I want you in a US prison
— ¡Ven a por mí, cobarrrrrrrrde! ¡Te estoy esperannnnnndo!
Bramaba como un poseso hace apenas unos días el bigotudo sátrapa Nicolás, retando a su homólogo peso pesado, solo que mucho más grande, Tío Sam Trump. No es que vaya yo a hacer aquí un panegírico del Rey Donald, que vaya a decir yo que este draft-dodger no es un cobarde, o lo que es lo mismo, que es un valiente. Con buena picha bien se jode, y con la US Navy, los SEALS y los Marines en tu rincón del cuadrilátero, se puede uno enfrentar a casi cualquier dictador bananero con garantías de éxito asegurado. Es como pegarle a un muñeco o reventar la piñata. Es un España-Malta, once a cero y nada de lo que enorgullecerse. Un mero trámite.
La ristra de chorradas que ha ido escenificando Maduro en las últimas semanas desde que los americanos decidiesen que, como tráiler a esta película, lo más impactante era reventar unas cuantas narcolanchas (o barquitos de pesca, que más da), han ido en aumento. Patoso, el conductor de autobuses lo ha intentado todo, desde el humor desesperado al chapurreo en inglish, ese balbuceante payaso de “no war, yes peace” que le lanzaba, cual mensaje en una botella, al rubio del norte. Al final, nada le funcionaba y los fuegos artificiales llegaban cada vez más cerca, así que se envalentonó como esos boxeadores que juraban reventarle la jeta a Tyson, y ese Tyson con careto de pitbull que no les hacía ni puto caso. Y claro, ha pasado lo que tenía que pasar. Y no ha sido otra cosa más que el presidente convicto de treinta y seis delitos, en un momento en el que se empezaba a hablar demasiado de las fotos de Epstein, ha decidido hacerse un lifting de comunicación por todo lo alto y ha puesto a funcionar una coproducción de Hollywood y el Pentágono, que hacer efectos especiales a lo Jungla de Cristal, saben.
Maduro estará ya en una cárcel de alta seguridad como en las películas, con su mono naranja y me imagino que Trump, vía videoconferencia, le hará cantar y bailar para él desde la celda, para entretenimiento de todo su gabinete, que estará reunido en el Saloon Mar-a-Lago.
¿Y Zapatero…? De Zapatero ya hablaremos mañana. Hoy parece que ha salido a correr. Pero no se sabe hacia donde.


