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Sociedad

Muere Noelia Castillo tras dos años de lucha por conseguir su eutanasia

El juez rechazó paralizar el proceso médico después de que el padre de la afectada presentara un nuevo recurso

Muere Noelia Castillo tras dos años de lucha por conseguir su eutanasia

Noelia Castillo. | Antena 3

Noelia Castillo ha muerto este jueves tras dos años de lucha para que se reconociera su derecho a la eutanasia. La mujer, de 25 años, ha fallecido en la residencia sociosanitaria de San Pedro de Ribas (Barcelona) donde estaba ingresada. Su caso, que ha atravesado tribunales, informes médicos y un intenso debate público, ha vuelto a situar en primer plano una cuestión que trasciende lo jurídico: el límite entre el sufrimiento personal y la decisión de ponerle fin.

Noelia quedó parapléjica en 2022 después de precipitarse desde un quinto piso en un intento de suicidio. Desde entonces, su vida ha estado marcada por un dolor físico constante, la dependencia de terceros y un deterioro emocional que ella misma describió en numerosas ocasiones. «No tengo ganas de hacer nada», relató en una entrevista a Antena 3, en la que también explicó las dificultades para dormir y el sufrimiento persistente en la espalda y las piernas.

Pero el impacto de su historia no reside únicamente en su situación clínica, sino en el camino que ha recorrido hasta llegar a este desenlace. Un proceso largo, lleno de obstáculos, dudas y desgaste emocional. «Siempre me he sentido sola», llegó a afirmar. Aun así, en los últimos meses había expresado cierta serenidad con la decisión tomada: «A ver si por fin puedo descansar».

La trayectoria vital de Noelia ya venía marcada por la vulnerabilidad mucho antes del accidente. Durante la adolescencia fue tutelada por la Generalitat, junto a su hermana, tras la retirada de la custodia a sus padres. Ingresó en centros de menores desde los 13 años y protagonizó varios episodios de autolesión y tentativas de suicidio. Un contexto de inestabilidad que terminó de quebrarse en 2022, cuando sufrió una agresión sexual múltiple que precedió al intento que la dejó con una lesión medular irreversible.

A partir de entonces, su día a día quedó condicionado por la silla de ruedas, la dependencia constante de cuidados y un sufrimiento que calificó de insoportable. En 2023 decidió iniciar el procedimiento para solicitar la eutanasia al amparo de la legislación vigente en España.

El proceso siguió los cauces establecidos: evaluación por parte de un médico responsable, revisión por un segundo facultativo independiente y, posteriormente, el análisis de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña. Todos los informes coincidieron en que cumplía los requisitos: padecimiento grave e incurable y un sufrimiento constante e intolerable, además de una voluntad reiterada en el tiempo.

Sin embargo, la intervención de su padre junto a Abogados Cristianos, que recurrieron judicialmente el procedimiento, paralizó el proceso durante meses. La disputa trasladó el caso a distintas instancias, incluyendo el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, y abrió un debate de fondo sobre la capacidad de decisión de la paciente frente a la oposición familiar. Durante más de un año, los tribunales analizaron informes médicos, periciales y el propio marco legal. Las resoluciones fueron consolidando una idea central: la decisión de Noelia no respondía a un impulso puntual, sino a una voluntad firme, consciente y sostenida. Su muerte cierra un proceso complejo y reabre, una vez más, el debate sobre la eutanasia en España.

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