La vicepresidenta María Jesús Montero ha propuesto a Inés Olóndriz, actual secretaria general de Financiación Autonómica y Local del Ministerio de Hacienda, para suceder a Cristina Herrero al frente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIReF.
¿Han oído ustedes lo de poner al lobo a cuidar de los corderos?
Pues esto es al revés: ponen a un cordero para que vigile al lobo encargado de fiscalizar al Gobierno.
La AIReF se creó tras la crisis del euro de 2012, para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas. Este tipo de agencias no son del agrado de los políticos y el primer presidente de la AIReF, José Luis Escrivá, se las tuvo tiesas con Cristóbal Montoro, el ministro de Hacienda del Partido Popular. Escrivá llegó incluso a denunciarlo ante la Audiencia Nacional y a amenazarlo con dimisiones si no respetaba su autonomía.
Pedro Sánchez ha sido más astuto.
No encontrarán en los medios ni una palabra suya contra la presidenta saliente de la AIReF, pese a que ha sido una de las figuras más críticas con su política fiscal y presupuestaria. Cada vez que le preguntaban por algún informe incómodo, Sánchez reiteraba su «máximo respeto» a la institución. Luego, bajo cuerda, bloqueaba la comparecencia de Herrero en el Congreso, mientras esperaba pacientemente a que expirara el mandato de Herrero.
Su relevo se produce en vísperas de que la AIReF se pronuncie sobre la nueva financiación autonómica, en cuya elaboración ha participado Inés Olóndriz. ¿Se imaginan lo que va a decir de la quita de deuda autonómica o de las mejoras a Cataluña?
Pues que lo ve todo estupendo, qué remedio, si es obra suya.
Quizás saque alguna pega para disimular, pero el tono general será presumiblemente el de un dócil cordero, y no el del implacable lobo que debe supervisar a quienes administran nuestros impuestos.



