Los médicos elevan la presión: huelga indefinida e iniciativa legislativa en el horizonte
Los facultativos preparan un calendario de movilizaciones contra el Estatuto Marco de García «más intensas» para 2026

Manifestación médica. | EP.
El conflicto entre la profesión médica y el Gobierno ha entrado en una nueva fase. Tras seis jornadas de huelga en 2025 y la ruptura de las negociaciones con el Ministerio de Sanidad, los sindicatos médicos han anunciado una intensificación de las movilizaciones y no descartan medidas de máximo impacto, entre ellas una huelga indefinida y la puesta en marcha de una iniciativa legislativa. La unidad sindical alcanzada, inédita en décadas, refuerza un pulso que los propios profesionales ya califican como un problema de Estado.
El detonante ha sido el rechazo unánime del colectivo médico al borrador del Estatuto Marco impulsado por el Ministerio. Según los sindicatos sanitarios, el texto no solo ignora la singularidad de la profesión médica, sino que consolida un modelo laboral que consideran obsoleto y profundamente injusto. «Hemos conseguido que el borrador no salga adelante, y eso ha sido gracias a la acción coordinada de todos los sindicatos médicos», ha subrayado Miguel Lázaro, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), en una rueda de prensa multitudinaria donde ha calificado el momento actual como «un gran día para el sindicalismo médico». La rueda de prensa ha sido convocada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el sindicato de facultativos de Galicia independientes (O’MEGA)
La protesta trasciende, según los médicos, el ámbito estrictamente laboral. Los sindicatos insisten en que está en juego el modelo de sanidad pública y su viabilidad futura. Alertan de un déficit estructural de facultativos, agravado por la fuga de médicos a la sanidad privada, al extranjero o incluso por el abandono de la profesión. «El talón de Aquiles de la sanidad pública es la falta de médicos. Sin condiciones dignas no se puede captar ni retener talento, y eso lo acaban pagando los pacientes en forma de listas de espera y peor calidad asistencial», advierten.
Conflicto médico sin precedentes
El discurso se apoya también en el impacto de la pandemia, que dejó 125 médicos fallecidos en activo. «El médico estuvo al lado del paciente incluso sin equipos de protección. Ese compromiso no se ha traducido en reconocimiento», recuerdan los sindicatos, que reclaman un estatuto propio que refleje su nivel de responsabilidad, liderazgo clínico y exigencia formativa.
Uno de los elementos más destacados del conflicto es la unidad alcanzada por las organizaciones médicas, largamente reclamada y nunca antes lograda con esta intensidad. Desde CESM, SMA, Metges de Catalunya, el sindicato médico de Euskadi y otras organizaciones coinciden en que el respaldo del colectivo ha sido total. «El 100% de la profesión médica rechaza este estatuto», asegura Víctor Pedrera, secretario general de CESM. Para muchos portavoces, esta cohesión es el principal activo del movimiento y la base para dar el siguiente paso.
Ese siguiente paso podría ser una escalada sin precedentes. «Entramos en una nueva fase y la presión sobre los políticos va a ir a más», señalan Xavier Lleonart, secretario general de Metges de Catalunya, donde se ha puesto explícitamente sobre la mesa la posibilidad de una iniciativa legislativa popular. «No descartamos ningún tipo de medida. La huelga indefinida está encima de la mesa», advierten. Aunque todavía no existe un calendario cerrado, los sindicatos reconocen que las huelgas aisladas no han tenido el efecto deseado y que serán necesarias acciones «más intensas y sostenidas». En las próximas horas, aseguran, anunciarán la agencia de movilizaciones.
Problema más allá del Ministerio de Sanidad
Los médicos también amplían el foco de sus críticas más allá del Ministerio de Sanidad. Consideran que el problema afecta al conjunto del Gobierno —incluidos Hacienda y Trabajo— y a las comunidades autónomas, a las que acusan de escudarse en un cruce de competencias para no abordar cuestiones como las guardias de 24 horas o la conciliación. «Es un trilerismo político que dura más de 20 años», denuncia Rafael Ojeda, presidente del Sindicato Médico Andaluz, que advierte de que el colectivo «irá contra todos los responsables que bloqueen una solución».
El mensaje final es claro: no habrá marcha atrás. «La profesión médica ha despertado y nadie va a volver a meter al genio dentro de la botella», resumen los portavoces. Con la amenaza de una huelga indefinida y una iniciativa legislativa en el horizonte, el conflicto sanitario se encamina hacia su momento más decisivo, mientras los médicos insisten en que no solo luchan por sus derechos, sino por el futuro de la sanidad pública y de los más de 49 millones de pacientes a los que atienden.
