Tezanos no nos engaña
«Lo que ocurre es que los antisanchistas no respondemos, por lo que sus resultados solo pueden ser sanchistas»

El presidente del CIS, José Félix Tezanos. | EP
1. Una mujer que llama de parte del CIS me pregunta amablemente si le puedo dedicar 15 minutos. «Con dos segundos basta», le digo, «ponga en todo no sabe/no contesta y que me cago en Tezanos». Y cuelgo. Se lo estoy contando entre risas a los amigotes cuando caigo en que Tezanos, en realidad, no nos engaña. Lo que ocurre es que los antisanchistas no respondemos, por lo que sus resultados solo pueden ser sanchistas.
2. Esos «pocholos». Las pozas de la derecha española. Los de izquierda que estamos en el antisanchismo nos vemos rodeados de gente turbia, empujando supuestamente en la misma dirección. Aunque no sé por qué hablo en plural: en la izquierda antisanchista estoy yo solo, y más solo que la una. Con la sensibilidad a flor de piel: una sensibilidad que me expulsa de todo y de todos. Cada día se incrementa mi misantropía. Algunos me sugieren pragmatismo (un pragmatismo que no he aplicado a mi vida). «El mal menor», dicen. Y sí, reconozco que es menor, comparado con lo que hay. Pero aun así sigue siendo muy malo. Que no cuenten conmigo.
3. Lo de la izquierda (¡Patxi López, Antonio Maestre!) defendiendo el burka ha sido más bello que la Victoria de Samotracia. Una victoria que consistía, para empezar (¡vivan los griegos!), en no llevar burka. Aunque el tiempo sí que le ocultó la cabeza, se la cortó con su cimitarra.
4. Pisarello será el candidato de los Comuns a la alcaldía de Barcelona. Le ha ganado las primarias a Bob Pop. Así que los comunes prefieren como alcalde a uno de Tucumán antes que a uno de Madrid… Aunque tal vez haya predominado el sesgo «capacitista», por recurrir a la turra del propio Bob Pop. En cualquier caso, esta derrota nos ha privado, como tuitea Argudo, de que concurra un Chikilicuatre.
5. Gracias a las maniobras de Trump contra el Tribunal Supremo, nuestros sanchistas han encontrado la ocasión de predicar contra las maniobras de un presidente contra el Tribunal Supremo. Ocasión que nunca encuentran cuando es Sánchez el que maniobra contra el Tribunal Supremo.
6. Llenazo en el Centro Cultural La Malagueta para la charla de Manuel Arias Maldonado con Fernando Jiménez Sánchez sobre La corrupción en la democracia. El Aula de Pensamiento Político lleva una racha inmejorable, con especialistas que analizan con precisión, sin énfasis, lo que pasa. No incurrir en el oficialismo deja impolutas sus herramientas epistemológicas. Con la corrupción, particularmente, lo que pasa ante todo es que produce desmoralización.
7. Hojeando el nuevo libro de Juan Gabriel Vásquez, de artículos, me fijo en la dedicatoria: «A Jordi Gracia». Con eso está dicho todo, le digo a un amigo. Él lo redondea: «En la dedicatoria está su epitafio».
8. Uno de los mejores ciclos diarísticos de nuestra literatura es el de Juan Gracia Armendáriz, que con el anclaje de su enfermedad renal escribe de todo: la presencia de la enfermedad acentúa el carácter trágico y milagroso de la vida. Después de Diario del hombre pálido y Piel roja, publica Diario de la frontera (Demipage). Termina con el trasplante de riñón, tras el cual escribe: «A mi alrededor todo se difumina en una abstracción. Y, sin embargo, cobra una dimensión más vívida. Se diría que la brisa está henchida de una profunda ternura. Todo se aligera». Me he acordado de este aforismo de Nietzsche: «La salud se anuncia: 1) por un pensamiento con un vasto horizonte; 2) por sentimientos de reconciliación, de consuelo, de perdón; 3) por el melancólico reírse de la pesadilla con que hemos estado peleando».
9. Viajo en autobús a Sevilla para la nueva exposición de Miguel Gómez Losada, Prēlune (Di Gallery, hasta el 4 de abril). Escribe el pintor: «Hasta donde he podido saber, la palabra Prēlune no tiene traducción. Me atrevo a definirla como oscuridad entre lunas. Prēlune es ese intervalo, una metáfora de la noche cerrada, un vacío semántico donde la pintura pone visión». La conjunción entre la fantasía (sutil) y la maestría (sin alardes) produce unos cuadros de muchos quilates, pero sin relumbrón. Me recuerda de nuevo a Nietzsche: «No todo lo que es oro reluce. El brillo suave es propio del metal más noble».
