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Ciencia

La exposición al calor durante el embarazo se asocia con menos nacimientos de varones

Un estudio de la Universidad de Oxford indica que el impacto puede ser biológico, social o comportamental

La exposición al calor durante el embarazo se asocia con menos nacimientos de varones

Una mujer embarazada. | Freepik

El número de nacimientos es desigual entre niños y niñas. La proporción promedio a nivel mundial es de aproximadamente de 105 niños por cada 100 niñas, es decir, alrededor de 51 % varones y 49 % mujeres. La ligera diferencia en este indicador se debe a factores biológicos naturales, aunque la proporción puede variar según el lugar, la salud de la población, condiciones ambientales o factores sociales. Una proporción de sexos sesgada genera preocupación en algunas regiones, especialmente en aquellos lugares donde existe preferencia por los hijos varones y se practica el aborto selectivo por sexo.

Una investigación publicada recientemente por la Universidad de Oxford —denominada Temperatura y proporción de sexos al nacer— ha examinado de qué manera la exposición al calor durante el embarazo afecta a la proporción de sexos al nacer. Para su elaboración se analizaron más de cinco millones de nacimientos en 33 países del África subsahariana y la India, y registros de clima de alta resolución. Como resultado, se halló que las temperaturas superiores a 20 °C se asocian sistemáticamente con menos nacimientos de varones en ambas regiones, aunque el motivo por el que esto ocurre es diferente en cada lugar.

En el caso de las naciones africanas al sur del Sáhara, la permanencia en ambientes cálidos durante las primeras 12 semanas del embarazo se asocia con una disminución de la natalidad masculina, teniendo un efecto principalmente biológico. En concreto, este patrón evidencia el aumento de la mortalidad prenatal debido al estrés térmico materno y es aún más pronunciado entre las mujeres gestantes que viven en zonas rurales, las que tienen un nivel educativo más bajo y las que tienen mayor número de hijos.

Sin embargo, en las mujeres embarazadas de la India, los efectos de las temperaturas más altas aparecen más tarde y responden a un impacto social o comportamental. En este país, históricamente, la proporción de sexos se ha visto distorsionada por la preferencia por bebés varones, siendo frecuente el aborto selectivo por sexo. A pesar de ello, la exposición al exceso térmico durante el segundo trimestre de la gestación está vinculada a menos nacimientos de varones, debido a que puede reducir el acceso o el uso del aborto selectivo por sexo. Esto ocurre especialmente entre madres de mayor edad, nacimientos con alta paridad y mujeres sin hijos varones en los estados del norte.

Los resultados del estudio, por tanto, exponen que los efectos del ambiente cálido no se distribuyen de forma uniforme, sino que las mujeres con menos recursos y las que viven en entornos más vulnerables se ven más afectadas. Es decir, las condiciones térmicas extremas podrían aumentar las desigualdades en salud e influir en procesos poblacionales fundamentales, como es el caso de la natalidad. Por tanto, esta investigación contribuye a la creciente evidencia de que el calor extremo no solo representa un desafío ambiental y económico, sino también un importante problema de salud pública y demográfico.

En un contexto en el que las temperaturas globales continúan aumentando, los autores del estudio indican que proteger la salud materna y mejorar el acceso a la atención médica van a ser elementos fundamentales para reducir a largo plazo el impacto del clima cálido en la reproducción y la dinámica poblacional.

La autora principal del estudio, la doctora Jasmín Abdel Ghany, señala: «el calor extremo no solo constituye una grave amenaza para la salud pública. Demostramos que la temperatura influye fundamentalmente en la reproducción humana al influir en quién nace y quién no. Nuestros hallazgos indican que tiene consecuencias mensurables en la supervivencia fetal y las prácticas de planificación familiar, con implicaciones en la composición de la población y el equilibrio de género. Comprender estos procesos es esencial para anticipar cómo el medio ambiente afecta a las sociedades en un clima más cálido».

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