Los jóvenes africanos lideran el abandono escolar en España: el 35% deja los estudios
El nivel educativo medio de la población proveniente de África es el más bajo de entre todos los grupos de inmigrantes

Un grupo de jóvenes marroquíes. | Agencias
El abandono escolar entre los jóvenes de origen africano es el más elevado del sistema educativo español. Según un informe del Real Instituto Elcano, el 35% de los inmigrantes africanos de entre 16 y 20 años no continúa estudiando una vez finalizada la educación obligatoria, una proporción superior a la de cualquier otro grupo de población en España y que sitúa al país entre los que registran mayores tasas de abandono en la Unión Europea, en parte por el peso del alumnado de origen inmigrante.
El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con el resto del alumnado. Entre los jóvenes nacidos en España de padres españoles, el 86% sigue vinculado al sistema educativo a esas edades. También lo hacen en mayor proporción los jóvenes de origen asiático (77%) y latinoamericano (66%), frente al 65% del conjunto de los africanos. Dentro de este grupo, las diferencias son notables. El abandono escolar afecta especialmente a los jóvenes de origen subsahariano: el 55% no sigue estudiando entre los 16 y los 20 años. En el caso de los jóvenes de origen marroquí, el porcentaje se reduce al 26%, aunque sigue situándose claramente por encima de la media nacional.
El estudio, titulado Inmigración y mercado de trabajo en España (III): la inmigración africana, se basa en microdatos de la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2024 y en estadísticas del Instituto Nacional de Estadística. Aunque su foco principal es el mercado laboral, identifica el nivel educativo como un factor clave para entender las trayectorias de integración social y económica.
El elevado abandono en edades tempranas se explica en parte por los bajos niveles formativos del conjunto de la población inmigrante africana. Entre los adultos de 25 a 59 años, una quinta parte no ha completado la Educación Primaria (21% en el caso de los marroquíes y 19% entre los subsaharianos). Además, un 9% de los marroquíes y un 6% de los subsaharianos son analfabetos. Apenas un 10% del total posee un título universitario, una cifra muy inferior a la registrada entre inmigrantes procedentes de Asia y América Latina.
El informe destaca que ningún otro grupo inmigrante presenta resultados educativos tan bajos en su conjunto. La principal diferencia interna es el mayor peso de la formación secundaria posobligatoria entre los marroquíes, lo que ayuda a entender sus menores tasas de abandono respecto a los subsaharianos.
También aparecen diferencias de género relevantes. Entre los jóvenes de origen marroquí, el abandono escolar es claramente menor entre las mujeres (16%) que entre los hombres (37%), un patrón que apunta a un posible cambio en las desigualdades educativas dentro del grupo. En el caso de los jóvenes subsaharianos, la desventaja educativa se concentra principalmente entre los varones.
Menor actividad laboral y empleo más precario
Estas trayectorias se reflejan posteriormente en la relación con el mercado de trabajo. Las tasas de actividad y de ocupación de los inmigrantes procedentes de África son inferiores a las de las personas nacidas en España y a las del resto de colectivos inmigrantes, según los datos de la EPA analizados por Elcano. Las diferencias entre subgrupos son especialmente marcadas. La tasa de actividad de los inmigrantes marroquíes es 19 puntos porcentuales inferior a la de los subsaharianos, y la tasa de ocupación se sitúa 23 puntos por debajo. Esta brecha está estrechamente relacionada con la baja participación laboral de las mujeres marroquíes: mientras el 73% de las mujeres de origen subsahariano trabaja o busca empleo de forma activa, en el caso de las mujeres marroquíes ese porcentaje desciende al 42%.
Pese a estas menores tasas de actividad, el desempleo entre los inmigrantes africanos alcanza el 25%, más del doble que entre los inmigrantes latinoamericanos y más del triple que entre las personas nacidas en España. El informe vuelve a señalar una diferencia clara entre marroquíes y subsaharianos, con tasas de paro más elevadas entre los primeros.
Cuando accede al empleo, la población inmigrante africana se concentra de forma notable en sectores de baja cualificación. El 15% de los marroquíes ocupados y el 18% de los subsaharianos trabaja en la agricultura, la pesca o la ganadería, un porcentaje muy superior al del resto de grupos de población. Aunque en conjunto representan solo el 3% del total de personas empleadas en España, su peso en el sector agrario asciende al 15% y supera el 30% en algunas provincias con agricultura intensiva, como Murcia y Almería.
