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Sanidad

Sanidad intenta aplacar a los médicos tras sus polémicas propuestas para el Estatuto Marco

Los facultativos rechazan «radicalmente» las medidas del ministerio y hablan de un «ataque intolerable a la profesión»

Sanidad intenta aplacar a los médicos tras sus polémicas propuestas para el Estatuto Marco

Mónica García, ministra de Sanidad. | EP.

El colectivo médico ha estallado contra el Ministerio de Sanidad tras filtrarse el borrador de la reforma del Estatuto Marco del Sistema Nacional de Salud, la ‘Carta Magna’ de los sanitarios, con propuestas que los propios facultativos han calificado de «medidas antisociales» y «contrarias a los derechos laborales». Tras un fin de semana de revuelo donde hay quienes han pedido incluso que se convoque una huelga general si esas medidas llegan a implantarse, el departamento de Mónica García intenta calmar las aguas y asegura que cambiará «lo que sea necesario» en el entorno de la negociación, que comenzará este próximo miércoles.

Así lo ha transmitido a THE OBJECTIVE un portavoz del Ministerio de Sanidad: «Las medidas no son solo del Ministerio. Son de un documento trabajado previamente también con los sindicatos. Ahora se está viendo en su conjunto. Se cambiará lo que sea necesario en el entorno de la negociación», aseguran, recordando que después tendrá que pasar por el Congreso de los Diputados.

«Se están dando por hecho [determinadas medidas] cuando no es así», insiste a este medio el departamento de Sanidad, que asegura que su voluntad es llegar a un acuerdo con los sindicatos. Por su parte, el sindicato médico CESM, que forma parte de estas negociaciones con Sanidad, se opone «radicalmente» al borrador del Estatuto Marco y habla de «atropello inadmisible contra los médicos y la profesión médica».

Su secretario general, Víctor Pedrera, se pronuncia en este medio sobre dos de las medidas más controvertidas contempladas en el borrador: el veto a los jefes de servicios para trabajar en la sanidad pública y privada y la reducción de las guardias médicas de 24 a 17 horas recuperando las horas no trabajadas. El doctor Pedrera define estas medidas como «un retroceso» que va a provocar una pérdida de «derechos laborales, sociales y de la conciliación».

Además de estas dos medidas, el borrador de Sanidad también contempla el A1 para las enfermeras, pero no reconoce a los médicos el grupo A1 Plus como solicitan; no reconoce tampoco las horas de guardia trabajadas a efectos de jubilación; elimina las horas de descanso reconocidas al resto de los trabajadores; ignora los límites establecidos por los derechos fundamentales relativos a la salud y la prevención de riesgos laborales; mantiene la imposición de guardias obligatorias a todo el colectivo médico; restringe el derecho a la reducción de jornada y plantea que los médicos con formación MIR no puedan compatibilizar su trabajo en la sanidad pública con la privada durante los cinco primeros años de vinculación al Sistema Nacional de Salud.

Los médicos dicen «no» a Mónica García

Un conjunto de propuestas que no han sentado nada bien al colectivo médico. Los sindicatos médicos de Madrid (Amyts), Cataluña (Metges de Catalunya) y País Vasco (SME) han rechazado de manera conjunta el borrador del Estatuto Marco propuesto por el departamento de García, al tiempo que consideran que el camino pasa por un convenio propio para los facultativos: «En lugar de ofrecer una mejora inequívoca de las condiciones de trabajo para que la sanidad pública sea el ámbito profesional de referencia y polo de atracción de talento, el Ministerio opta por la imposición, la prohibición y las restricciones con el objetivo de tener maniatados a los profesionales».

El Sindicato Médico Andaluz y el Sindicato Médico de la Región de Murcia también se han pronunciado al respecto, calificando las medidas propuestas de un «ataque intolerable a la profesión médica». El primero hace un triple llamamiento: «Al Ministerio, para que retire este borrador de forma inmediata; al colectivo médico, para que se movilice con la firmeza que exige un ataque tan injustificado y frontal a nuestra profesión; y a la población, para que no consienta que los prejuicios y el sectarismo sigan destruyendo nuestra sanidad pública».

Por su parte, Andalucía tacha las propuestas de «incoherentes» y «vergonzosas» y exige al departamento de Mónica García que «retire» el borrador: «Representa claramente una agresión directa a los médicos». «Desde el conocimiento del borrador se ha generado un clima de tensión en el colectivo médico que puede desembocar en un importante conflicto social que generará las acciones que puedan ser oportunas para frenar este despropósito y que este Sindicato apoyará hasta sus últimas consecuencias».

«Filtraciones interesadas»

Ante esta situación, la ministra de Sanidad se ha visto obligada a dar explicaciones. En un vídeo en redes sociales habla ahora de «filtraciones interesadas» y «tergiversaciones de la realidad»: «Filtrar un documento que no está trabajado ni hablado es como sacar a la venta un disco en un primer ensayo, es absurdo».

Con relación a reducir las horas de guardia de 24 a 17 horas, asegura que estas horas «no habrá que devolverlas», en contra de la información publicada en exclusiva en este medio. Sin embargo, el artículo 89 punto 2 del borrador filtrado y elaborado por su propio departamento dice literalmente: «El descanso tras una jornada de guardia no podrá deducirse para el cómputo de la jornada anual».

El secretario general de CESM, Víctor Pedrera, explica: «Con la propuesta de la ministra, los médicos tendrán que descansar obligatoriamente la mañana previa a la guardia y tras la guardia, para no superar las 17 horas. Pero esas horas que deja de trabajar no se les perdona [al no ser deducidas del cómputo de la jornada anual, como señala el borrador del Ministerio]. Las debe, y las tiene que recuperar en sus días de descanso o reduciendo días de libre disposición».

Ahora Mónica García parece recular, y en contra de su propio borrador, dice que «las horas de guardia no habrá que devolverlas». Para ello, propone «computar las horas de guardia o los descansos como horas trabajadas», o con cualquier otra fórmula «que decidamos entre todos».

Donde sí se mantiene firme es en el veto a los jefes de servicios para trabajar en la sanidad pública y privada al mismo tiempo: «Nadie se imagina que alguien pueda trabajar en Coca Cola y en Pepsi a la vez. Sabemos que genera conflicto de interés y malas prácticas que perjudican a nuestro SNS». Para ello, insta a las comunidades autónomas a remunerar «adecuadamente» a sus jefes de servicio.

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