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Sociedad

Medical Open World: incubadoras accesibles para los bebés más vulnerables

La ONG ha reducido el coste de estas unidades más de un 96% y ya ha enviado 230 equipos a 37 países

Medical Open World: incubadoras accesibles para los bebés más vulnerables

Pablo Sánchez junto a un par de niños cuyo trabajo ayudó a salvar. | Medical Open World

Pablo Sánchez tenía seis años cuando, jugando al escondite con su hermano mayor en un parque, se cayó y se abrió la cabeza. Al tocarse el cuero cabelludo, las manos se llenaron de sangre. No supo bien qué hacer. 

De pronto pasó una pareja. El pequeño acudió a ella y les enseñó las palmas cubiertas de sangre, convencido de que lo ayudarían. En cambio, miraron hacia otro lado y siguieron caminando.

«Se quedó muy impactado de que vieran su necesidad y no lo atendieran. Tiempo después pensó: «¿Cómo puedes ver algo tan frágil, tan necesitado, y desatenderlo?», relata Mónica Nobl, integrante de Medical Open World. Esa reflexión sería la misma que, 17 años más tarde, cambiaría la trayectoria de su vida. 

En 2017, Sánchez, ingeniero industrial de profesión, acababa de empezar a colaborar como voluntario en una iniciativa que prometía revolucionar el acceso a las incubadoras, una cuestión crucial, ya que más de 1,5 millones de bebés prematuros mueren cada año por falta de acceso a este equipo médico. El proyecto se remontaba a dos años antes, cuando Alejandro Escario, estudiante de ingeniería biomédica en la Universidad CEU San Pablo de Madrid, había creado una incubadora de bajo coste para hospitales con escasos recursos como trabajo de fin de máster. 

El equipo seguía desarrollando la tecnología cuando la vida se interpuso: «Los que empezaron el voluntariado dejaron de tener tiempo libre. Uno se había casado, iba a tener un hijo y tenía que dedicarse más a su trabajo; otro se iba a hacer un máster; otro, a trabajar. Ya no podían seguir», cuenta Nobl.

Ante la posibilidad de quedarse con el proyecto, Sánchez recordó a su yo de seis años: «Se dijo: ‘¿Qué hago? ¿Miro hacia otro lado como esa pareja o me involucro?’ Y decidió involucrarse».

La colaboración que salva vidas

Sánchez trabajó durante tres años en solitario para mejorar la tecnología de las incubadoras, ahora llamadas Incunest, y profesionalizar Medical Open World, mientras mantenía su empleo en una empresa de tecnología en Madrid. «Él dice que sus compañeros eran las señoras de la limpieza, porque, claro, se cerraba la oficina y se quedaba trabajando», afirma Nobl.

Sin embargo, perfeccionar la tecnología no era suficiente, ya que, para que las incubadoras fueran realmente accesibles, el coste de producción no podía ser elevado. Esta necesidad llevó al fundador a contactar con los salesianos de Don Bosco, congregación religiosa de la Iglesia Católica que gestiona centros de formación profesional en toda España. Hoy, en diez de estos centros se fabrican las Incunest, lo que permite que las incubadoras cuesten únicamente el valor de sus materiales: 350 euros. El precio del modelo de Medical Open World supone una reducción de más del 96% frente a los modelos comerciales, cuyo coste oscila entre los 30.000 y 50.000 euros. 

Las incubadoras incorporan, además, características de diseño que las hacen especialmente accesibles, como su eficiencia energética y ligereza. «Tienen un bajo consumo eléctrico para que puedan funcionar con paneles solares y, si se va la luz, puedan utilizarse con una batería de coche. Además, pesan solo 23 kilos y son desmontables, por lo que pueden transportarse en maletas facturables. Incluso hay sherpas que las han llevado en una mochila a la montaña en Nepal», explica Nobl. 

En el plano logístico, Medical Open World cuenta con el apoyo de Ayuda Contenedores, entidad que conecta con hospitales que requieren la tecnología Incunest. Para diciembre de 2025, la ONG había enviado 230 incubadoras, contribuyendo a salvar más de 4.500 vidas en 37 países, desde Ucrania hasta Chad. 

«El objetivo no es hacer negocio»

Tras cinco años consolidando Medical Open World, su fundador ganó el Premio Princesa de Girona Social en 2025, reconocido por «perseguir sus sueños con pasión y entrega, por su incansable vocación de transformar y salvar vidas, y por su profundo compromiso social». Este galardón lo motivó a dejar su trabajo para dedicarse a tiempo completo al proyecto: «Al día siguiente fue a su jefe y le dijo: ‘Me voy, siento un llamado, necesito hacer esto’», relata Nobl.

Pablo Sánchez se abraza con el rey Felipe VI durante la ceremonia de los Premios Princesa de Girona Social 2025. | Medical Open World

Ahora, junto a Nobl, lleva adelante Medical Open World, aunque ambos siguen trabajando como voluntarios. «Yo le dije a Pablo que podía regalarle un año sin sueldo, y él me dijo que podía sobrevivir un año también. La idea es lograr suficientes fondos para expandir la organización, alcanzar un sueldo mínimo para los dos y sumar más equipos», explica Nobl. Para lograrlo, la ONG organiza campañas de crowdfunding a través de su página web.

El carácter filantrópico del proyecto se refleja también en que la tecnología Incunest es de código abierto, lo que significa que cualquier persona puede descargarla gratuitamente y fabricar su propia incubadora. «A Pablo siempre le preguntan por qué no está patentada, le dicen que cualquiera se la puede robar», relata Nobl. «Pero su mentalidad es: ‘Si me la roban, bien. Significa que habrá más incubadoras y más bebés se salvarán’. El objetivo no es hacer negocio».

A lo largo de su trayectoria, Medical Open World ha dejado claro que ese nunca fue el propósito. Ante la pregunta de cuál es la motivación de la ONG, Nobl responde sin dudar: «Salvar vidas; el ser humano es valioso, es digno, importa».

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