De policías y ladrones
Policías y ladrones no es un juego de niños. Porque no se trata de policías unos y ladrones los otros. En este juego, con Marlaska —el juez juzgado— a la cabeza, se trata de policías que además son ladrones. Bueno, en realidad sólo hablamos de uno. Lo que pasa es que al ser el jefe —más bien el capo, ¿no?— pues hablo en plural, ya que el líder es el que representa a la totalidad de, y perdón por el término, el cuerpo. A mi, lo que ha hecho el muy cerdo con el cuerpo de una miembro del cuerpo me ha dejado el propio, pues, no sé… como revuelto. Retorcido. Nauseabundo.
«Oiga, ladrón no: ¡violador!», dirán ustedes. No, no. Ladrón. El sujeto DAO, el poli sospechoso, el agente presunto o presunto agente —decídanlo ustedes el orden de los factores— le robó la intimidad a una subordinada. La subordinó contra su voluntad. La violentó. Le robó aquello que nadie tiene derecho a sustraer: la intimidad. Y luego ya, chulazo él, la vejó, la insultó y la vilipendió. Cuando vio que no se salía con la suya, intentó comprarla con un destino apetecible. Vamos, lo que viene siendo una promoción, que es el insulto final: primero la violación y después el intento de compra. La quería ascender a puta, que se ve que es de lo que sabe el viejo verde.
Que Marlaska no estaba al tanto de las hazañas bélicas de su DAO marrano es tan poco probable y tan poco creíble como que el MI6 no estuviese al tanto de las cochinadas reales del ex príncipe, el cerdito Andrew, fornicador de Buckingham.
Tranquilos todos. Aquí no dimite ni Dios. A Marlaskón le protege Pedro, que de putiferios sabe lo suyo, aunque él no conozca a nadie. Está resultando aleccionador ver el desfile de puteros y prostitutores que pululan por el Partido Feminista Obrero Español: los Tito Bernies y los Ábalos; los Koldos y los Salazares. La lista se va alargando. Y uno se pregunta… ¿Hasta cuándo les van a soportar, tolerar, encubrir y reír la gracia nuestras señoras señorías del Partido Socialista? Las hembras empoderadas de la coalición de izquierdas. ¿Cuándo van a sacar a pasear la escoba, y no para barrerles, sino para reventarles la cabeza a estacazos a sus compañeros por ser unos puercos libidinosos?
La ciudadanía espera con ganas. Qué hermoso desfile de la Hispanidad sería, la piara de machirulos vareada por las castas y enfurecidas hembras progresistas. Pero no. Lo que hay es silencio. Silencio y… complicidad.
