El ‘software’ que usa el ICE para ‘cazar inmigrantes’ marca el futuro de la seguridad
La compañía Palantir aplica tecnologías del campo militar para uso civil

Agentes del ICE arrestan a dos ciudadanos que protestaban contra las detenciones en Nueva York. | Carol Guzy (Zuma Press)
Ya no es necesario echar mano de soplones. Ni seguir a sospechosos cubiertos por un sombrero y una gabardina. Las persecuciones de coche se han convertido en una costumbre casi absurda. Ahora, las fuerzas del orden abren una app en un dispositivo portátil y te conducen hasta el sospechoso. La última en llegar se llama Elite, la ha desarrollado Palantir, y la utiliza el temible ICE, que ha puesto a temblar a los inmigrantes estadounidenses.
El pasado 20 de enero el ICE, o el Immigration and Customs Enforcement —Servicio de Control de Inmigración y Aduanas—, condujo su operación «Catch of the Day» en el estado de Maine. Con una lista de 1.400 personas entre sus objetivos, las detenciones durante varios días se elevaron a más de un centenar. En todos los casos, los agentes conocían con bastante exactitud dónde estaban en cada momento aquellos a los que perseguían.
Las tumultuosas redadas que está protagonizando el ICE están conduciendo a escenas indeseadas, algunas con resultado de muerte. Pero aciertos y excesos en la aplicación de sus capacidades han llegado siempre tras el acceso a la localización de los detenidos. Antes de cada acción física, ha habido una pista digital que ha llevado hasta el destinatario del cartel de «se busca», y las pistas las ha ido proporcionando Elite.
Esta app, y los encargados de manejarla, no buscan a individuos, sino su rastro digital. Con un grado de acierto sorprendente, señala calles enteras, edificios completos, e indica quiénes viven, dónde duermen o con quiénes comen. El algoritmo se encarga de juntar las piezas de un puzle digital. Los agentes solo llegan para confirmar lo que ya dijo la máquina: que esa zona es un buen sitio para entrar con las esposas.
Esto conduce a una paradoja: las decisiones de quién y cuándo detener las toma una máquina. No fue un juez el que dirigió la operación, ni salió de un despacho, sino que vino de un código. Elite dio un porcentaje, una puntuación de certeza sobre los paraderos de interés, y abrió un expediente que albergaba nombres, fotos, fechas de nacimiento u otros datos personales.
La redada en Maine no ha sido un caso aislado. En Woodburn, Oregón, agentes federales usaron la aplicación para identificar zonas de alta concentración de objetivos. Se desplegaron en vehículos sin distintivos frente a complejos de apartamentos, rompieron la ventanilla de un coche y sacaron a la fuerza a una mujer de 45 años. Más de 30 personas fueron arrestadas al final de esa jornada. Los oficiales tenían como objetivo conseguir al menos ocho detenciones por equipo y utilizaron Elite.
El mecanismo de funcionamiento de este software cruza datos de Medicaid, del Departamento de Salud —el equivalente a nuestro Ministerio de Sanidad—, registros públicos o contratos comerciales. Esta combinación genera mapas de calor con zonas de interés. No se persigue a personas con orden de detención vigente, sino que se priorizan áreas por densidad, por probabilidad de éxito. El ICE se mueve cuando sabe que puede efectuar varias detenciones y no solo una, y de manera aislada. Evitan casas con un solo marcador y baja probabilidad.
Cada zona objetivo recibe una puntuación de confianza que puede ir del 0 al 100. La cifra expresa las probabilidades de que esa persona se encuentre en esa dirección. La app permite filtrar por biografía, historial migratorio, delitos previos o simples características demográficas.
En su interfaz, Elite ofrece un expediente digital por persona. Incluye nombre, foto, número de identificación, fecha de nacimiento, dirección completa y el grado de confianza; un cartel de «se busca» digital cargado de metadatos. Todo se ordena según criterios que no se explican públicamente, y la prioridad puede cambiar según decisiones internas de la agencia.
Contrato público, capacidades privadas
Palantir firmó en septiembre de 2025 un contrato con ICE por 29,9 millones de dólares (25,1 millones de euros) para mantener y ampliar esta herramienta. Pero hay más. La empresa también desarrolla ImmigrationOS, otro sistema que sigue patrones de vida de ciudadanos muy concretos: trabajo, rutas diarias, tipos de vehículo o contactos personales. Esta información se extrae de registros públicos y plataformas de terceros. Elite e ImmigrationOS trabajan en paralelo.
El ICE también ha creado un equipo que se dedica a monitorizar redes sociales. Vigilan contenido en Instagram, TikTok, Facebook, YouTube y Reddit. Esta vigilancia continua se integra en los perfiles de Elite, lo que incrementa y perfecciona su capacidad predictiva. El objetivo es establecer conexiones, patrones de conducta y posibles ubicaciones. La recolección de datos se convierte de esta manera en una herramienta de rastreo masivo.
La mayoría de las fuentes de Elite provienen de bases de datos gubernamentales. Algunas son de uso obligatorio, como los registros de atención médica o educación pública. Otras se obtienen mediante convenios o adquisiciones. Una de estas fuentes identificadas es Clear, una base de datos comercial operada por Thomson Reuters, en la que se cruzan registros financieros, de consumo y legales.
Sin orden judicial
Los agentes no requieren una orden para usar Elite. Basta con estar autorizados dentro de la cadena operativa. La herramienta sugiere, marca, filtra, y la decisión queda en manos de la persona que dirige la operación, pero bajo la única premisa de que los datos ya han sido validados. Las fuentes de datos, los algoritmos de decisión y los criterios de puntuación siguen siendo opacos.
Pero el sistema se puede equivocar. En el caso de la mujer detenida en Woodburn, aquella a la que sacaron a rastras de su coche, sus abogados sostienen que no tenía ninguna orden pendiente. Fue arrestada por estar en el sitio marcado por la app. Casos similares se han denunciado en Texas, California y Florida. Las detenciones preventivas no pasan por evaluación judicial, como se supone que debería ser preceptivo. Se actúa primero, se revisa después. La aplicación permite simplificar la cadena de decisiones con una evidente falta de regulación, o que arroja dudas sobre las existentes.
Desde el punto de vista de costos, la lógica es clara. El ICE busca maximizar sus resultados con recursos mínimos y una velocidad operativa inaudita. Palantir les ofrece una solución tecnológica con apariencia de objetividad, con errores que se atribuyen al sistema, y una responsabilidad se diluye. El agente ejecuta lo que ya aparece en pantalla sin una interpretación legal; solo sigue el protocolo que ya está programado.
Una tendencia clara
Este modelo de aplicación no es exclusivo del ICE. La tendencia en seguridad pública es la misma: usar datos masivos para predecir eventos, dirigir patrullas y ordenar detenciones. El problema no es la tecnología, sino su implementación sin control. Cuando se usa información de salud, educación o redes sociales sin consentimiento, se cruzan líneas que se daban por infranqueables.
Elite opera hoy como una herramienta operativa, pero también como una plataforma de modelado poblacional. ICE no solo quiere saber dónde está alguien, sino cuántos más como esa persona viven cerca, con quién se relaciona, dónde trabaja. La aplicación permite identificar redes, no solo individuos. La ingesta de datos se incrementa con cada detención.
Algunas voces internas en ICE han advertido que la dependencia de la app es excesiva, porque se pierde el criterio humano. Se confía demasiado en la puntuación, en los filtros automáticos, en una inteligencia artificial que a día de hoy se sabe que falla. Pero, al mismo tiempo, los resultados mantienen su lógica: si una redada tiene éxito, se da por bueno el sistema. Si hay un error, se reajusta el parámetro. El algoritmo siempre puede mejorar, pero no se detiene.
Un camino por asfaltar
La pregunta ya no es si estas herramientas funcionan, porque lo hacen; sino qué consecuencias tienen, porque van a ir a más. El acceso a servicios médicos puede disminuir si las personas temen que sus datos acaben en Elite. Las escuelas pueden ver menos participación de padres indocumentados. El miedo no solo afecta al objetivo, también a su entorno. Y ese entorno, para el algoritmo, se convierte en un nodo potencial.
Esto es lo que viene, porque lo que ocurre allí acaba acaeciendo más cerca. La tecnología nunca se detiene, y estos mecanismos han probado su eficiencia. Ahora habría que conjugar esas capacidades con los derechos de ciudadanos que nada malo han hecho.
