Cerca de 50 editores firman la Declaración de Formentor: «La cultura debe ocupar el centro del debate público»

Cultura

Cerca de 50 editores firman la Declaración de Formentor: «La cultura debe ocupar el centro del debate público»
Foto: Jessica Ruscello| Unsplash

El encuentro anual de Formentor, aunque aplazado, tuvo lugar –a pesar de las circunstancias evidentes– y nos dejó asuntos de los que seguir hablando. Por ejemplo, el emotivo discurso del premiado Ceese Nooteboom, que viajó hasta la infancia: «La imagen de mi madre absorta en la lectura me condujo hacia la literatura». Eso por una parte. Por otra, el compromiso de decenas de editores independientes de seguir reivindicando el valor de la cultura, que va más allá del entretenimiento, que es un asunto fundamental para nuestras sociedades. Podemos revelar aquí la declaración conjunta que firmaron en la isla balear.

Por qué te lo contamos: la Fundación Formentor ha hecho público los puntos en común que alcanzaron sellos que van desde la A de Acantilado hasta la W de Wünderkammer, donde los editores independientes se reconocen «como motor de ideas y valores y subrayan el creativo y diverso patrimonio cultural acumulado en sus catálogos».

A continuación, los cinco puntos de la Declaración de Formentor:

1. Pensamos que la cultura debe ocupar el centro del debate público, no ser presentada solamente como un ornamento lúdico. En estos momentos tan difíciles para el conjunto de la sociedad, a los que el sector del libro no es ajeno, hemos resistido la pandemia. Estamos atentos a lo que pueda suceder en los próximos meses pero tenemos el convencimiento de que saldremos adelante. En un contexto de absorción de editoriales por grandes grupos y de importantes cambios, los editores independientes suponen cada vez más un imprescindible elemento del ecosistema literario. Su permanencia y fortalecimiento redundan en un enriquecimiento de la diversidad cultural y de pensamiento. Abrimos nuevas vías editoriales y damos voz a autores que resultan necesarios. Publicamos de forma diferente, utilizando el papel de modo sostenible como soporte esencial del libro sin renunciar a las nuevas tecnologías y ejercemos de resistencia cultural. Enriquecemos el tejido cultural y ponemos en contacto a diferentes ámbitos. No proporcionamos solamente ocio, sino que somos a la vez espacio de creación, laboratorio social y escuela.

2. Más que el tamaño, el número de títulos u otros criterios economicistas, lo que nos define es la voluntad de editar y edificar un catálogo según nuestro propio proyecto. Nos constituimos en motores de ideas y valores; invertimos en todo ello nuestro propio dinero; ejercemos nuestro papel de una forma que nos permite el trato directo con el autor, acompañarlo y realizarle sugerencias sobre su trabajo durante el proceso creativo; trabajamos con un capital simbólico de tanta importancia como el capital real; el beneficio económico es una condición pero no nuestro objetivo fundamental. Los editores y editoras independientes son responsables, controlan y toman las decisiones de todos los aspectos de la producción del libro de manera autónoma, imprimiendo en ellas una personalidad.

3. Señalamos nuestra preocupación por la marginalización de la información cultural y literaria en algunos medios de comunicación. Aplaudimos a los medios que apuestan por los contenidos vinculados a libros, en sus apartados culturales específicos pero también en las secciones generales o de otro tipo; así como a los premios independientes a obra publicada.

4. En un contexto de progresiva concentración del mercado, vemos como una prioridad el mantenimiento de la red de librerías y bibliotecas, así como el del sistema del precio fijo. Y manifestamos nuestro deseo de potenciar el papel prescriptor del editor. Para ello, contamos ya con la complicidad de muchos libreros, lectores y críticos.

5. Nos emplazamos a seguirnos viendo en futuras reuniones, seguir compartiendo experiencias y eventualmente trabajar en proyectos comunes.