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Macarrismo

No sabemos cuánto va a subir Pedro Sánchez los impuestos. Ni las medidas reales para que la salida de la crisis se acelere. Si Rajoy subirá las pensiones más allá del 0,25%. Si más allá del cheque familiar habrá otras ayudas sociales. Hace unos días Jordi Sevilla, ni corto ni perezoso, se atrevió a decir que el PSOE no tenía planificada una bajada del IRPF, que el grueso iba a la subida de impuestos a las rentas altas. Como si el común de los mortales no se dejara un riñón o ambos en pagar a Hacienda. Dichosos los ojos.

“Hello, it’s me”. Atragantada la cena de los tardíos, con el moderador con la vista ya cansada, y cuando parecía que el diálogo del bipartidismo iba a apresurar el sagrado momento de irse a la cama, se produjo ese acto de insolencia política que los españoles no pueden consentir cinco días antes de su cita con las urnas. La mala educación. La vergüenza ajena. El "macarrismo".

Pedro Sánchez enfundado en el traje de Pablo Iglesias. Al actor se le vio el plumero. Con el ceño igual de fruncido y con un manzanas traigo. La corrupción.No por ello menos importante…pero no había otro tema. Que media España se deja el lomo para llegar a fin de mes se queda para…¿?

“Usted es joven y va a perder las elecciones”. La experiencia reina sobre todo lo demás. Sin los sudores de Nixon. Con el maquillaje a punto. “No voy a convertir mi edad en un asunto de esta campaña”, decía Reagan en el 84. Pero en la presente nos quedamos con varios mensajes que nos hacen poner una mueca de inapetencia: “vieja y nueva política”, “hola 2016”, “deleznable”, “populismo”, “menina”. Conceptos a estudiar de cara al domingo. Aunque aquí lo que de verdad nos interese es si, entre otras cosas, nos van a subir hasta 40 impuestos, como han hecho hasta ahora. El bolsillo es lo que realmente importa. Tengan 45 o 60.

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