The Objective
La semana por delante

Protagonistas de la gran convulsión nacional

«España está ahora mismo ‘on fire’ y lo peor es que la sociedad no reacciona, lo da todo como cercano a la normalidad»

Protagonistas de la gran convulsión nacional

Pedro Sánchez y Begoña Gómez en Pekin. | EP

Semana cubierta de episodios, previsibles e imprevisibles, que configuran una realidad nacional próxima a la convulsión. España está ahora mismo on fire y lo peor es que la sociedad no reacciona, lo da todo como cercano a la normalidad. Hoy recogemos al menos trece episodios para esta semana que, en cualquier país del mundo civilizado, articularían una crisis institucional sin precedentes. Vamos con ellos:

Sánchez con los suyos, en Pekín. En plena crisis nacional, con un mundo que parece definitivamente dividido en dos bloques, las democracias liberales y las autocracias iliberales vuelan a la China de la mano de su señora imputada Begoña. Es el tercer viaje en menos de un quinquenio. Es una forma de acreditar que la España de Sánchez está con la ultraizquierda comunista colonizadora. Terrible.

Y, encima, los suyos aquí. Viene a Barcelona lo peor de cada casa iberoamericana. El reducto sólido del Grupo de Puebla, compuesto por presidentes del círculo polarizado sanchista. Aparte de Lula. Debemos destacar la presencia en España del narcopolítico colombiano Petro y la mexicana Sheinbaum, que lleva meses insultando sin descanso a nuestro país. Mayor traición que la de Sánchez no vieron los siglos.

Israel es el enemigo. Falta una raya por cruzar: la ruptura de relaciones con Netanyahu. No somos ni siquiera agradecidos. A la opinión pública española, tan crítica a lo bestia siempre con un Estado democrático como Israel, hay que recordarle cómo en el pasado nos ayudó a combatir decisivamente a ETA. Por ejemplo, en la captura en Bidart de toda la cúpula de la organización terrorista. Sánchez se alinea con Irán, que sigue ahorcando disidentes. 

Corina: que pida visita. La vencedora en las elecciones venezolanas viene a España, donde su anfitriona será la presidenta de Madrid, Díaz Ayuso. ¿La recibirá alguien del Gobierno? No es probable: «Si quiere una visita, que la pida», le han dicho «a lo Sánchez». Él sólo reconoce a su homóloga, la golfa Delcy, que todavía, misterios de Estados Unidos, sigue en el poder. Los venezolanos en España se volcarán estos días en Corina.

Albares, vuelve Torrebruno. Si se realiza una pequeña encuesta entre diplomáticos españoles, la coincidencia es general: es el peor ministro, el más sectario, el más incapaz de todos los que han pululado nunca por Exteriores. Ya se le toma a broma y le apodan ‘Torrebruno’ como aquel mal cantante chusco que llenó la televisión oficial en los sesenta y setenta. Albares es como esas vacas flacas que, en vez de dar leche, dan pena.

De nuevo, Parlamento sin psicópata. Como el individuo está en Pekín estrechando lazos con los comunistas herederos de Mao, no comparecerá tampoco esta semana en el Parlamento en la correspondiente sesión de control, donde la gran expectativa es cómo sustituye el Cuerpo (al suelo que vienen los nuestros) a la andaluza Montero, que, por donde va, siempre llena el suelo de crisis. La última en Cádiz, donde se ha enfrentado con todo el PSOE regional.

Extremadura, ¿elecciones bis? Así están las cosas para esta semana. Ya no hay más plazos. O el PP se somete al chantaje insoportable de los chicos/as de Abascal o de nuevo los extremeños irán a las urnas. Un pronóstico: si por fin, a la desesperada, hay acuerdo de coalición, Vox lo romperá al día siguiente, ellos están en el asalto al tren popular, no en subirse democráticamente a él. Los de la bencina, Ariza, Kiko Méndez… siguen incendiando la derecha española.

Caso Sánchez. ¿Por qué los llaman caso Mascarillas o Abalos? ¡Qué va! Es el caso Sánchez, el que está dilucidándose entre risas contenidas en el Tribunal Supremo; conociendo a alguno de sus magistrados, se puede afirmar lo siguiente: ellos no saben qué hacer: si contener la hilaridad o la indignación. De cualquier manera, se puede decir lo siguiente: no les gusta que les choteen con historias de cama o de sujetos sobrecogedores. A Sánchez no le está saliendo bien el juicio.

Segoviano, a favor de obra. Así se apellida la magistrada del Tribunal Constitucional que va a preparar el indulto del delincuente García Ortiz. Segoviano fue la señora embravecida de pasión que le mandó un beso de complicidad a su amigo cuando se vio comprometido en el escándalo de revelaciones de secretos. No habrá sorpresas. Segoviano, junto con Pumpido, sentenciará, a partir de hoy, que García Ortiz era realmente un ejemplar servidor de la Justicia. Asco.

Guernica no fue un bombardeo. La historia más incógnita es que Pablo Picasso pintó el cuadro no en recuerdo del bombardeo por la Cóndor de Guernica; no, fue un homenaje a su amigo, el torero Ignacio Sánchez Mejías, muerto en el ruedo, al que también cantó Lorca. De ahí, sin ir más lejos, la imagen del toro feroz barrenando en el cuadro. Se han inventado probablemente una historieta. Picasso no supo siquiera dónde se encontraba la villa vasca.

Síganla: Montserrat Lluis. Poco se habla de ella, pero figura en el frontispicio de todas las negociaciones de Vox para el acoso y derribo del Partido Popular. Entre los militantes antiguos no hay duda: esta periodista, tan rebotada, es apodada como ‘La monja alférez’ y a fe que cumple con la definición; que se lo digan a una de sus víctimas, el murciano Antelo, al que descabalgó sin que se le revolviera la permanente.

Aborto, un contraderecho. De tapadillo, como hace este Gobierno con las operaciones más perdidas, el dúo Sánchez-Bolaños está intentando colocar por el agujero de las cloacas más repulsivas un nuevo derecho; el derecho a matar, que no otra cosa es la integración del aborto en la Constitución. A Sánchez el aborto le importa realmente un higa; lo utiliza como cortina de humo para tapar su insufrible ‘no a la guerra’.

Inmigrantes a gogó. Este martes, medio millón de inmigrantes sin calificar obtendrán de las Cortes su regularización a lo bestia. Nadie sabe de dónde han venido, qué edad tienen y si España es solo plaza de tránsito. Sánchez les sitúa en la normalidad como primer paso, ya lo verán, para una posterior nacionalización. La Unión Europea está que trina, pero a este sujeto le da igual. Ha roto con los usos y costumbres democráticos pactados.

Operación Rufián. Son tan tontos algunos militantes de la ultraizquierda nacional que creen que Rufián va a sacrificar su militancia independentista para construir una operación política en toda España. No, lo hace porque se le ha quedado corta Santa Coloma de Gramanet y porque en Madrid se encuentra muy a gustito con su novia vascongada. Eso se llama colocar puentes entre los hombres y tierras de España. Como Franco. No hay más verdad.

Y fin: quédense con esto. Todos estos protagonistas engordan una situación convulsa nacional en la que solo sobresale la anormalidad. Este es un país irregular que vive una situación excepcional más grave que todas las guerras carlistas del XIX. ¿O no se han dado cuenta de ello? 

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