The Objective

La viñeta animada sobre... ser cristiano en Nigeria

Es Navidad. Y también lo es, para algunos, en Nigeria. Es decir, que por aquel meridiano y paralelo se ha abierto de nuevo la veda y ha comenzado la caza del cristiano, ejemplar muy apreciado por los ojeadores cinegéticos de Boko Haram. Las cifras que me llegan son de diez mil muertos entre 2022 y 2024. Y en 2025 la campaña no ha hecho sino ir en aumento: niñas secuestradas, iglesias incendiadas, gente torturada y degollada. Las mismas salvajadas de toda la vida, a machetazo limpio o con kaláshnikov. En la variedad está el gusto. ¿Conflicto étnico? Pues, oiga, como que no. Se trata de una guerra de religión de las de toda la vida, como Dios manda, pero en este caso sólo hay un bando disparando. El otro se dedica a poner la otra mejilla una y otra vez. Si eres cristiano, estás de saldo. Y si es Navidad, hay premio extra.

Hay quien lo quiere comparar (o descomparar) con Gaza, como si matar a unos estuviese bien y matar a los otros estuviese mal. Qué lamentable y absurdo debate. Los que denunciaban un genocidio de palestinos y compraban como verídica información de AP o la BBC que venía —demostradamente— dictada por Hamás, ponen ahora el grito en el cielo y hablan de que lo de Nigeria es fake news… Como si los muertos de aquí valiesen menos que los muertos de allá. Qué patética discusión. Qué absurdo informativo.

El caso es que don Donaldo ha decidido desenfundar los B-52 y dar estopa a los matones, que para matón ya está él. Uno no cree que lo haga por razones humanitarias, sino por el mismo motivo que lo hace todo: para mandar una señal, para lanzar un mensaje. En este caso, señales de humo. ¿Servirá de algo? ¿Frenarán los bombazos la sed de sangre de los integristas? Permítanme que lo dude.

Pero él tira palante. Es Navidad.

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