Una tercera denuncia por acoso sexual complica el futuro del gobernador de Nueva York

Por: EFE

Política y conflictos
Una tercera denuncia por acoso sexual complica el futuro del gobernador de Nueva York
Foto: | Reuters

Una tercera mujer ha acusado al gobernador de Nueva York de acoso sexual, horas después de que el político demócrata aceptara la investigación de dos denuncias similares por parte de dos exempleadas. La joven Anna Ruch, de 33 años, que –a diferencia de las anteriores denunciantes– nunca fue su colaboradora, ha relatado al diario The New York Times que Cuomo le preguntó, en una boda en 2019, si podía besarla después de que ella empujara la mano que él le había puesto en la parte baja de su espalda: «Estaba tan confundida, conmocionada y avergonzada. Giré la cabeza y me quedé sin palabras».

Por qué te lo contamos: el nuevo testimonio complica aún más las cosas para el gobernador de 63 años, blanco de críticas, incluso desde su propio partido, tras convertirse temporalmente en una estrella nacional por su gestión de la pandemia.

Esta revelación, como decíamos, se produce tras la luz verde de su oficina a la fiscal general del estado, Letitia James, para que investigue las acusaciones de acoso sexual de las otras dos mujeres. La primera denuncia fue de Lindsey Boylan, antigua asesora de Cuomo y actual candidata a presidenta del condado de Manhattan, que aseguró que este la acosó en varias ocasiones entre 2016 y 2018, llegando a darle un beso no solicitado en los labios.

A sus acusaciones se sumaron este fin de semana las de Charlotte Bennett, que fue asesora de políticas de salud hasta el pasado noviembre y que dijo a The New York Times que el gobernador le preguntó si era monógama y si alguna vez había tenido relaciones con hombres mayores. La exasesora, de 25 años, dijo que el gobernador le indicó que estaba abierto a mantener relaciones con mujeres de su edad, lo que ella interpretó como claras propuestas para una relación sexual: «Comprendí que el gobernador quería acostarse conmigo y me sentí terriblemente incómoda y asustada y me preguntaba cómo iba a salir de eso y asumí que era el final de mi trabajo».

Cuomo, hasta ahora, ha negado las acusaciones de acoso, pero el domingo se disculpó públicamente, asegurando que «algunas cosas» que dijo «pudieron malinterpretarse como un flirteo indeseado». El político señaló que acostumbra a hacer chistes y comentarios jocosos con sus colaboradores y apuntó que, ahora, es consciente de que dado su cargo algunos de ellos pueden resultar demasiado personales o poco sensibles. «En la medida en que cualquiera se haya sentido así, de veras lo siento», señaló Cuomo en un comunicado, en el que recalcó que nunca ha tocado a nadie de manera inapropiada.

Este lunes, sin embargo, Bennett subrayó que el gobernador sigue sin «reconocer o asumir responsabilidades por su comportamiento depredador» y animó a otras mujeres con experiencias similares con él a denunciar. Las acusaciones han dejado al popular Cuomo en una enrevesada situación política, con algunos miembros de su partido urgiendo a que sea investigado a fondo o pidiendo su dimisión.