Grazalema (Cádiz) recobra la vida tras estar sus vecinos 11 días desalojados
Una vecina ha asegurado que «la gente quiere venir y colaborar un poco, aportar su granito de arena»

Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias. | Román Ríos (EFE)
Las persianas se levantan, los perros ladran por las calles y se vuelve a escuchar de fondo el tañido de las campanas de la iglesia. Grazalema, desalojada al completo hace once días por las borrascas, recobra la vida y sus vecinos se afanan en recuperar la normalidad.
Es la radiografía de las primeras horas del retorno de los evacuados, que han empezado a regresar a su pueblo progresivamente durante la tarde de este lunes, después de que tuvieran que abandonarla el 5 de febrero tras unas lluvias extraordinarias que ocasionaron peligro de hundimientos por colapso del acuífero del subsuelo.
Lidia y Francisco, que tienen un céntrico bar en esta localidad, se esfuerzan en limpiar todo lo posible para reabrir cuanto antes, aunque no saben cuándo lo conseguirán. Se les coló el agua de las fuertes lluvias y «la pared se llenó de humedades»; el establecimiento linda con el Ayuntamiento, que se vio muy afectado por el temporal.
Agua que brotaba del suelo
Francisco relata a EFE que «el agua salía por debajo del suelo, brotaba también por el almacén», y Lidia, contenta de volver a escuchar las campanas de la iglesia de enfrente, añade que intentan recoger lo que pueden, pero no pintarán por el momento. Rosana, una de las dueñas de una quesería cercana, confiesa que lo tiene más complicado, no reabrirá por ahora: «Imposible sin luz». Porque se quedaron y permanecen sin suministro eléctrico, además de inundarse el sótano.
Se vio obligada a llevarse «lo que se podía estropear», los quesos y la chacina, hasta la fábrica que tienen en Prado del Rey (Cádiz), mientras que en la tienda dejó la miel y el vino.
Tirar basura que no dio tiempo
Entre las calles, María José se apresura a tirar las bolsas de basura que no le dio tiempo a sacar cuando los desalojaron y explica a EFE que tiene la casa con un poco de humedad. Pretende reabrir este martes, «si es posible», su tienda de comestibles, a la que aún no ha accedido y de la que sacó los productos perecederos. Durante el tiempo que se ha prolongado la evacuación total del pueblo ha estado en Fuengirola (Málaga) con una hermana.
Paco atiende amablemente a EFE, pese a las circunstancias del momento, y expresa lo «emocionante» de la vuelta, aunque desconoce cuándo podrá abrir la puerta de su restaurante: «Tendrá que venir el del seguro a ver qué pasa». Hay que evaluar daños porque «salía el agua por todos lados». Pateando el centro de la población está Sergio, que tiene una inmobiliaria y se atreve a bromear: «No se si venderé casas o bocadillos». Y es que prevé que ahora llegue mucho «turismo», aunque Grazalema ya era turística.
Dice que los que no conocían aún el pueblo coinciden en que tienen que venir a verlo: «La gente quiere venir y colaborar un poco, aportar su granito de arena». Y es optimista sobre una rápida recuperación económica de la localidad: «Totalmente. Este fin de semana aún no habrá muchos negocios abiertos, pero el próximo… además coincide con el Día de Andalucía, se prevé un lleno pese a todo». Aprovecha para reivindicar el arreglo de las carreteras de acceso desde Ronda (Málaga) y Cádiz, «una vieja demanda», cuyo estado considera «una pena» desde hace años.
Llegan turistas
Parece no ir descaminado en lo de los turistas. Rodrigo es un portugués de vacaciones en la cercana Ronda que ha confesado que optó por acercarse a Grazalema y ha sido de los primeritos en entrar junto a los vecinos desalojados que vuelven. Pese a que el pueblo aún estaba casi vacío, lo ha visto «bonito».
El teniente de alcalde de Grazalema, Fran Domínguez, recorre calles, se reencuentra con vecinos y expresa a EFE la «alegría» del regreso a casa y que, aunque ahora no estén en las mejores condiciones, se esfuerzan en recuperar lo más pronto posible la normalidad. Explica que el Ayuntamiento fue uno de los edificios públicos afectados, aunque este lunes ha recuperado el suministro eléctrico y habilitarán otro punto de atención ciudadana porque el que tenían no puede ocuparse por los daños sufridos.
Mientras los expertos del Instituto Andaluz de Geofisica y su red sísmica siguen sobre el terreno y las campanas vuelven a marcar el ritmo de Grazalema, hay un ir y venir de vecinos cargados con grandes bolsas, quizás con su ropa cogida para la urgencia, aunque buscan también tiempo para la gracia propia del carnavalesco febrero gaditano.
Hay quien canta el clásico estribillo navideño: «Vuelve a casa vuelve, vuelve a tu hogar…» Y otro bromea con una vecina con la que se cruza: «¿Te acuerdas cuando vivíamos en Ronda?», en alusión a los once días que han estado acogidos en aquella ciudad, que los recibió con los brazos abiertos.
