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Brasil

Bolsonaro asume la presidencia y promete "liberar a Brasil de las amarras ideológicas"

Rodrigo Isasi Arce
Última actualización: 2 Ene 2019, 10:29 am CET
Foto: Sergio Moraes | Reuters

Brasil comienza una nueva era con la extrema derecha de Jair Bolsonaro, que, tras asumir como nuevo presidente de Brasil, ha prometido "liberar a Brasil de las amarras ideológicas"y rescatar los "valores" más tradicionales. De talante anticomunista y  fuerte devoción religiosa, Bolsonaro basa su nuevo Gobierno en cuatro puntos clave: la lucha contra la corrupción y la criminalidad, el ordenamiento económico y el fin de lo políticamente correcto. "Brasil comienza a liberarse del socialismo", aseguró el mandatario tras asumir el cargo de manos del presidente saliente, Michel Temer, y cerró su discurso con el lema de su campaña: "Brasil encima de todo y Dios encima de todos".

El capitán de la reserva del Ejército brasileño, que es el 38 mandatario de Brasil, es un declarado anticomunista y llegó a la presidencia con el apoyo de los sectores más conservadores de Brasil, tras ganar las elecciones de octubre pasado frente al progresista Fernando Haddad.

Pese a que ha reducido el tono de sus polémicas declaraciones de tinte machista, racista y homófobo, Bolsonaro, de 63 años, ha dejado claro, con el perfil de su Gabinete, que dará prioridad a los intereses de grupos religiosos, empresarios y anticomunistas.

En su Gabinete de 22 ministros, que este miércoles han asumido formalmente sus cargos, destacan cinco altos oficiales de las Fuerzas Armadas, como también lo es él y su vicepresidente, el general en la reserva del Ejército Hamilton Mourao. El número de militares en su Ministerio es igual al que tenía el general Humberto de Alencar Castelo Branco, el primer presidente del régimen militar y que participó en el golpe de Estado de 1964. La dictadura militar brasileña se prolongó de 1964 a 1985. Otros cuatro ministros han estudiado o trabajado en el Ejército. De todos ellos, tan sólo dos son mujeres.

Bolsonaro tomó posesión de su cargo en una ceremonia realizada en la sede del Parlamento y que llevó a las calles de Brasilia a una multitud de cerca de 130.000 personas. A diferencia de todos sus antecesores, que dedicaron cerca de una hora al primer discurso tras jurar en el Congreso, a Bolsonaro le bastaron solamente diez minutos para delinear las claves del Gobierno que ejercerá hasta el 1 de enero de 2023.

Principales ejes de su Gobierno

En lo económico, que será esencial para mantener la popularidad del 65% con que empieza su mandato, Bolsonaro se ha comprometido a impulsar reformas estructurales que permitan acabar con un crónico déficit fiscal. También propone abrir los mercados internacionales para las exportaciones brasileñas, "estimulando la competición, la productividad y la eficacia sin tinte ideológico" y con una especial atención al sector agropecuario, que es el sosten de la economía nacional.

Precisamente, la primera medida que ha tomado este miércoles, horas después de su investidura, ha sido firmar un decreto en el que fija el salario mínimo de los trabajadores del país en los 998 reales (unos 257,5 dólares) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61% con respecto al año pasado.

El nuevo mandatario ya ha pedido ayuda al Parlamento para "la tarea de liberar definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia y de la sumisión ideológica", que fueron tres de los puntales en que se apoyó la campaña electoral que le llevó al poder.

Otro punto en el que Bolsonaro hace incidencia es el combate a la delincuencia, a la que se le atribuyen cerca de 60.000 muertes anuales en el país, y reiteró que para reforzarlo pretende flexibilizar el portar armas de fuego a fin de que los "ciudadanos de bien" puedan "defenderse".

En su primer discurso como presidente, el mandatario brasileño reiteró que expulsará "el perfil ideológico" de las relaciones internacionales y que estará orientada por el mismo norte de "servir a los brasileños" y no a "intereses partidarios".

Aún cuando ha subrayado una y otra vez que gobernará "sin ideologías", en los dos discursos que pronunció el martes, el primero ante el Parlamento y el segundo frente a sus miles de seguidores, aseguró que, con el inicio de su Gobierno, Brasil ha comenzado a "liberarse del socialismo, de la inversión de valores y de lo políticamente correcto", para "restablecer los valores éticos y morales" que, a su juicio, comparte la mayoría de la sociedad. 

La ceremonia estuvo enmarcada en la que ha sido la más vasta operación de seguridad que se ha visto en décadas en Brasilia, que movilizó a cerca de 12.000 efectivos de los cuerpos policiales y de las Fuerzas Armadas. A la investidura asistieron delegaciones de unos 60 países, que al caer la noche fueron recibidas por Bolsonaro para un cóctel en la sede de la cancillería. Entre los presentes, algunos líderes latinoamericanos, como los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; y Uruguay, Tabaré Vázquez.

Asimismo, asistieron los primeros ministros de Israel, Benjamín Netanyahu; Hungría, Viktor Orbán; y Marruecos, Saadedine Othmani; así como los presidentes de Portugal, Marcelo Rebelo de Souza; y Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca.

La representación de España, país que le sigue a las dos grandes potencias globales entre los inversores extranjeros en Brasil, estuvo a cargo de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y del viceministro de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de la Iglesia.