El león rugió con furia épica
El régimen islamista se tambalea ante una campaña que puede durar entre una y cuatro semanas

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. | EP
Una decisión estratégica fue adoptada en la madrugada del pasado 28 de febrero, cuando el gobierno de Israel compartió con el de Estados Unidos (EEUU) que esa mañana se iba a celebrar una reunión de la dirigencia del régimen iraní. El líder supremo de Irán, el ayatolá Jameini, convocó en su palacio de Teherán al ministro de Defensa, al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, al jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y a otros 40 máximos responsables iraníes.
La convocatoria se realizó para un sábado, con la esperanza de que, al celebrarse en mitad del Sabbat judío, previo a la fiesta de Purim, del 2 al 3 de marzo de este año, Israel no ejecutara ningún ataque contra Irán. Aquel fue un error del destino, ya que Purim es una celebración en recuerdo de la reina Ester de Persia, con quien el rey Asuero se casó en el siglo IV a.C., sin saber que era judía, tras la muerte de la reina anterior y tras un concurso de candidatas jóvenes y bellas.
El primer ministro del rey, Haman, odiaba a la inmensa población judía que habitaba el imperio persa y, ante la negativa de su líder, Mordechai, primo de Ester, a someterse, convenció al rey para que exterminara a todos los judíos. La reina Ester reveló su judaísmo al rey, quien ahorcó a Haman, nombró a Mordechai su primer ministro y promulgó un edicto que reconocía el derecho de los judíos a defenderse de sus enemigos.
La apertura del plan activado por EEUU, operación Furia Épica, e Israel, operación León Rugiente, continuadora de la denominada León Rampante, en julio de 2025, consistía en un ataque de «coordinación de impacto simultáneo» o Time on Target, en inglés.
Los satélites estadounidenses insertaron información y datos falsos en los radares iraníes, mediante métodos de guerra electrónica y operaciones cibernéticas, de tal forma que, desde el espacio hasta el terreno de combate, las defensas iraníes quedaron cegadas.
Diez destructores estadounidenses de los dos grupos de combate desplegados en el Mediterráneo, Lincoln, y en el Arábigo, Ford, lanzaron misiles subsónicos Tomahawk, que volaron sin ser detectados por los radares iraníes y acabaron con sus defensas antiaéreas.
Esto abrió un corredor aéreo para que los aviones de la Fuerza Aérea israelí ejecutaran tres oleadas sobre el territorio iraní.
La primera acabó con las instalaciones de radares, las defensas antiaéreas terrestres y sus cuarteles generales; la segunda degradó el sistema de misiles balísticos; y la tercera aniquiló las instalaciones fabriles de la industria militar. Más de 30 objetivos fueron atacados el sábado 28 de febrero de 2026, mientras el régimen islamista se tambalea ante una campaña que puede durar entre una y cuatro semanas.
Más de 30 objetivos fueron atacados el sábado 28 de febrero de 2026, mientras el régimen islamista se tambalea ante una campaña que puede durar entre una y cuatro semanas.
