El 90% de los jóvenes en España recurre a la IA para consultas de salud en vez de ir al médico
Uno de cada cuatro españoles reconoce autodiagnosticarse a través de internet, ‘influencers’ o herramientas de IA

Personal sanitario que trabaja con inteligencia artificial. | Freepik
Dos de cada tres españoles reconocen que recurren a la inteligencia artificial para consultar problemas médicos o dolencias relacionadas con la salud. Una proporción que se dispara hasta nueve de cada diez entre los jóvenes de 16 a 19 años, de los cuales más de la mitad admiten hacerlo de manera frecuente y habitual. Así lo recoge el estudio Los peligros del autodiagnóstico digital, elaborado por Línea Directa en colaboración con la Universidad Camilo José Cela (UCJC). El informe revela además que cuatro de cada diez adolescentes acuden a buscadores de internet, influencers o herramientas de IA antes de pedir cita con un profesional sanitario, lo que consolida el papel del llamado «doctor digital» como primera opción de consulta para una parte muy significativa de la población joven.
Durante la presentación del estudio, Ruth Castillo, profesora de la UCJC, doctora en Psicología y experta en Inteligencia Emocional, explicó que la disponibilidad, la rapidez y la inmediatez son los principales factores que impulsan el uso de estas herramientas. A ello se suma una percepción de mayor privacidad: «Los jóvenes de entre 16 y 34 años declaran que ven la inteligencia artificial como un espacio de mayor intimidad, donde se sienten más escuchados».
El estudio apunta también a que mujeres y jóvenes conforman el grupo poblacional más sensible al juicio social y, precisamente por ello, son quienes más valoran que la IA «no les juzgue» a la hora de plantear preocupaciones o inquietudes relacionadas con su salud. Una de las conclusiones más relevantes del informe es que el autodiagnóstico digital empieza a imponerse al diagnóstico profesional, hasta el punto de que uno de cada cuatro españoles reconoce autodiagnosticarse a través de medios digitales.
En el caso de los jóvenes, esta tendencia es aún más acusada. Muchos ya no conciben la inteligencia artificial únicamente como un complemento informativo, sino que llegan a sustituir la primera consulta médica por estas herramientas. El 41,8% de los encuestados de entre 16 y 19 años opta por soluciones digitales antes de acudir al médico o a urgencias. Este porcentaje desciende a algo más del 10% entre las personas de 65 a 75 años, lo que evidencia una marcada brecha generacional, una de las principales conclusiones del informe. Menéndez, uno de los responsables del estudio, alertó además de que «los sesgos de la IA pueden ser peligrosos».
Los motivos que impulsan a recurrir a la IA
Entre las razones que llevan a los españoles a utilizar la inteligencia artificial en el ámbito sanitario destacan su disponibilidad constante (16,3%), la inmediatez de las respuestas (12,2%) y la rapidez del proceso (11,5%). A estos factores se suman, según explicó la psicóloga, otros elementos clave como la sensación de intimidad, de ser escuchado y de no sentirse juzgado.
Este fenómeno se intensifica especialmente entre las personas con peor estado emocional. «Acuden a la IA en busca de empatía, de una falsa empatía en cuestiones emocionales», advirtió Castillo. En este sentido, el estudio revela que la mitad de las personas diagnosticadas de ansiedad y depresión utiliza la IA casi a diario, un uso que, según los expertos, agrava y alimenta la cibercondría, es decir, la búsqueda compulsiva de síntomas en entornos digitales.
Este consumo intensivo contrasta con el uso mucho más reducido entre pacientes con enfermedades físicas crónicas, como la hipertensión (15%) o la diabetes (13%), lo que sugiere que la dependencia de estas herramientas está más vinculada a necesidades psicológicas y emocionales que a problemas físicos.
Según advierte Línea Directa, esta espiral puede empeorar significativamente la salud mental, reforzando la hipervigilancia, el miedo a la enfermedad y la sensación persistente de que existe un problema grave, incluso cuando no lo hay. Además, la interpretación de la información sin supervisión profesional puede llevar a retrasar diagnósticos y tratamientos, al evitar o posponer la visita a un médico.
Los expertos coinciden en que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para obtener información general, pero nunca debe sustituir la evaluación personalizada de un profesional sanitario. Promover un uso responsable, enseñar a identificar fuentes fiables y fomentar la consulta médica ante cualquier duda son claves para evitar que el autodiagnóstico digital se convierta en un nuevo peligro para la salud, especialmente entre los jóvenes.
