The Objective

La viñeta sobre... hoy, adivinanza

Puente se columpia.

Puente se columpia, Puente se descuelga. ¿Por qué no descuelga cuando le llaman de The Objective? Comunica. Es decir, no comunica porque su línea está comunicando. Está demasiado ocupado comunicando en redes, que no comunicando a los españolitos por las redes ferroviarias, por las líneas de sus trenes. Líneas que ahora son, al parecer, discontinuas, como los fijos. Raíles fijos que, de vez en cuando, cuando no se les hace el mantenimiento que se dice que se hace pero que en realidad —¿qué realidad?— a veces no se hace, se convierten en vías fijas-discontinuas. Las líneas de tren, digo. Bueno, y la realidad, que también va siendo fijo-discontinua. Discontinua, como con grietas, con ranuras. Las vías y la realidad. No sé, cachos de hierro que van faltando y ya de paso, como a perro flaco todo son pulgas, catenarias que se descuelgan. Como el ministro, que no sé si se descuelga o está colgado. A más de uno le gustaría que lo colgasen… Pero dejemos eso, no hagamos trasbordo, ese es otro debate. Decía que está todo descolgado. Y el ministro que no descuelga el teléfono, que hace ring-ring, un poco como el silbato de un tren que hace piiii-piiii y al que no atiende nadie. Y deberían, creo yo. Inaugurar menos y atender más.

Vaya lío, pollito. Ha perdido el ministro todo su prestige en el transporte de sus ideas y, al parecer, solamente le quedan unos hilillos de ideas o de prestigio; no nos ha quedado claro. ¿A cada simio le llega su San Martín, era el dicho?, ¿o era a cada cerdo su Mazón? Algo así, a veces me lío… No me aclaro, todo es ruido y confusión. “An idiot full of sound and fury, signifying nothing”, que dijo el bardo Will, y en castellano vallisoletano, pa entendernos: “Contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa”.

Les dejo, que pierdo el tren. El de las ideas.