Esto es nuevo: un dron bombardero rescata a dos soldados ucranianos de su cautiverio
Un aparato no tripulado Vampire ha acometido una misión propia de soldados a pie

Dron Vampire.
Estas cosas, antes las hacían las fuerzas de operaciones especiales. En el mejor de los casos, unos héroes como los del cine, pero esto es nuevo. Hemos visto a drones atacar posiciones, llevar paquetes, arrojar bombas o hasta portar armas de fuego. Lo que resulta novedoso es que ayude a liberar de su cautiverio a soldados capturados en el campo de batalla, como una especie de John Wick alado.
El pasado 1 de febrero, dos militares ucranianos capturados por la infantería rusa cerca de Huliaipole, fueron liberados gracias a ataques de precisión ejecutados desde un dron Vampire. La operación, coordinada desde un puesto de mando y ejecutada en tiempo real, eliminó a los captores y permitió que los soldados regresaran a sus posiciones por sus propios medios.

Las fuerzas ucranianas confirmaron que, de no haber intervenido, los dos soldados hubieran sido ejecutados tras su interrogatorio. Es lo habitual. El ejército ruso hizo prisioneros a estos dos combatientes en la región de Zaporiyia, donde la infantería de Moscú logró acercarse lo suficiente a las posiciones ucranianas.
Esta operación refleja la precisión que caracteriza al Vampire en manos experimentadas. Los pilotos ejecutaron lanzamientos de bombas con precisión quirúrgica: los soldados rusos que custodiaban a los prisioneros fueron eliminados, mientras que los militares ucranianos resultaron ilesos. La explicación reside, en parte, en el diseño y capacidades del Vampire.
Se trata de un hexacóptero capaz de transportar una carga útil de hasta 15 kilogramos a una distancia de 20 kilómetros y con un alcance total de entre 35 y 40 kilómetros. Su estructura de seis rotores le confiere una enorme estabilidad en posicionamiento estático en condiciones adversas. A esto hay que añadir una capacidad de carga superior a la de drones FPV convencionales. El Ministerio de Defensa ucraniano aprobó el sistema en la primavera de 2023. Desde entonces la empresa SkyFall lo lleva suministrando de forma continuada. Su precio ronda los 9.000 euros por unidad.
Este dron está equipado con resistencia avanzada a sistemas de guerra electrónica, una antena para posicionamiento por satélite, y una cámara que permite operaciones tanto diurnas como nocturnas. Cuenta con un modo de retorno automático en caso de pérdida de señal. Esta habilidad reduce el riesgo del aparato en caso de toparse con defensas dotadas con fuertes capacidades para emitir interferencias. Su diseño modular le permite transportar diversos tipos de explosivo y, vista su operativa habitual, podría decirse que es un bombardero no tripulado en toda regla.
La simplicidad operativa del Vampire contrasta con su sofisticación técnica. Adquirir las habilidades básicas para pilotarlo requiere apenas tres horas de formación, un factor clave para su rápida adopción. Esta facilidad de entrenamiento permite rotar tripulaciones sin pérdida de efectividad. El sistema de carga útil facilita cambios rápidos entre misiones: un mismo aparato puede pasar de transportar suministros médicos a lanzar munición antitanque en cuestión de minutos.
En 2025, el Vampire se convirtió en una de las armas más eficaces del campo de batalla ucraniano. Los bombarderos de este tipo han completado cientos de miles de misiones de combate desde su despliegue inicial. El evento Army of Drones 2025 reconoció al Vampire como el sistema de ataque no tripulado más efectivo en Ucrania. La reputación entre las brigadas en combate es unánime: un recurso versátil y altamente efectivo.
El 423.º Batallón Independiente de Sistemas de Drones Scythian Griffins opera hexacópteros Vampire las 24 horas cerca de Huliaipole. Sus tripulaciones atacan escondites, tropas de asalto y objetivos fortificados donde los drones FPV más pequeños no llegan. La principal ventaja del Vampire es su potencia y la cantidad de municiones que puede transportar en cada misión. Esto permite realizar ataques sostenidos donde otros sistemas fallan por una capacidad insuficiente.
Noches agitadas
Durante una sola noche, la tripulación habitual de un Vampire puede completar más de cinco misiones de combate. Hay casos documentados de unidades que han realizado hasta 27 salidas en una sola noche. El Servicio Estatal de la Guardia de Fronteras de Ucrania presentó recientemente las capacidades del Vampire en operaciones nocturnas, y mostró cómo la Brigada Hart, la misma que liberó a los dos prisioneros ucranianos, lo emplea para reabastecer a defensores y entregar cargas explosivas en territorio adversario.
Los operadores han destruido sistemas rusos de alto valor como sistemas de guerra electrónica Borisoglebsk, radares contrabatería Zoopark-1 y lanzacohetes Solntsepyok, entre otros. El dron también se emplea para detectar y destruir escondites enemigos, apuntar con designadores láser a edificios fortificados y colocar explosivos.
Un zumbido temible
La infantería rusa ha aprendido a temerlo. Su sola presencia sobre el campo de batalla equivale a una sentencia de muerte en cualquier momento. El zumbido de sus rotores nunca presagian nada bueno, en especial por las noches, cuando estos aparatos son menos vulnerables ante su tamaño, y poca velocidad.
Entre el personal militar, el Vampire ha adquirido un sobrenombre inquietante: la Baba Yaga, la temible bruja del folclore eslavo, una especie de hombre del saco. La denominación no es casual. El dron opera de día y sobre todo de noche, aparece sin previo aviso, y ejecuta ataques implacables antes de desvanecerse.
Y misiones de paz
Más allá de su uso como bombardero, el Vampire ha demostrado capacidades adicionales y menos lesivas. Una es la mejora de las comunicaciones, y también ha servido como apoyo en misiones humanitarias. Tras el ataque contra la central hidroeléctrica de Kajovka, los ucranianos utilizaron Vampires para entregar agua, alimentos y suministros médicos a personas aisladas.
La versatilidad del sistema lo convierte en una valiosa herramienta que puede salvar vidas aliadas o acabar con las enemigas; todo depende de hacia dónde se dirija y con qué capacidades alojadas. En Huliaipole no hubo dilema alguno. El Vampire acudió a donde le fue programado, y ejecutó su misión. A cambio, dos soldados regresaron vivos con sus compañeros. Los del otro bando, desgraciadamente, no tuvieron la misma suerte.
