desarrollar los fármacos, no para enriquecerse personalmente. Es el primer tratamiento que elimina tumores completos en estados avanzados. Ignorarlo es minimizar un hito para tapar la inacción gubernamental, que recortó un 25% la financiación al CNIO este año.
Algo similar han hecho en Eldiario.es, con un artículo titulado Preocupación por las expectativas creadas por Barbacid sobre el cáncer de páncreas: «El anuncio se ha salido de madre». Destaca que hay avalanchas de consultas en los centros, critica que se diga que es la cura a la enfermedad y que puede no funcionar con los humanos. Acusa de haber comunicado mal el supuesto avance. Es fácil rebatir lo que se dice. Barbacid enfatizó que había que ser prudente: «necesitamos ensayos clínicos». Las expectativas surgen porque es un avance real en un cáncer con un 95% de mortalidad. Criticar la manera de comunicar la noticia es una excusa para desviar el foco de un Gobierno sin razones para no financiar un avance científico tan importante.
Barbacid no solo combate el cáncer fisiológico, sino que saca al exterior el ideológico. Un Gobierno que prioriza su propaganda para perpetuarse en el poder, antes que ayudar a que la esperanza siga teniendo sentido en unos ciudadanos que sufren una enfermedad tan grave. Una izquierda mediática que ataca de forma furibunda a quien incomoda a su amado líder. Si Sánchez diera esos 30 millones, España lideraría la lucha contra el cáncer más mortal. Pero el presidente prefiere invertirlo todo en que el tumor que más daño hace a España, el sanchismo, siga enquistándose en nuestra piel de toro.
