The Objective

La viñeta animada sobre... las uvas de la ira

A perro flaco todo son uvas

Querida Charo:

Feliz Año, guapa. Te cuento. Andan preocupados en la cocina de Moncloa porque el presi no ha tocado las uvas. Ni una. Y eso que el de la superstición es el trece, no el doce. Pero nada, oye, que ni tocarlas. Ya sabes que estaba yo hoy de turno, sirviendo la cena a mis dos guapos preferidos, los que nos presiden. Si es que les quiero mucho, son… Pero, caray, que me despisto. Sigo con lo que te estaba contando. Ha apartado el hombre el cuenquito poniendo cara de asco y se ha ido a la cama nada más acabarse el plato de brócoli hervido. No ha probado otra cosa. Y se ha ido sin despedirse, como entufado, tras tirar la servilleta. ¡Hoy no me ha mirado ni la cofia! Con lo detallista que suele ser él. No sé. Habrá tenido un mal día, el pobre. ¡O un mal año!

Pues eso, que nos hemos quedado todos ahí más cortados que na. A doña Bego se le ha puesto una cara de rebote que ni te cuento. Me ha parecido entenderla decir por lo bajini que iba a dormir en el sofá o de pingo con el Hidalgo, que las noches que don Pedro hace la dieta del brócoli no hay quien pare en la habitación. Que si fuese verano, todavía, pero con este frío, a ver quién es el guapo (aparte de él) que duerme con las ventanas abiertas.

Total, Charo, que así están las cosas por Palacio. Dicen que van despacio, pero para mí que van a toda leche. No paran de llegar cartas. Algunas —las menos— son felicitaciones de Navidad, pero la mayoría son citaciones judiciales. Hay mucha tensión. Se les oye discutir, y yo le he oído a él cagarse en la puta y a veces en el puto, el de la sauna, dice. Mucha tensión.

En fin, cari, que te mando muchos besos. ¿Qué tal todos en el pueblo? Saluda a los primos. Yo creo que me queda poco en este puesto y, cuando acabe, me voy pal pueblo, que la verdad se está mejor. Esta gente de ciudad es que son muy raros. Tienen cada cosa…