Uno de los fenómenos más llamativos del actual ciclo económico es la persistencia de un déficit público de en torno al 3%. ¿Cómo es posible que yendo España como un cohete no hayamos sido capaces de enjugarlo o incluso de acumular un modesto superávit?
La respuesta de la izquierda es que hay demasiadas urgencias como para entretenerse en fetichismos contables y que, cuando estemos al nivel de los países de nuestro entorno en prestaciones sociales, ya tendremos tiempo de considerarlo.
El problema de este argumento es doble.
Primero, como los países de nuestro entorno no paran quietos, nunca los cogemos.
Y segundo, ¿qué pasará si entre medias cambia el ciclo, que tarde o temprano cambiará?
No hablo de una catástrofe, como la quiebra de Lehman Brothers o la pandemia. Un repunte fuerte y prolongado del precio de la energía, como consecuencia de un conflicto en Oriente Próximo (que no hay que descartar mientras Donald Trump ocupe la Casa Blanca), podría restar dos puntos de PIB a un país tan dependiente del turismo como España.
¿Y qué supondría pasar de un crecimiento del 3% a otro del 1%?
Si el Gobierno tuviera las cuentas equilibradas o un pequeño superávit, como aconsejan la Airef, Caixabank, Funcas, la OCDE, etcétera, podríamos absorber el choque dejando que el déficit subiera hasta el tres por ciento, sin necesidad de realizar recortes ni de subir impuestos.
Pero dado que nuestro déficit es ya del 3%, se nos irá por encima del 4% simplemente como consecuencia de los llamados estabilizadores automáticos, es decir, de la caída de los ingresos fiscales y del aumento de los subsidios.
El Gobierno no solo no podrá gastar más, sino que tendrá que llevar a cabo un ajuste para devolver el déficit a la senda de convergencia. Ese ajuste exigirá suprimir ayudas, paralizar la inversión en infraestructuras y, en fin, rebajar nuestro nivel de prestaciones sociales, de modo que, cuando estemos en lo alto del próximo ciclo, otro iluminado nos explicará que hay demasiadas urgencias como para entretenerse en fetichismos contables.
Y vuelta a empezar.