The Objective

La viñeta animada sobre... ICE and snow

Un temporal de frío y nieve asola la península. Está siendo, para disgusto de los del calentamiento, un invierno gélido de los de toda la vida. Frío pelón. Las heladas acompañan, desgraciadamente, al sentimiento general tras la tragedia del AVE, que nos dejó a todos con el corazón desgarrado y el alma helada al recordar a aquella niña de seis años que, habiendo perdido a su familia, vagaba descalza sobre las piedras afiladas de las vías del tren en la oscuridad.

En Minnesota, aunque nieve muchísimo más que aquí, el frío es otro. Es un frío generado al calor de la bronca y de los porrazos. El frío son unos matones vestidos con camisas negras, con camisas pardas, —¿de verdad era necesaria semejante coordinación histórica en el color de la indumentaria?— bestias que entran en los hogares sin orden judicial de registro ni de arresto y se llevan a rastras, de los pelos, a cualquiera que tenga la piel tostada o les mire mal. Niños, mujeres embarazadas o viejos: todo vale. Tipos armados hasta los dientes, a los que han lanzado contra la población civil y que, al parecer, no tienen más formación que la afinidad ideológica y la brutalidad. Agentes todo a cien que son cualquier cosa menos oficiales de la ley y el orden, y que recuerdan a esos tipos de los western investidos a toda prisa cuando el sheriff andaba corto de personal y le prendía la estrella en la solapa al que tuviese más a mano para montar un posse y dar caza al fugitivo.

Uno entiende que la inmigración ilegal está desbocada y que Obama —el del Nobel de la Paz que tanto desea Trump— utilizó el ICE, creado previamente por Bush tras el 11-S, para expulsar a más de dos millones de ilegales y que nadie lo menciona, pero en este caso la brutalidad de los enmascarados —¡coño, antaño los que se ponían antifaz eran los bandidos!— parece formar parte de una gigantesca campaña publicitaria teledirigida al gran público, para aterrorizar a los unos y agradar a los otros. A uno se le revuelven las tripas al ver que a un enfermero le han disparado a quemarropa en la cara, y ya es el segundo muerto por el mismo método ejecutivo tan expeditivo. Al gato de la inmigración ilegal hay que ponerle el cascabel, pero no así.

Además, el día que los latinos hagan un paro general y no acudan a trabajar, lo que se para en seco es el país. Y no hay tacos para todos.