The Objective
Fugas del erario

España envió en 2025 casi un millón a Etiopía para bambú y café con enfoque de género

España destina 4.000 millones de euros públicos al año a la cooperación internacional

España envió en 2025 casi un millón a Etiopía para bambú y café con enfoque de género

Una mujer trabaja el bambú en Etiopía. | Michael Tewelde (Xinhua News)

Nuestro instrumento público de cooperación para el desarrollo está desatado. Desde que Donald Trump redujo casi a la nada su agencia de cooperación internacional para el desarrollo (United States Agency for International Development), el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha subido un escalón en la cantidad y dotación económica de las partidas destinadas a este menester.

Poco parece importarle el evidente descontrol que la propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha certificado en uno de sus últimos informes. En los constantes análisis que hago con ánimo auditor de la actividad de cooperación —les recuerdo que destinamos más de 4.000 millones de euros públicos al año— he venido notando un considerable aumento en el número de partidas y en su cuantía.

En esta tesitura he podido identificar dos curiosas partidas muy recientes con destino a Etiopía, y me gustaría informarles de ellas. Hablamos de una partida de 790.000 euros del 28 de noviembre de 2025 destinada presuntamente a Etiopía de este menester (es literal de la convocatoria):

«Convocatoria Instrumental Protec Etiopía 2025. Promoción de la economía circular basada en el bambú para la creación de empleo, el desarrollo económico, la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo en Etiopía y Mozambique».

El ente premiado por esta cuantiosa subvención dineraria sin contraprestación es la Organización Internacional del Bambú y el Ratán (International Bamboo and Rattan Organization). Llámenme osado, pero me atrevo a asegurar que los etíopes no están muy preocupados por la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo; bastantes problemas tienen con poder comer y beber a diario. Echando un vistazo al ente que presuntamente ha recibido el dinero, puedo ver que es una organización internacional que recibe dinero de muchos países y que, según su propia información, se define como una «Red internacional del Bambú y el Ratán. BioCarbón Bambú, optimización de residuos para generar bioeconomía rural». La información se centra mucho en Perú y, eso sí, es todo muy «bio».

La segunda partida de la que quería hablarles es otra del mismo programa de cooperación (Protec Etiopía). Tiene una dotación económica de 350.000 euros, otorgados bajo la fórmula jurídica de subvención dineraria sin contraprestación, y en esta ocasión tiene al café etíope como motivo y presunto destinatario. No es la primera vez que el café etíope sirve como coartada a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo para donar a entes públicos y privados notables cantidades de dinero público. Esta convocatoria se define literalmente así:

«Convocatoria Instrumental Protec 2025 Etiopía 2025. Ampliación de las innovaciones sensibles al género y al clima para lograr medios de vida sostenibles en el cultivo del café en las zonas de Jimma e Ilu Ababora».

El ente premiado es el Ethiopian Institute for Agricultural Research (Instituto Etíope de Investigación Agraria). Esta organización cuasipública, pues es un ente que proporciona asesoramiento al Gobierno etíope, parece dedicarse a las «tecnologías agrícolas competitivas».

Es necesario primero analizar el texto de la convocatoria. Nos hemos gastado 350.000 euros públicos supuestamente en innovaciones sensibles al género y al clima para la sostenibilidad de la producción del café. Lean la última frase otra vez. ¿Adivinan en qué? Yo tampoco.

En otro orden de cosas, pero relacionado estrechamente con el país destinatario de estas partidas, hay que identificar la situación de inestabilidad política tras la guerra de Tigray y la tesitura de corrupción establecida como problema endémico, sobre todo en la distribución de tierras y la agricultura. Siendo así las cosas, hemos de poner en cuarentena cada euro que se destine a instituciones públicas o privadas de aquel país. Eso no significa que no pueda ayudarse; significa que sería interesante mantener los servicios públicos españoles en un orden de coherencia con los impuestos que se pagan y, una vez esto suceda, ayudar a los demás estableciendo controles estrictos y obligatorios, algo que en cooperación, hoy por hoy, es una quimera.

Publicidad