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Consuelo, movida en la foto

«Esta mujer sufre un equilibrio intelectual intermitente que no le permite ver las cosas con un mínimo de ecuanimidad»

Consuelo, movida en la foto

Consuelo Ordóñez. | EP

Conocí a Almudena Blanco Martín cuando era apenas una adolescente, pocos meses después de que ETA rompiera la tregua del 98 con el asesinato de su padre, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco García.

Almudena Blanco se ha sentido ofendida, y con razón, por el errático comportamiento de Consuelo Ordóñez, que se había indignado, y con razón, por el régimen de semilibertad del que goza uno de los asesinos de su hermano Gregorio, Juan Ramón Karasatorre y que la presidenta de Covite ha calificado, también con razón, de amnistía encubierta. Y Almudena la ha interpelado en X: «No le pareció tan terrible cuando el Gobierno vasco dejó salir de prisión al difunto etarra Iván Apaolaza (uno de los asesinos de mi padre). Alegaban desde Covite que se había desvinculado de la banda y que había pedido perdón. Como si eso tuviera que ser razón suficiente…». Iván Apaolaza Sancho había sido condenado a 123 años por la Audiencia Nacional, en sentencia ratificada por la Sala 2ª del Tribunal Supremo en junio de 2015.

Últimamente, había tenido desencuentros muy notables con esta mujer, primero por su arremetida irracional contra Cayetana Álvarez de Toledo, a la que exigía cuentas en plan «¿dónde estabas tú cuando ETA nos mataba tanto?». Era fácil hacer la cuenta: en los tres años más cruentos de la historia de ETA, 1978, 1979 y 1980, Cayetana tenía entre cuatro y seis años. Con más sinrazón si cabe, arremetió contra la presidenta de la Comunidad de Madrid: «Sufrí el odio de la izquierda abertzale. Ahora y con mucha más crueldad, el vuestro, el de la derecha abertzale».

Esta mujer, que ha mostrado arrojo en no pocas ocasiones, sufre un equilibrio intelectual intermitente que no le permite ver las cosas con un mínimo de ecuanimidad. Siempre se las arregla para meter en la ecuación del terrorismo al PP. Ella misma fue candidata por el PP al Senado en las generales de 1996.

El último despropósito en materia de medidas de gracia para los terroristas presos: «Sin ánimo de politizar, los pocos [presos] que quedan ahora los están [está] excarcelando fraudulentamente el Gobierno vasco. Del resto se encargó [encargaron] principalmente Rajoy y Aznar en su momento». Y vuelta otra vez la burra al trigo, repite la tontería en la que han abundado Gorka Landaburu y la opinión de la prensa sincopada, así como cargos de todo pelaje del partido que gobierna. Vuelven a salir los 105 presos que acercó Aznar, etc.

Observe el lector la atribución de culpas. El culpable actual es el Gobierno vasco, sin precisar que la autora de la bellaquería es la consejera de Justicia, la socialista Mª Jesús San José, y que lo hace por mandato del ministro del Interior, para quien no guarda reproche. Fernando Grande-Marlaska es el responsable del acercamiento al País Vasco de dos de los asesinos de Gregorio, Juan Ramón Karasatorre y Xabier García Gaztelu, Txapote, que debe militar en el Partido Popular. El acercamiento de este último no estuvo tan mal en su opinión: En su día valoró que el acercamiento de Txapote se hizo con «transparencia» hacia las víctimas. Oyéndola, parecería que su hermano hubiera militado en Batasuna y lo hubiera asesinado el PP.

Es verdad que Jaime Mayor Oreja acercó presos, pero Consuelo y todos los que proclaman el acercamiento deberían saber el cómo y el porqué. El Gobierno de Aznar recibió dos mandatos del Congreso de los Diputados que se lo exigió por unanimidad durante la tregua de Lizarra. El primero fue el 10 de noviembre de 1998, apenas dos meses después de que ETA declarara su tregua, y fue por una iniciativa parlamentaria de Izquierda Unida, defendida por Rosa Aguilar.

Después de ese pleno, entre noviembre y diciembre, el Ministerio acercó presos, una parte significativa de los cuales cumplían condena en Canarias y Ceuta y Melilla y fueron trasladados a cárceles andaluzas: El Puerto de Santa María, Algeciras y Almería. Creo que algunos también a Sevilla. El PNV y EA presentaron otra iniciativa, con el apoyo del PSOE, reclamando más acercamientos. El pleno tuvo lugar el 15 de junio de 1999, a instancias del PNV y EA, apoyada por el PSOE, que opinaban que el Gobierno no se había mostrado diligente en la materia.

Finalmente, Instituciones Penitenciarias, Mayor Oreja, movió 105 reclusos etarras. Esto lo hizo en septiembre de 1999. Es preciso hacer notar que cuando se produjeron esos traslados, ETA ya había decidido romper la tregua y se lo había comunicado al PNV y EA entre junio y julio. Lo anunció urbi et orbi en noviembre y en enero volvió a matar, en esta ocasión al teniente coronel Blanco, el padre de Almudena.

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