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Aparece un extraño avión triangular sobre el cielo del Área 51 y desata las especulaciones

La aeronave podría significar la recuperación de un programa olvidado en los años 90

Aparece un extraño avión triangular sobre el cielo del Área 51 y desata las especulaciones

Imágenes captadas y publicadas en YouTube por Anders Otteson, del canal Uncanny Expeditions. | Uncanny Expeditions (YT)

Hay pruebas. Es un vídeo nocturno de escasa definición y captado con una cámara sensible al espectro infrarrojo. Lo que se observa es una aeronave de exótica forma triangular, una fisonomía desconocida en aviones existentes. Las imágenes han disparado la imaginación de muchos por una sencilla razón: ha sido detectado sobre la legendaria base militar de Groom Lake, en Nevada, también conocida como Área 51.

En la noche del 14 de enero de 2026, un observador independiente captó una señal térmica de un objeto aéreo de forma triangular. De alguna manera, se había colado dentro del espacio restringido que rodea el Área 51. La imagen fue registrada cuando la oscuridad cubría el desierto de Nevada. La silueta tenía un perfil netamente triangular, similar al del popular aperitivo «Doritos», apodo habitual entre los aficionados para referirse a aeronaves de una forma tan específica.

La captura fue realizada mientras otras aeronaves volaban sobre la zona. Sin embargo, esta figura mostraba una geometría y una firma térmica que no se ajustaban a ningún modelo aéreo conocido. El equipo utilizado, una cámara térmica de cierta calidad, permitió distinguir con cierto grado de definición que el objeto carecía de los detalles habituales que acompañan a los cazas, bombarderos o aparatos de ala integrada.

El observador es Anders Otteson, el responsable del canal de YouTube Uncanny Expeditions. No es la primera vez que su nombre aparece asociado a registros singulares, obtenidos en zonas de alto secreto. Otteson combina el trabajo de campo, una especial habilidad para eludir controles y agentes de seguridad relacionados, y un paquete de sofisticado equipamiento capaz de registrar actividad aérea. Su canal documenta todas sus observaciones, con especial afición a lo nocturno, con registros térmicos, escáneres de radio y grabaciones de vídeo.

Otteson no es un mero aficionado. Ha construido su reputación sobre un método exigente que lo conduce a acampar en áreas remotas durante días e incluso semanas. Utiliza sensores térmicos, receptores de comunicaciones y cámaras de alta definición para registrar vuelos nocturnos sobre zonas sensibles y muy vigiladas como Groom Lake. Su seguimiento de aeronaves experimentales ha logrado incomodar a las autoridades relacionadas. Si bien no siempre alcanzan confirmación de carácter oficial, resultan difíciles de descartar por su consistencia y nivel técnico.

La noche del avistamiento, Otteson registró también el paso de un bombardero B-2 Spirit. Esta aeronave, bien conocida por su forma en ala y su borde de fuga dentado, ofreció un punto de comparación. La imagen captada del exótico «Dorito volador» mostró diferencias evidentes con el B-2. El perfil era más regular, el borde de salida en la zaga del aparato aparecía limpio y recto, y sin los recortes y derivas características. Incluso si se considera la distorsión potencial de la distancia, la silueta no se parecía a la del bombardero estadounidense.

Montaje de The Aviationist con las imágenes desde 2014

La observación hizo recordar a muchos un evento anterior. En 2014, una aeronave de forma triangular fue fotografiada a plena luz del día sobre Wichita, Kansas. La imagen fue considerada legítima, sin manipulación digital. La similitud entre ambas formas ha hecho pensar en una reactivación de programas aeronáuticos que habrían permanecido ocultos durante años. La cercanía de Wichita a centros de desarrollo aeronáutico acentuó entonces el interés.

No fue el único episodio de aquel año. En marzo de 2014, tres aeronaves no identificadas fueron avistadas a gran altitud sobre Amarillo, Texas. Las fotografías mostraban objetos en forma de bumerán, con lo que parecían dos toberas de escape. Aunque no idénticos al objeto sobre Kansas, sí compartían con él rasgos poco habituales. Ninguno de estos aparatos ha sido explicado de forma oficial. Su aparición breve, combinada con el silencio de las autoridades, alimentó años de conjeturas entre expertos y observadores no militares.

En este nuevo avistamiento, un elemento que añade complejidad al caso es el registro de transmisiones de radio. Según reporta The Aviationist, durante la noche de la grabación se captaron múltiples palabras clave en las frecuencias abiertas utilizadas por la aviación militar. Algunas eran términos comunes —Corona, Pretzel, Mustard, Michelob— y otras de aspecto informal. Para un oyente sin experiencia podrían sonar triviales. Sin embargo, quienes conocen los procedimientos saben que estos vocablos se utilizan a veces para ocultar el objetivo de una operación.

Lenguaje en clave

Ese uso de lenguaje, de apariencia inocente y sin sentido, no es nuevo en entornos de pruebas aéreas. Las tripulaciones emplean términos codificados que pueden parecer absurdos o burlones, pero cumplen una función: evitar la exposición del contenido real de sus comunicaciones. Lo que llamó la atención esta vez fue la intensidad de su uso, su coincidencia con actividad confirmada de un B-2 y el hecho de que algunas expresiones resultaban desconocidas incluso para oyentes experimentados. Todo sugiere una operación enmascarada de forma deliberada.

Mientras se escuchaban estas transmisiones, no se detectaron señales emitidas por el objeto triangular. Si las comunicaciones desde tierra se podían escuchar, el aparato parecía estar en silencio todo el tiempo, algo muy extraño. Este silencio podría indicar el uso de canales cifrados o enlaces de datos, procedimiento habitual en aeronaves experimentales.

Este tipo de uso en las comunicaciones no solo refuerzan la seguridad de las pruebas, sino que impide a los observadores externos interceptar información útil. Se cree que el vuelo podría haber formado parte de una prueba comparativa entre un avión operativo, como el B-2, y otro en fase de validación. Estas comparaciones permiten estudiar diferencias en la sección radar u otros parámetros de firma detectable.

Pruebas de las pruebas

Estas pruebas suelen requerir que ambas aeronaves compartan condiciones similares. El uso de un avión conocido como referencia facilita medir atributos técnicos del nuevo diseño. Aunque no hay prueba definitiva que confirme esta interpretación, el patrón observado es coherente con prácticas documentadas en otros programas de desarrollo.

La aeronave captada por Otteson presenta rasgos compatibles con la avistada en 2014. No se sabe si se trata del mismo aparato o de una versión relacionada. Esto no sería un caso aislado en el desarrollo militar estadounidense. Existen antecedentes de aeronaves que han volado durante lustros sin que su existencia haya sido reconocida hasta mucho después.

Programas como el del F-117 Nighthawk o el dron RQ-170 Sentinel permanecieron años en secreto y sin confirmación pública. La historia de la aviación militar está plagada de episodios en los que el oscurantismo ha sido absoluto durante su proceso de desarrollo.

Una figura conocida

Una hipótesis es que el objeto observado podría estar vinculado al malogrado programa A-12 Avenger II. Cancelado en 1991 tras una cadena de sobrecostes y retrasos, el A-12 fue concebido como un bombardero furtivo embarcado con forma de ala volante triangular, inusualmente compacta y con capacidad para operar desde portaaviones. Aunque nunca voló de forma oficial, sí llegó a construirse al menos un prototipo. La silueta captada por Otteson recuerda de forma llamativa a la del Avenger II.

Imagen conceptual del A-12 Avenger II.

Durante años, el A-12 fue visto como un fracaso monumental. Pero a menudo los programas cancelados sirven de cantera para desarrollos futuros. Es plausible que parte de la ingeniería detrás del A-12, en especial su enfoque en la reducción de la firma radar y su arquitectura interna de armamento, haya sido rescatada y adaptada a nuevas plataformas experimentales.

No sería la primera vez que un diseño descartado de cara al público regresa de forma discreta, reconfigurado bajo otro nombre y con nuevas capacidades. Si el objeto captado por Otteson está relacionado con el A-12, o incluso si es una evolución de su concepto, significaría que la Marina o la Fuerza Aérea estadounidense han seguido perfeccionando la idea.

En un momento en el que el sigilo aéreo y el ataque en profundidad son claves en la doctrina militar estadounidense, rescatar un diseño, aunque mejorado con tecnologías contemporáneas, podría representar una ventaja estratégica. El «Dorito volador» nunca llegó a despegar de manera oficial, pero podría estar ahora en vuelo, desde las sombras. Mientras tanto, la aeronave permanece sin identificar. Lo único seguro es que continúa en vuelo, y lo hace sobre el lugar más vigilado del planeta.

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